jueves, 3 de marzo de 2022

Pequeñas Semillitas 4924

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 17 - Número 4924 ~ Jueves 3 de Marzo de 2022
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
En esta Cuaresma tenemos que AYUNAR: de palabras hirientes y transmitir palabras bondadosas; de descontentos y llenarnos de gratitud; de enojos y llenarnos de mansedumbre y paciencia; de pesimismo y llenarnos de esperanza y optimismo; de preocupaciones y llenarnos de confianza en Dios; de quejarnos y llenarnos de las cosas sencillas de la vida; de presiones y llenarnos de oración; de tristezas y amargura y llenarnos de alegría el corazón; de egoísmo y llenarnos de compasión por los demás; de falta de perdón y llenarnos de actitudes de reconciliación; de palabras y llenarnos de silencio y de escuchar a los otros.
Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se llenará de: paz, confianza, alegría y vida.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: Dt 30,15-20
 
Salmo: Sal 1
 
Santo Evangelio: Lc 9,22-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».
 
Comentario:
Hoy es el primer jueves de Cuaresma. Todavía tenemos fresca la ceniza que la Iglesia nos ponía ayer sobre la frente, y que nos introducía en este tiempo santo, que es un trayecto de cuarenta días. Jesús, en el Evangelio, nos enseña dos rutas: el Vía Crucis que Él ha de recorrer, y nuestro camino en su seguimiento.
Su senda es el Camino de la Cruz y de la muerte, pero también el de su glorificación: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado (...), ser matado y resucitar al tercer día» (Lc 9,22). Nuestro sendero, esencialmente, no es diferente del de Jesús, y nos señala cuál es la manera de seguirlo: «Si alguno quiere venir en pos de mí...» (Lc 9,23).
Abrazado a su Cruz, Jesús seguía la Voluntad del Padre; nosotros, cargándonos la nuestra sobre los hombros, le acompañamos en su Vía Crucis.
El camino de Jesús se resume en tres palabras: sufrimiento, muerte, resurrección. Nuestro sendero también lo constituyen tres aspectos (dos actitudes y la esencia de la vocación cristiana): negarnos a nosotros mismos, tomar cada día la cruz y acompañar a Jesús.
Si alguien no se niega a sí mismo y no toma la cruz, quiere afirmarse y ser él mismo, quiere «salvar su vida», como dice Jesús. Pero, queriendo salvarla, la perderá. En cambio, quien no se esfuerza por evitar el sufrimiento y la cruz, por causa de Jesús, salvará su vida. Es la paradoja del seguimiento de Jesús: «¿De qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?» (Lc 9,25).
Esta palabra del Señor, que cierra el Evangelio de hoy, zarandeó el corazón de san Ignacio y provocó su conversión: «¿Qué pasaría si yo hiciera eso que hizo san Francisco y eso que hizo santo Domingo?». ¡Ojalá que en esta Cuaresma la misma palabra nos ayude también a convertirnos!
* Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España)
 
Santoral Católico:
Santa Catalina María Drexel
Religiosa y Fundadora
Nació el año 1858 en Filadelfia (Estados Unidos), de familia muy rica y muy religiosa, que le enseñó desde niña que la riqueza se les daba en préstamo y tenían que compartirla con los demás. Pronto percibió el estado abyecto y degradado en que vivían muchos indios y negros, y ayudó generosamente a los misioneros que los atendían. En 1887 pidió a León XIII más misioneros, y el Papa le sugirió que se hiciera ella misma misionera. Se entregó totalmente a Dios, y fue dando pasos para fundar una congregación que tuviera por finalidad la adoración al Santísimo Sacramento y la evangelización de los americanos de color y los indios: las Religiosas del Santísimo Sacramento para los indios y los negros, en la que ella profesó. Creó también la «Xavier University», abierta a los negros y a los indios. Cuando por su enfermedad no pudo tener cargos de gobierno, se dedicó plenamente a la contemplación. Murió el 3 de marzo de 1955 en Cornwells Heights (Pensilvania). San Juan Pablo II la canonizó el año 2000.
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Pensamiento del día
"Que tú seas rico o pobre, que la gente te alabe o te tome a risa, que tú seas noble o de humilde condición, todo esto no tiene ninguna importancia si has decidido recorrer el camino, esperando la alegre esperanza: La venida de nuestro Señor Jesucristo"
(Cardenal Nguyen Van Thuan)
 
Tema del día:
Lecciones de la ceniza
El Miércoles de Ceniza, que hemos vivido ayer, tiene diversos significados que es oportuno analizar:
 
“Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”. El texto nos invita a hacer memoria de lo que somos y a reconocer nuestros orígenes. “Acordarse” es volver a poner en nuestro corazón algo del pasado, quizá olvidado. Es un retorno al momento inicial de nuestra vida y ver a Dios modelando nuestra materia prima, el barro de la tierra. Adán significa Tierra.
 
Después viene el toque maestro, el soplo divino del artista. Una manera maravillosa de describir poéticamente nuestro origen y destino divino y humano.
 
Somos hechura de las manos divinas del Creador y sus huellas quedaron impresas en nosotros para siempre. Como el origen marca el destino, a sus manos cariñosas de artista volveremos.
 
“Acordarse” es un verbo que abarca tanto el presente que llevamos sobre nuestras espaldas, el pasado amoroso del cual venimos y el futuro maravilloso que nos espera. Todo esto significa un montoncito de ceniza.
 
El cristiano, según san Pablo, es quien “se acuerda de Jesucristo resucitado de entre los muertos”, y que “si morimos con él, también viviremos con él”. No morimos en soledad, aunque sea en el hospital.
 
“Conviértete y cree en el Evangelio”. Esta segunda fórmula tomó la liturgia del inicio del Evangelio de San Marcos. Es una fórmula solemne con la que Jesús inició la Buena Nueva de la salvación. Es una invitación imperativa a dar el primer paso de regreso hacia Dios.
 
Esta proclama es un eco de la predicación del Bautista cuando en el desierto ofrecía un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados, y encaja perfectamente con el rito penitencial del inicio de la Cuaresma. Es un aliento para dar el primer paso en ese largo camino ascendente hacia el monte de la Pascua del Señor.
 
Haber recibido sobre nuestra cabeza un puñado de ceniza, nos invita a recapacitar sobre cómo la gracia de Dios se esconde en un gesto tan sencillo, pero tan profundo, capaz de cambiar el corazón. “Un corazón contrito y un espíritu humillado, tú, Señor, no lo desprecias”, rezaba el salmista pecador.
 
Tenemos toda la Cuaresma para agachar la cabeza, doblar las rodillas, descubrir ante el espejo de Dios nuestra desnudez, rompernos el corazón de dolor, enrojecer de vergüenza, descalzarnos los mocasines, dirigirnos al santuario, llamar a la puerta y mirarnos cara a cara con el Crucificado.
 
Frente al Santísimo, de hombre a hombre, en silencio, escuchar, quizá por primera vez, lo que nos dice su Corazón. Allí, si nos quedamos sin palabras, nuestra Madre nos ayudará a responder.
(Aleteia)
 
Biblioteca de archivos
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Cuarenta días para acercarnos a Jesús
La cruz de cada día
I. En el Evangelio de la Misa, Cristo nos habla: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lucas 9, 23). El Señor se dirige a todos y habla de la Cruz de cada día. Son palabras dichas a todos los hombres que quieren seguirle, pues no existe un cristianismo sin Cruz, para cristianos flojos y blandos, sin sentido del sacrificio. Uno de los síntomas más claros de que la tibieza ha entrado en el alma es precisamente el abandono de la Cruz. Por otra parte, huir de la cruz es alejarse de la santidad y de la alegría; porque uno de sus frutos es precisamente la capacidad de relacionarse con Dios y con los demás, y también una profunda paz, aun en medio de la tribulación y de dificultades externas. No olvidemos pues, que la mortificación está muy relacionada con la alegría, y que cuando el corazón se purifica se torna más humilde para tratar a Dios y a los demás.
 
II. La Cruz del Señor, con la que hemos de cargar cada día, no es ciertamente la que producen nuestros egoísmos, envidias o pereza. Esto no es del Señor, no santifica. En alguna ocasión encontraremos la Cruz en una gran dificultad, en una enfermedad grave y dolorosa, en un desastre económico, en la muerte de un ser querido. Sin embargo, lo normal será que encontremos la cruz de cada día en pequeñas contrariedades en el trabajo, en la convivencia; en un imprevisto que no contábamos, planes que debemos cambiar, instrumentos de trabajo que se estropean, molestias por el frío o calor, o el carácter difícil de una persona con la que convivimos. Hemos de recibir estas contrariedades con ánimo grande, ofreciéndolas al Señor con espíritu de reparación, sin quejarnos: nos ayudará a mejorar en la virtud de la paciencia, en caridad, en comprensión: es decir, en santidad. Además, experimentaremos una profunda paz y gozo.
 
III. Además de aceptar la cruz que sale a nuestro encuentro, muchas veces sin esperarla, debemos buscar otras pequeñas mortificaciones para mantener vivo el espíritu de penitencia que nos pide el Señor. Unas nos facilitarán el trabajo, otras nos ayudarán a vivir la caridad. No es preciso que sean cosas más grandes, sino que se adquiera el hábito de hacerlas con constancia y por amor de Dios. Digámosle a Jesús que estamos dispuestos a seguirle cargando con la Cruz, hoy y todos los días.
(Fuente: SantoRosario.info)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Con el Miércoles de Ceniza, hemos iniciado ayer la Cuaresma, tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.
La Iglesia nos invita a vivirla como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que, por acción de nuestro pecado, nos alejamos de Dios.
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. Estos 40 días de Cuaresma finalizan con la Misa de la Cena del Señor el jueves santo.
¡Ojalá que todos podamos vivir este tiempo de Cuaresma con oración meditativa, con privación de lo superfluo (ayuno), compartiendo con el prójimo (limosna) y haciendo buenas obras (misericordia). Así lo espera Dios de nosotros…
 
Un minuto para volar
Marzo 3
Cuando los adolescentes ven en el cine o en la televisión a una persona que admiran, sienten en su corazón: “cómo me gustaría ser su amigo”. También los adultos sueñan a veces con tener la amistad de una persona importante. Si tienes fe, si Jesús es valioso para ti, entonces no es necesario que lo sueñes. Él te ofrece su amistad, quiere regalarte una preciosa intimidad, porque él dice: “Si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Ap 3,20). Hoy puede ser el día en que le abras la puerta. Al menos, inténtalo.
(Mons. Víctor M. Fernández)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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miércoles, 2 de marzo de 2022

Pequeñas Semillitas 4923

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 17 - Número 4923 ~ Miércoles 2 de Marzo de 2022
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la imposición de la ceniza, un símbolo que es muy conocido para todos. La ceniza no es sino un símbolo de muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras cabezas, pero no con un sentido negativo u oscuro de la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio de ese camino. El momento en el cual cada uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.
Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor.
(Padre Cipriano Sánchez)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: Joel 2,12-18
 
Salmo: Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17
 
Segunda Lectura: 2 Cor 5,20–6,2
 
Santo Evangelio: Mt 6,1-6.16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».
 
Comentario:
Hoy comenzamos nuestro itinerario hacia la Pascua, y el Evangelio nos recuerda los deberes fundamentales del cristiano, no sólo como preparación hacia un tiempo litúrgico, sino en preparación hacia la Pascua Eterna: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial» (Mt 6,1). La justicia de la que habla Jesús consiste en vivir conforme a los principios evangélicos, sin olvidar que «si vuestra justicia no supera la justicia de los doctores de la ley y de los fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos» (Mt 5,20).
La justicia nos lleva al amor, manifestado en la limosna y en obras de misericordia: «Cuando hagas limosna que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» (Mt 6,3). No es que se deban ocultar las obras buenas, sino que no debe pensarse en la alabanza humana al hacerlas, ni desear algún otro bien. En otras palabras, debo dar limosna de tal modo que ni yo tenga la sensación de estar haciendo una cosa buena que merece una recompensa por parte de Dios y elogio por parte de los hombres.
Benedicto XVI insistía en que socorrer a los necesitados es un deber de justicia, aun antes que un acto de caridad: «La caridad va más allá de la justicia (…), pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es "suyo", lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar». No debemos olvidar que no somos propietarios absolutos de los bienes que poseemos, sino administradores. Cristo nos ha enseñado que la auténtica caridad es aquella que no se limita a "dar" la limosna, sino que lleva a "darse" uno mismo, a ofrecerse a Dios como culto espiritual (cf. Rom 12,1). Ése sería el verdadero gesto de justicia y caridad cristiana, «y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt 6,4).
* Pbro. D. Luis A. GALA Rodríguez (Campeche, México)
 
Santoral Católico:
Santa Inés de Praga
Abadesa
Nació en Praga el año 1211, hija de Premysl Otakar I, rey de Bohemia. Pronto renunció al porvenir que le brindaba su real ascendencia, y prefirió consagrarse totalmente a Dios y al servicio de los pobres y enfermos, siguiendo el camino evangélico abierto por Clara de Asís. A través de los franciscanos que visitaban Praga, conoció la vida espiritual inaugurada por Clara en San Damián. Quedó fascinada y decidió seguir su ejemplo. Fundó en Praga el hospital de San Francisco y un monasterio para las clarisas, donde ella misma ingresó en 1234. La virginidad por el Reino, la pobreza, el ardor de la caridad, la devoción a la Eucaristía, a la Pasión y a la Virgen fueron puntales de su espiritualidad. Amó a la Iglesia y colaboró con el Papa, amó a su patria y promovió la concordia. Las cartas que le dirigió santa Clara revelan su grandeza mística y humana. Murió el 2 de marzo de 1282. Juan Pablo II la canonizó en 1989.
Oración: Señor, Dios nuestro, que inspiraste la renuncia a los falsos placeres de este mundo a santa Inés de Praga y la condujiste por el camino de la cruz hacia la meta de la perfección; te suplicamos que, siguiendo su ejemplo, antepongamos los valores eternos a los caducos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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Palabras de San Juan Pablo II
“El miércoles de ceniza se abre una estación espiritual
particularmente relevante para todo cristiano
que quiera prepararse dignamente para el misterio pascual,
o sea, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor”
 
Tema del día:
Cómo volver hacia el Señor
Comienza la cuaresma y, en este periplo hacia la Pascua, se nos recuerda lo que tal vez ya intuimos, reconocemos o sabemos de antemano:
-Hay que rezar más.
-Hay que comer menos.
-Hay que ejercitar la caridad.
 
Pero, como siempre, surge un interrogante ¿Cómo volver hacia el Señor? ¿Es suficiente el rezar? ¿Basta con dar una limosna? ¿Aporta algo el ayuno si no va acompañado de un sentimiento solidario?
 
El miércoles de ceniza nos anima a muchas cosas.
 
Primero: a cambiar en algo y, si puede ser, a mejor. La Pascua la viviremos con más vida si, nuestra existencia, la sabemos perfeccionar en estos cuarenta días que
quedan por delante
 
Segundo: a recuperar nuestra amistad con Cristo. Muchas veces nos ocurre como con los amigos de a pie. Sabemos que están ahí pero apenas los recordamos.  ¿Seremos capaces de sensibilizar nuestro interior ante lo que Jesús hizo por nosotros? ¿Somos conscientes de que subirá a la cruz por nosotros?
 
Tercero: este miércoles de ceniza nos invita a desplegar las actitudes del perdón y de la alegría, de la paz y de la reconciliación y, sobre todo, a arrojar de nosotros
todo aquello que nos impide estar en armonía con Dios.
 
- Ojalá pudiéramos proponernos, durante este tiempo de gracia que es la cuaresma, un buen discernimiento, una buena reflexión para llegar a la Semana Santa con una sentida confesión, personal y sincera, emotiva y transparente, diáfana y con afán de mudar aires de verdad.
 
- Ojalá que, la ceniza (el polvo que queda de una combustión) sea reflejo de lo que deseamos hacer de esa materia que nos impide llegarnos hasta Dios.
 
- Ojalá que, la ceniza, sea una llamada a reconocer que sólo Dios permanece y que, nosotros, un día seremos redimidos por la cruz del Señor.
 
- Ojalá que, la ceniza, sea una reclamación a ponernos en marcha. A liberarnos de tantos eslabones que nos atan y no nos dejan margen para ser libres, para pensar
en Dios o para vivir con entusiasmo nuestra fe cristiana.
 
Que este miércoles de ceniza sea un impulso a superarnos a nosotros mismos. A sentirnos pueblo peregrino que camina hacia esa Pascua en la que, Dios, nos mostrará su poder y su gloria, su amor y su vida, su triunfo y el futuro que nos espera. Adelante, que Jesús comienza a subir la cruz para que, nosotros, tengamos
una vida eterna.
(P. Javier Leoz)
 
Cuarenta días para acercarnos a Jesús
Conversión y penitencia
I. Comienza la Cuaresma, tiempo de penitencia y de renovación interior para preparar la Pascua del Señor (Concilio Vaticano II, Sacrosantum Concilium). La liturgia de la Iglesia nos invita sin cesar a purificar nuestra alma y a recomenzar de nuevo. En el momento de la imposición de la ceniza sobre nuestra cabeza, el sacerdote nos recuerda las palabras del Génesis, después del pecado original: “Acuérdate, hombre, de polvo eres y en polvo te has de convertir” (Génesis 3, 19). Y, sin embargo, a veces olvidamos que sin el Señor no somos nada. Quiere el Señor que nos despeguemos de las cosas de la tierra para volvernos a Él. Jesús busca en nosotros un corazón contrito, conocedor de sus faltas y pecados y dispuesto a eliminarlos. También desea un dolor sincero de los pecados que se manifestará ante todo en la Confesión sacramental. El Señor nos atenderá si en el día de hoy le repetimos de corazón: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.
 
II. La verdadera conversión se manifiesta en la conducta: en el trabajo, hecho con orden, puntualidad e intensidad; en la familia, mortificando nuestro egoísmo y creando un ambiente más grato en nuestro entorno; y en la preparación y cuidado de la Confesión frecuente. El Señor también nos pide hoy una mortificación más especial, que ofrecemos con alegría: la abstinencia y el ayuno; también la limosna que, ofrecida con un corazón misericordioso, desea llevar consuelo a quien pasa necesidad. Cada uno debe hacerse un plan concreto de mortificaciones para ofrecer al Señor diariamente esta Cuaresma. Para hacerlo, tengamos en cuenta que deben ser “mortificaciones que no mortifiquen a los demás, que nos vuelvan más delicados, más comprensivos, más abierto a todos” (San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa)
 
I. San Pablo (2 Corintios, 5) nos dice que éste es un tiempo excelente que debemos aprovechar para una profunda conversión. Podemos estar seguros que vamos a estar sostenidos por una particular gracia de Dios, propia del tiempo litúrgico que hemos comenzado. “Tiempo para que cada uno se sienta urgido por Jesucristo. Para que los que alguna vez nos sentimos inclinados a aplazar esta decisión sepamos que ha llegado el momento. Para que los que tengan pesimismo, pensando que sus defectos no tienen remedio, sepan que ha llegado el momento. Comienza la Cuaresma; mirémosla como un tiempo de cambio y de esperanza” (A. M. García Dorronsoro, Tiempo para creer)
(Fuente: SantoRosario.info)
 
Nuevo artículo
 
Hay nuevo material publicado en el blog
"Juan Pablo II inolvidable"
con palabras sobre el Miércoles de Ceniza
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Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.
La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.
El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.
Las tres consignas que tienen que orientar nuestra Cuaresma son Oración, Ayuno (pequeños sacrificios de cosas que nos gustan), y Caridad.
Este miércoles inicial de la Cuaresma no es día de precepto, pero es muy recomendable ir a Misa y recibir la imposición de las cenizas.
 
Pedidos de oración
🙏 Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, monjas, religiosas, novicias, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo NO A LA GUERRA EN UCRANIA; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras patologías graves; por los jóvenes, especialmente los que han caído en las drogas o cualquier tipo de adicción, por las víctimas de trata, por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, por lo no nacidos, por la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio. En este tiempo pedimos especiales oraciones por todas las personas que en diversos países del mundo han sido afectadas por el coronavirus, rogando que el Sagrado Corazón de Jesús nos proteja ante esta terrible pandemia, y que con fe y esperanza, y siguiendo las indicaciones médicas de prevención, el riesgo de contagio vaya disminuyendo en todo el planeta y los que están enfermos se sanen. Para lectores argentinos, pedimos especial oración por la salvación de la República Argentina en el marco de la justicia.
 
🙏 Pedimos oración por todos los países de Latinoamérica, para que no caigan en las garras nefastas del comunismo y/o gobiernos populistas que tienden hacia lo dictatorial, sin tener interés en las necesidades de los pueblos, sino en satisfacer las propias ambiciones desmedidas de los políticos enquistados en los diversos gobiernos.
 
🙏 Pedimos oración para la niña Sara B., de 3 años, de Martín Coronado, Buenos Aires, Argentina, que comenzó con una infección urinaria y ahora se encuentra intubada con asistencia respiratoria por una sepsis. Rogamos al Señor que la toque con Sus Manos sanadoras y le devuelva la plenitud de su salud.
 
🙏 Pedimos oración para Gabriela M., de Córdoba, Argentina, que está cursando un cuadro respiratorio agudo, con baja saturación de oxígeno, lo cual se suma a otras patologías preexistentes. Invocamos para ella la intercesión del Santo Cura Brochero para que pida a Dios por su pronta recuperación.
 
🙏 Pedimos oración para María Esperanza y Domingo, ambos de Chile, 24 años de edad, que con un grupo de jóvenes viajaban por Europa y debían regresar a su país, pero dieron positivos al Covid, por lo que han quedado en España hasta que los análisis se tornen negativos. Que el Señor los acompañe y los proteja.

🙏 Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo. Al rezar por la paz, rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados. Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin, rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.
Tú quisiste, Señor, que tu hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia. Escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos y conceda a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
 
Un minuto para volar
Marzo 2
¿Qué estás buscando para tu vida, para los próximos años que vas a vivir, hasta la muerte? No busques más tristeza, egoísmo, adicciones, aislamiento, miedo, desorientación. No busques vanidades, reconocimientos, caricias para tu ego insaciable. Nada de eso ayuda a vivir mejor ni a ser mejor. ¿Estás buscando paz, vida, luz, fuerza, esperanza, compañía interior y un significado para tu existencia de cada día? Entonces necesitas a Jesús, el Santo, el fuerte, el poderoso, el bello, el grande, el luminoso, el compasivo, el justo.
(Mons. Víctor M. Fernández)
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martes, 1 de marzo de 2022

Pequeñas Semillitas 4922

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 17 - Número 4922 ~ Martes 1 de Marzo de 2022
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Es muy importante que aprendamos a controlar la ira. Tratar de mantenernos calmados y no ser violentos, aun siendo provocados. Deberíamos evitar las discusiones. Es que el ser humano, a veces, tiene impulsos incontrolables y si no los sabemos dominar pueden terminar en algún acto imprudente y peligroso.
Hay que evitar las peleas. Ante todo, somos seres racionales, y como tales, el diálogo tiene que ir siempre en primer lugar. Siempre recordemos que la violencia engendra más violencia.
Tratemos de mantenernos calmados en cualquier situación de discusión. Así nuestro antagonista quedará sorprendido con nuestra actitud y no tendrá argumentos para pelear. Es una manera inteligente y pacífica de superar las diferencias.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
Primera Lectura: 1 Pe 1,10-16
 
Salmo: Sal 97,1.2-3ab.3c-4
 
Santo Evangelio: Mc 10,28-31
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».
 
Comentario:
Hoy, como aquel amo que iba cada mañana a la plaza a buscar trabajadores para su viña, el Señor busca discípulos, seguidores, amigos. Su llamada es universal. ¡Es una oferta fascinante! El Señor nos da confianza. Pero pone una condición para ser discípulos, condición que nos puede desanimar: hay que dejar «casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio» (Mc 10,29).
¿No hay contrapartida? ¿No habrá recompensa? ¿Esto aportará algún beneficio? Pedro, en nombre de los Apóstoles, recuerda al Maestro: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mc 10,28), como queriendo decir: ¿qué sacaremos de todo eso?
La promesa del Señor es generosa: «El ciento por uno: ahora en el presente (...) y en el mundo venidero, vida eterna» (Mc 10,30). Él no se deja ganar en generosidad. Pero añade: «Con persecuciones». Jesús es realista y no quiere engañar. Ser discípulo suyo, si lo somos de verdad, nos traerá dificultades, problemas. Pero Jesús considera las persecuciones y las dificultades como un premio, ya que nos ayudan a crecer, si las sabemos aceptar y vivir como una ocasión de ganar en madurez y en responsabilidad. Todo aquello que es motivo de sacrificio nos asemeja a Jesucristo que nos salva por su muerte en Cruz.
Siempre estamos a tiempo para revisar nuestra vida y acercarnos más a Jesucristo. Estos tiempos y todo tiempo nos permiten —por medio de la oración y de los sacramentos— averiguar si entre los discípulos que Él busca estamos nosotros, y veremos también cuál ha de ser nuestra respuesta a esta llamada. Al lado de respuestas radicales (como la de los Apóstoles) hay otras. Para muchos, dejar “casa, hermanos, hermanas, madre, padre...” significará dejar todo aquello que nos impida vivir en profundidad la amistad con Jesucristo y, como consecuencia, serle sus testigos ante el mundo. Y esto es urgente, ¿no te parece?
* Rev. D. Jordi SOTORRA i Garriga (Sabadell, Barcelona, España)
 
Santoral Católico:
San Rosendo
Obispo y Abad
Obispo y abad, autoridad eclesiástica y civil, es una de las grandes figuras de la España del siglo X. Nació de familia noble el año 907. Se educó con su tío Sabarico, obispo de Mondoñedo, al que sucedió como obispo en el 927. Desempeñó con celo su ministerio, construyó iglesias, asistió a pobres y enfermos, promovió la renovación de la vida monástica. El año 942 fundó el monasterio de San Salvador de Celanova (Ourense) bajo la Regla de San Benito, al que, tras la renuncia al oficio episcopal, se retiró el 944 como simple monje. Durante un breve tiempo aún tuvo que gobernar la provincia civil y luchar contra los musulmanes y los normandos. Vuelto al monasterio, el año 459 fue elegido abad. Las necesidades de la Iglesia le obligaron a ser administrador de la diócesis de Compostela durante la prisión de su prelado. Murió en su monasterio el 1 de marzo del año 977.
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Pensamiento del día 
“Todos somos Ángeles de una sola ala.
La única manera que tenemos de volar
es abrazándonos unos a otros.
Vale más fracasar por intentar un triunfo,
que dejar de triunfar por temor a un fracaso”
(Santa Madre Teresa de Calcuta)
 
Tema del día:
¿Los sacerdotes lloran?
¿Los sacerdotes lloran?
- Lloran, sí.
 
¿Y por qué llora un sacerdote?
- Los sacerdotes lloran por muchos motivos...
 
Pero los sacerdotes, ¿no son hombres de Dios? ¿Por qué tendrían que llorar?
- Sí, los sacerdotes son hombres de Dios, es verdad, pero no son super héroes, ni piedras. Son seres humanos.
 
¿Pero por qué llora un sacerdote?
 
- Los sacerdotes lloran de soledad. Están rodeados de gente, pero solos.
 
- Lloran de nostalgia de sus familias, por estar lejos de los seres que aman, por no poder estar con ellos en los momentos buenos y en los momentos malos, por no estar cerca de los amigos que los vieron crecer.
 
- Lloran también por la incomprensión. Un sacerdote no puede enfermarse, sentirse cansado, tener amigos o estar triste, el pueblo le exige ser perfecto y no importa cuántas cosas buenas haga, siembre habrá un error para criticarle.
 
- Lloran por la frustración de que a veces, aunque se esfuercen y den lo mejor de sí, la gente no responde. Es como si estuvieran luchando solos.
 
- Lloran por impotencia cuando son testigos del dolor, los problemas, las enfermedades, la pobreza y los sufrimientos de sus ovejas y no pueden hacer nada más, sino rezar, acompañar, comprender y sentir compasión.
 
- También lloran de felicidad cuando viven su vocación, cuando sirven al prójimo, cuando perciben el fruto de la misión.
 
- Lloran de amor cuando reciben el cariño verdadero y desinteresado de algunas buenas personas, cuando sienten el amor de Dios en sus vidas.
 
Los sacerdotes lloran sí, solos y en silencio. Refugiados en el Corazón de Dios.
 
También los sacerdotes lloran de dolor por sus pecados y miserias, porque a pesar de todo, también son pecadores.
 
Y más que criticar a un sacerdote, doblemos las rodillas y recemos por él. Por eso… ¡Recemos por los sacerdotes!
 
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Las suscripciones son totalmente gratuitas y solo tienes que solicitarlas dirigiéndote por e-mail a feluzul@gmail.com    
A todos los que las reciben, los invito a que las compartan reenviándolas a sus contactos, y de ese modo ayudan a sembrar en el mundo la alegría del Evangelio.
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Jesús, según narran los Evangelios, se retiraba a orar cada vez que debía tomar una decisión importante, como por ejemplo elegir a sus doce apóstoles. También estuvo rezando en el Huerto de los Olivos antes de enfrentar su tremenda Pasión.
Así también debemos preceder nosotros, y cuando tengamos que tomar alguna decisión importante, dediquemos un buen tiempo antes a la oración, porque el Señor nos quiere iluminar, pero si no le pedimos luz a través de la oración, no tendremos la claridad suficiente para acertar en la elección correcta.
Cuanto más recemos, tanto mejor haremos la elección apropiada, porque la oración aclara los más oscuros caminos, y el Señor no deja desamparado y a la deriva a quien se refugia en Él, y a Él le pide consejo mediante la oración.
No es que si rezamos vendrá un ángel a decirnos lo que tenemos que hacer, pero al menos tendremos suficiente luz para elegir lo correcto.
Por eso también es bueno rezar por los sucesos futuros, para que Dios ya desde ahora vaya predisponiendo las cosas para que todo se cumpla según su voluntad adorable. Si rezamos ya desde ahora para lo que vendrá, estamos seguros de que saldremos victoriosos en todos los aconteceres del tiempo futuro.
(Portal de oración)
 
Un minuto para volar
Marzo 1
A veces reconozco mis debilidades, mis lamentos, mi miedo al dolor. Entonces me acuerdo de un sacerdote que estuvo preso injustamente junto con varias personas que él no conocía. Cada tanto iba un carcelero con una cadena a darles un buen castigo. Este cura, que era físicamente mucho más grande que los otros, recibía los peores golpes de cadena porque se ponía adelante y a los otros más pequeños les decía “Ustedes quédense detrás de mí, que yo aguanto”. Algo así hizo Jesús cuando se entregó por nosotros en la cruz.
(Mons. Víctor M. Fernández)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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