martes, 3 de noviembre de 2009

Pequeñas Semillitas 0891

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0891 ~ Martes 3 de Noviembre de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)



Hola !!!
Jesús nos ha señalado las pistas que conducen a la verdadera felicidad. El camino hacia una vida plena y llena de sentido. No es ley ni código ni norma moral, es Evangelio, Buena Noticia, anuncio gozoso. Ahora está en nosotros tomar la decisión de seguirlo por el camino señalado.
Que María Santísima nos acompañe y el Espíritu Santo nos ilumine para que caminemos siempre por la dirección verdadera.


La Palabra de Dios :
Evangelio del día


En aquel tiempo, dijo a Jesús uno de los que comían a la mesa: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!». Él le respondió: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Venid, que ya está todo preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses’. Y otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses’. Otro dijo: ‘Me he casado, y por eso no puedo ir’.
»Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: ‘Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos’. Dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio’. Dijo el señor al siervo: ‘Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa’. Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena».
(Lucas 14, 15-24)

Comentario
Hoy, el Señor nos ofrece una imagen de la eternidad representada por un banquete. El banquete significa el lugar donde la familia y los amigos se encuentran juntos, gozando de la compañía, de la conversación y de la amistad en torno a la misma mesa. Esta imagen nos habla de la intimidad con Dios trinidad y del gozo que encontraremos en la estancia del cielo. Todo lo ha hecho para nosotros y nos llama porque «ya está todo preparado» (Lc 14,17). Nos quiere con Él; quiere a todos los hombres y las mujeres del mundo a su lado, a cada uno de nosotros.
Es necesario, sin embargo, que queramos ir. Y a pesar de saber que es donde mejor se está, porque el cielo es nuestra morada eterna, que excede todas las más nobles aspiraciones humanas —«ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1Cor 2,9) y, por lo tanto, nada le es comparable—; sin embargo, somos capaces de rechazar la invitación divina y perdernos eternamente el mejor ofrecimiento que Dios podía hacernos: participar de su casa, de su mesa, de su intimidad para siempre. ¡Qué gran responsabilidad!
Somos, desdichadamente, capaces de cambiar a Dios por cualquier cosa. Unos, como leemos en el Evangelio de hoy, por un campo; otros, por unos bueyes. ¿Y tú y yo, por qué somos capaces de cambiar a aquél que es nuestro Dios y su invitación? Hay quien por pereza, por dejadez, por comodidad deja de cumplir sus deberes de amor para con Dios: ¿Tan poco vale Dios, que lo sustituimos por cualquier otra cosa? Que nuestra respuesta al ofrecimiento divino sea siempre un sí, lleno de agradecimiento y de admiración.
Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona, España)


Santoral Católico

San Martín de Porres

Nació en la ciudad de Lima, Perú, el día 9 de diciembre del año 1579. Fue hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava, y de Ana Velásquez, negra libre panameña. Martín es bautizado en la iglesia de San Sebastián, donde años más tarde Santa Rosa de Lima también lo fuera.

Son misteriosos los caminos del Señor: no fue sino un santo quien lo confirmó en la fe de sus padres. Fue Santo Toribio de Mogrovejo, primer arzobispo de Lima, quien hizo descender el Espíritu sobre su moreno corazón, corazón que el Señor fue haciendo manso y humilde como el de su Madre.

A los doce Martín entró de aprendiz de peluquero, y asistente de un dentista. La fama de su santidad corre de boca en boca por la ciudad de Lima. Martín conoció al Fraile Juan de Lorenzana, famoso dominico como teólogo y hombre de virtudes, quien lo invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario.

Las leyes de aquel entonces le impedían ser religioso por el color y por la raza, por lo que Martín de Porres ingresó como Donado, pero él se entrega a Dios y su vida está presidida por el servicio, la humildad, la obediencia y un amor sin medida.

San Martín tiene un sueño que Dios le desbarata: "Pasar desapercibido y ser el último". Su anhelo más profundo siempre es de seguir a Jesús. Se le confía la limpieza de la casa; por lo que la escoba será, con la cruz, la gran compañera de su vida.

Sirve y atiende a todos, pero no es comprendido por todos. Un día cortaba el pelo a un estudiante: éste molesto ante la mejor sonrisa de Fray Martín, no duda en insultarlo: ¡Perro mulato! ¡Hipócrita! La respuesta fue una generosa sonrisa.

San Martín llevaba ya dos años en el convento, y hacía seis que no veía a su padre, éste lo visita y… después de dialogar con el P. Provincial, éste y el Consejo Conventual deciden que Fray Martín se convierta en hermano cooperador.

El 2 de junio de 1603 se consagra a Dios por su profesión religiosa. El P. Fernando Aragonés testificará: "Se ejercitaba en la caridad día y noche, curando enfermos, dando limosna a españoles, indios y negros, a todos quería, amaba y curaba con singular amor". La portería del convento es un reguero de soldados humildes, indios, mulatos, y negros; él solía repetir: "No hay gusto mayor que dar a los pobres".

Su hermana Juana tenía buena posición social, por lo que, en una finca de ella, daba cobijo a enfermos y pobres. Y en su patio acoge a perros, gatos y ratones.

Pronto la virtud del moreno dejó de ser un secreto. Su servicio como enfermero se extendía desde sus hermanos dominicos hasta las personas más abandonadas que podía encontrar en la calle. Su humildad fue probada en el dolor de la injuria, incluso de parte de algunos religiosos dominicos. Incomprensión y envidias: camino de contradicciones que fue asemejando al mulato a su Reconciliador.

Los religiosos de la Ciudad Virreinal van de sorpresa en sorpresa, por lo que el Superior le prohíbe realizar nada extraordinario sin su consentimiento. Un día, cuando regresaba al Convento, un albañil le grita al caer del andamio; el Santo le hace señas y corre a pedir permiso al superior, éste y el interesado quedan cautivados por su docilidad.

Cuando vio que se acercaba el momento feliz de ir a gozar de la presencia de Dios, pidió a los religiosos que le rodeaban que entonasen el Credo. Mientras lo cantaban, entregó su alma a Dios. Era el 3 de noviembre de 1639. Su muerte causó profunda conmoción en la ciudad. Había sido el hermano y enfermero de todos, singularmente de los más pobres. Todos se disputaban por conseguir alguna reliquia. Toda la ciudad le dio el último adiós.

Su culto se ha extendido prodigiosamente. Gregorio XVI lo declaró Beato en 1837. Fue canonizado por Juan XXIII en 1962. Recordaba el Papa, en la homilía de la canonización, las devociones en que se había distinguido el nuevo Santo: su profunda humildad que le hacía considerar a todos superiores a él, su celo apostólico, y sus continuos desvelos por atender a enfermos y necesitados, lo que le valió, por parte de todo el pueblo, el hermoso apelativo de "Martín de la caridad".


Pensamiento


"No me resigno a que cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido"
Pedro Arrupe s.j.


Tema del día :
Homilía de Todos los Santos


Homilía del Padre Benito Spoletini, sacerdote paulino, en el Domingo de Todos los Santos:

Hoy celebramos una fiesta que nos recuerda nuestro último destino: ir a estar con el Dios santo en una felicidad sin fin. En el Antiguo Testamento muchas veces se nos habla del “único” santo que es Dios y se nos exhorta: “Sed santo como yo soy santo”. A su vez, en el Nuevo Testamento, y en forma más explícita, san Pablo nos recuerda: “Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación” (1Tes 4,3). En nuestro tiempo se ha encargado el Concilio Vaticano II de recordarnos la “vocación universal a la santidad” (LG c.V): es decir que todos estamos llamados a ser santos. A su vez, Juan Pablo II, va más allá y, al sugerir una “programación pastoral”, bajo el signo de la santidad, advierte que esa opción, está llena de consecuencias, y apunta al Bautismo como “una verdadera entrada en la santidad de Dios”. Y acota: “preguntar a un catecúmeno: ¿quieres recibir el Bautismo?, es igual que preguntarle: ¿quieres ser santo?” (NMI, n. 31). Y aun sabiendo que los caminos de la santidad son múltiples, es necesaria una “pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a cada uno” (Cfr NMI n. 31).

De todos modos, es siempre el Espíritu de Dios que actúa y que, con su obra, quiere llevar a todos a la caridad perfecta, en lo que consiste la “santidad”. Hoy quisiera tocar el tema en forma concreta, para no correr el riesgo de quedarnos en lo teórico o en lo abstracto. A este respecto se ha caminado mucho y un mérito muy grande se le debe al papa Juan Pablo II, no sólo por el número de gente llevada a los altares, sino por su vida manifiestamente “santa”. Significativas las pancartas que aparecieron en la Plaza de san Pedro, el día de su funeral: ¡Santo ya!

Las tres lecturas de hoy, especialmente el Evangelio, nos facilitan esta tarea y, de aquilatarlas debidamente, son más eficaces que cualquier discurso. Por eso la Iglesia, que en el Credo confesamos “santa”, cuida mucho a sus santos, pues son un punto de referencia para muchos, al momento de tomar ciertas decisiones. Un gran convertido del siglo XX, así justificaba su paso a la Iglesia católica: “He entrado en ella y no en otra, porque en ella he encontrado el tipo más grande de hombre ¡el santo!” Y nos es el único.

¿Pero qué es ser santo, y como llegar a serlo? En la Biblia, ya lo hemos recordado, el único santo es Dios y es él que nos da el don de la santidad, pero quiere nuestra respuesta, nuestra correspondencia. San Ignacio lo expresaba así: “Esperarlo todo de Dios y actuar como si todo dependiera de nosotros”. A la luz del Evangelio de hoy, con nombres concretos, descubrimos que el hombre es “coprotagonista” del Espíritu Santo en esta aventura. Veámoslo.

Jesús proclama Felices los pobres de espíritu y nuestra mente corre a san Francisco de Asís que, despojándose de todo, abrazó la pobreza hasta identificarse con ella; su único tesoro: Dios y los menesterosos. Felices los afligidos, espontáneamente pensamos en santa Mónica, madre de san Agustín, cuya conversión fue fruto de sus oraciones y lágrimas. Felices los pacientes y ¿quién como Teresa de Ávila lo fue, con su “nada te turbe nada te espante: sólo Dios basta” Felices los que tienen hambre y sed de justicia: en el mártir inglés san Tomás Moro tenemos un ejemplo siempre actualísimo de esto. Felices los misericordiosos: y nos salta a la vista san Vicente de Paúl, apóstol de la misericordia de Dios entre los pobres y pecadores. Felices los que tienen un corazón puro: y nos lo revela con el candor de un niño santa Teresita de Jesús. Felices los que trabajan por la paz: y, una vez más, es una mujer que entregó su vida en la tarea pacificadora de Cristo: santa Catalina de Siena. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia: y pensamos en la heroica figura de San Antonio María Claret. Y a cada bienaventuranza podríamos añadir un sin fin de nombres…

¿Y hoy es posible la santidad? El texto conciliar recordado (Cfr LG 39), no sólo nos asegura que sí, sino que, en todo tiempo y circunstancia, se puede llegar a ser santos. Cierto hoy se insiste mucho en la “santidad de la vida diaria” la que tal vez no llegue a los honores de los altares, pero es siempre un valioso don de Dios a su Iglesia y al mundo. Me limito a simples nombre –algunos conocidos, otros menos, otros ignotos a los más. Hoy tenemos un florecimiento que es bien recordarlo. Y comienzo con cinco argentinos: el heroico cura Brochero y el cardenal Eduardo Pironio; un ingeniero laico consagrado, Isidoro Zorzano y un empresario casado, Enrique Shaw; éste se preguntaba, con frecuencia: "¿Qué haría Cristo en mi lugar?; y una madre del movimiento de los Focolares, Cecilia Perrin: los cinco camino de los altares. Y no podemos olvidar a dos simpáticos bienaventurados: Laura Vicuña y Ceferino Numuncurá, ambos frutos de la espiritualidad de don Bosco. Dos pontífices: Beato Juan XXIII, el “papa bueno”, y Juan Pablo II, el “papa grande”. Tres médicos famosos: el italiano Giuseppe Moscati, el venezolano José Gregorio Hernández, y, caso aparte, una mujer ya canonizada, de profesión doctora, Gianna Beretta Molla. Y una letanía de apóstoles de la caridad: san Alberto Hurtado, la beata Madre Teresa de Calcuta; los ya clásicos don Orione y don Guanella y el P. Monti. Éste último laico, obstaculizado, perseguido, pero fundador de una obra duradera, manifestación de la misericordia del Señor con los más necesitados…

Y, a pesar de la mala fama de los políticos, presentamos tres siervos de Dios, Padres de la Unión Europea: Schuman, De Gasperi y Conrad Adenauer… los tres cristianos modelos, testigos de cómo se construye la ciudad del hombre y la paz. Y un alcalde santo de renombre mundial: Giorgio La Pira. Mártires como Edith Stein y Monseñor Romero: culpables de defender los derechos humanos y la justicia. Caso a parte Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares y apóstol de la unidad; y, su cofundador, Igino Giordani: escritor, político, perseguido…y ahora siervo de Dios. Y la sorpresa de Juan Pablo II, elevando a la gloria de los altares a la primera pareja de esposos cristianos: Luigi y María Corsini Beltrame Quattrocchi, modelos en su vida familiar y en sus tareas sociales. Y, en tiempo de comunicación social, no podían faltar un periodista: Manuel Lozano Garrido; y el Padre Alberione, fundador de la Familia Paulina, dedicada a difundir el Evangelio con los medios de comunicación. Y, como broche de oro, la glorificación de los niños de Fátima -Francisco y Jacinta-, símbolo de santidad y de pureza, en un mundo que ha enlodado y explotado a la infancia como nunca… Y la letanía no terminaría nunca… porque hay (¡y muchos!) santos.

¿Qué es entonces la santidad? Hoy la celebramos en su multitud anónima, pero como hemos visto, tiene rostros y nombres y a ellos podemos añadir a los miembros de nuestras familias y comunidades que vivieron en serio su bautismo, el Evangelio, y que de las bienaventuranzas hicieron un camino hacia Dios y los hermanos… Así “la santidad viene a ser la vida cristiana vivida en plenitud, y la perfección del amor en la vida ordinaria”. Y, como hemos visto en los pocos nombres recordados, nunca exenta de la Cruz, del sufrimiento y de las pruebas. Dios purifica a los “llamados”. De allí que se necesita fuerza y valor para ser fieles. A los Jóvenes de la JMJ realizada en Roma, el papa Juan Pablo II, les decía: ¡Jóvenes, no tengan miedo de ser los santos del tercer milenio!”. Esto vale también para nosotros. No se trata de imitar a los santos, sino asumirlos como compañero de ruta, para apoyarnos en ellos, beneficiarnos de su intercesión, y, en palabra de Juan Pablo II, como ellos, cambiar al mundo desde adentro, pues ellos “son los verdaderos alquimistas de lo cotidiano”. Realmente, sigue cierto lo de León Bloy: ¡No hay más que una tristeza: la de no ser santos! Por eso hoy pedimos la santidad, y la pedimos con la “Toda santa”, la Virgen María: que sea para nuestro pueblo, camino al Dios uno y trino, el único santo; y pedimos también la pronta glorificación de los que ya están camino. Amén.

Benito Spoletini, ssp,
Córdoba, Argentina, 2009


Meditación breve


Por doquier se nos desafía a trabajar incansablemente para lograr la excelencia en nuestra vida laboral.
No todos estamos destinados a una profesión o a un trabajo especializado, menos aún son los que se elevan a la altura del genio en las artes y las ciencias.
Muchos están destinados a ser obreros en las fábricas, los sembrados y las calles. Pero no hay trabajo que no tenga importancia. Toda tarea que eleve a la humanidad es digna e importante, debería ser asumida con aplicada excelencia.
Si alguien está llamado a ser barrendero, debería barrer tal como Miguel Ángel pintaba, cómo Beethoven componía música o como Shakespeare escribía sus versos.
Debería barrer las calles tan bien que todos los habitantes del cielo y de la tierra se detuvieran a decir: " Aquí vivió un gran barrendero que cumplió muy bien con su trabajo"
Martín Luther King. Jr.


Pedidos de oración


Pedimos oración por Mirta G. que vive en Rosario, Argentina, y tiene una enfermedad metabólica, por lo que rogamos a la Santísima Virgen que interceda por ella para su recuperación.


Pedimos oración por Patricia M. que vive en Rosario, Argentina, y tiene cáncer de colon, para que el Señor le conceda la fuerza para asumir la quimioterapia, con fe en la curación que Él le puede conceder. Oremos por ella.


Pedimos oración por Renato M. que vive en Lima, Perú, para que Dios lo guíe junto a su esposa Ana, puedan superar los problemas y sigan unidos en el amor de Dios, bendecidos por los dos hermosos hijos que tienen.


Pedimos oración por las Doctoras Claudia y Cristina, que son dos médicas de Argentina que están envueltas en un juicio por el fallecimiento de un paciente por el que ellas hicieron todo lo humana y médicamente posible para salvarlo. Que Dios Todopoderoso haga realidad en ellas lo que leímos en el Evangelio del domingo: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Que así sea...


Pedimos oración por Emannuel, de 26 años de edad, de Buenos Aires, Argentina, que sufrió un accidente automovilístico, estuvo varios días en coma profundo, ahora ha recuperado la conciencia pero tiene déficit de memoria y de visión en un ojo, pero de a poco va mejorando por la gracia de Dios y necesita de todas nuestras oraciones para acentuar su mejoría y recuperar lo que todavía tiene mal.


Pedimos oración por tres personas afectadas de cáncer que son: Lucía C., Susana D., y Mariano Roberto V. T. (este último viviendo en Vancouver, Canadá). Que el Señor tenga misericordia de ellos y los acompañe en estos difíciles momentos.


Nuestra querida lectora Liliana U. de la provincia de Buenos Aires, Argentina, nos pide oraciones por el recuerdo de sus abuelos ya fallecidos y por sus almas para que gocen de la presencia de Dios en el cielo: Antonio C.; Flora R. J.; Sinforiano G. E. y Sofia.


Pedimos oración por María del Carmen G. que vive en Rosario, Argentina, tiene 42 años de edad, y el próximo día 10 será operada por segunda vez de una afección ginecológica, para que el Altísimo le de la paz y la serenidad de espíritu necesarias para afrontar con exito esta cirugía.


Pedimos oración por Isaac S. G. que vive en Iguala, Guerrero, México, para que el Señor Jesucristo le ilumine su vida con esperanza y fortaleza ante su enfermedad de alcoholismo que padece desde hace años. Que la Virgen de Guadalupe interceda por él.


Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.


El rincón de los lectores


Este es un espacio destinado a los lectores de Pequeñas Semillitas. Aquí podrán reflejar sus comentarios y opiniones, tanto acerca de los temas tratados en esta página como también sobre cualquier asunto de interés general.
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# Mauricio Cader - 1 de Noviembre de 2009 - El Salvador
moris_y_nena@yahoo.com.mx

Felipe:
Te quería exponer una idea en relación al Día de Todos los Santos.
Se me ocurre que a nivel Iglesia Católica Romana pudiéramos hacer un movimiento para transformar el día 31 de octubre en “Vigilia de la Celebración de Todos los Santos”
Esto sería que, en lugar de vestirnos de brujos o monstruos, celebráramos esperando las doce de la noche del 31 de octubre fiestas en todas las parroquias, vistiendo de santos, de ángeles, de apóstoles, etc., y los niños ir a pedir dulces a las casas de sus amigos y familiares.
Creo que con el tiempo transformaríamos en nuestros ambientes una fiesta pagana (como es Halloween) en una fiesta cristiana.
Gracias por adelantado y felicitaciones por tu trabajo pastoral.
Mauricio Cader
Santa Ana, República de El Salvador, Centroamérica.


# Nota del autor:
Me ha parecido más que buena la idea que nos aporta Mauricio y por eso la publico y la pongo a consideración de los lectores de esta página, para que si están de acuerdo la difundan, y además de éso les pido que la lleven a sus curas párrocos o incluso a las jerarquías de la Iglesia a las que tengan acceso, para darle difusión y posibilidad de aplicación.
Muchas gracias Mauricio.
Felipe


Espíritu Santo


Espíritu Santo tú eres el Santificador de las almas. Y nosotros estamos tan preocupados por alcanzar la santidad pero muchas veces nos olvidamos de ti, que eres el autor de la santidad en las almas. La santidad de la Iglesia Católica viene de ti, que la guías y la gobiernas a través del Papa y los Obispos unidos al Papa. Es necesario que a partir de hoy comencemos a invocarte más frecuentemente, porque la voluntad de Dios es que seamos santos, y no seremos santos sin tu ayuda especialísima. Queremos invocarte con la oración tan eficaz que nos ha enseñado María, tu amada Esposa: “Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu amadísima Esposa”, y repetirla muchas veces en el día, especialmente al levantarnos, antes de emprender alguna obra importante y al acostarnos, para que tú gobiernes todo nuestro día y vengas con tu abundancia de dones a nosotros y nos transformes en copias vivas de Jesucristo. Queremos ser santos, y para ello necesitamos de tu ayuda constante, porque tú eres el Santificador de los hombres y a los que confían en ti los llevas a las más altas cimas de la santidad. ¡Ven Espíritu de amor! ¡Te amamos!


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-


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lunes, 2 de noviembre de 2009

Pequeñas Semillitas 0890

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0890 ~ Lunes 2 de Noviembre de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)


Hola !!!
Hoy conmemoramos a los fieles difuntos, a todos aquellos que ya no están físicamente con nosotros y ya viven con su propia identidad en la presencia de Jesús, y desde allí abogan por nosotros.
Cristo pasó por la muerte y la venció, pues resucitó transformándose en vencedor de la muerte y soberano de la vida. Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde siempre un elemento esencial de la Fe cristiana.


La Palabra de Dios :
Evangelio del día


Cuando los soldados llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».
(Lucas 23, 33.39-43)

Comentario
Hoy, el Evangelio evoca el hecho más fundamental del cristiano: la muerte y resurrección de Jesús. Hagamos nuestra, hoy, la plegaria del Buen Ladrón: «Jesús, acuérdate de mí» (Lc 23,42). «La Iglesia no ruega por los santos como ruega por los difuntos, que duermen en el Señor, sino que se encomienda a las oraciones de aquéllos y ruega por éstos», decía san Agustín en un Sermón. Una vez al año, por lo menos, los cristianos nos preguntamos sobre el sentido de nuestra vida y sobre el sentido de nuestra muerte y resurrección. Es el día de la conmemoración de los fieles difuntos, de la que san Agustín nos ha mostrado su distinción respecto a la fiesta de Todos los Santos.
Los sufrimientos de la Humanidad son los mismos que los de la Iglesia y, sin duda, tienen en común que todo sufrimiento humano es de algún modo privación de vida. Por eso, la muerte de un ser querido nos produce un dolor tan indescriptible que ni tan sólo la fe puede aliviarlo. Así, los hombres siempre han querido honrar a los difuntos. La memoria, en efecto, es un modo de hacer que los ausentes estén presentes, de perpetuar su vida. Pero sus mecanismos psicológicos y sociales amortiguan los recuerdos con el tiempo. Y si eso puede humanamente llevar a la angustia, cristianamente, gracias a la resurrección, tenemos paz. La ventaja de creer en ella es que nos permite confiar en que, a pesar del olvido, volveremos a encontrarlos en la otra vida.
Una segunda ventaja de creer es que, al recordar a los difuntos, oramos por ellos. Lo hacemos desde nuestro interior, en la intimidad con Dios, y cada vez que oramos juntos, en la Eucaristía: no estamos solos ante el misterio de la muerte y de la vida, sino que lo compartimos como miembros del Cuerpo de Cristo. Más aún: al ver la cruz, suspendida entre el cielo y la tierra, sabemos que se establece una comunión entre nosotros y nuestros difuntos. Por eso, san Francisco proclamó agradecido: «Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana, la muerte corporal».
Fra. Agustí BOADAS Llavat OFM (Barcelona, España)


Santoral Católico

Conmemoración de los Fieles Difuntos

Esta fiesta responde a una larga tradición de fe en la Iglesia: orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, pasan después de su muerte por un proceso de purificación, para obtener la completa hermosura de su alma.

La Iglesia llama "Purgatorio" a esa purificación; y para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º de los Macabeos en el Antiguo Testamento dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46); y siguiendo esta tradición, la Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos.

Al respecto, San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

Estos actos de piedad son constantemente alentados por la Iglesia.

Hay una hermosa página para ampliar conocimientos sobre esta conmemoración en el Web Católico de Javier en:
http://webcatolicodejavier.org:80/todossantos.html



Pensamiento


Hagamos que el pensamiento de hoy vaya
hacia las Benditas Almas del Purgatorio.
Para ello invito a entrar en:
http://www.benditasalmas.org/home.htm



Tema del día :
Si me voy antes que tú


Si me voy antes que tú, no llores por mi ausencia; alégrate por todo lo que hemos amado juntos. No me busques entre los muertos, en donde nunca estuvimos; encuéntrame en todas aquellas cosas que no habrían existido si tú y yo no nos hubiésemos conocido.

Yo estaré a tu lado, sin duda alguna, en todo lo que hayamos creado juntos: en nuestros hijos, por supuesto, pero también en el sudor compartido tanto en el trabajo como en el placer y en las lágrimas que intercambiamos.

Y en todos aquellos que pasaron a nuestro lado y que, irremediablemente, recibieron algo de nosotros, y llevan incorporado -sin ellos ni nosotros notarlo- algo de ti y algo de mí.

También nuestros fracasos, nuestra indolencia y nuestros pecados serán testigos permanentes de que estuvimos vivos y no fuimos ángeles, sino humanos.

No te ates a los recuerdos ni a los objetos, porque dondequiera que mires que hayamos estado, con quienquiera que hables que nos conociese, allá habrá algo mío. Aquello sería distinto, pero indudablemente distinto, si no hubiésemos aceptado vivir juntos nuestro amor durante tantos años; el mundo estará ya siempre salpicado de nosotros.

No llores mi ausencia, porque sólo te faltará mi palabra nueva y mi calor de ese momento. Llora, si quieres, porque el cuerpo se llena de lágrimas ante todo aquello que es más grande que él, que no es capaz de comprender, pero que entiende como algo grandioso, porque cuando la lengua no es capaz de expresar una emoción, ya sólo pueden hablar los ojos.

Y vive. Vive creando cada día, y más que antes. Porque yo no sé cómo, pero estoy seguro de que, desde mi otra presencia, yo también estaré creando junto a ti, y será precisamente en ese acto de traer algo que no estaba, donde nos habremos encontrado. Sin entenderlo muy bien, pero así como los granos de trigo que no entienden que su compañero muerto en el campo ha dado vida a muchos nuevos compañeros.

Así, con esa esperanza, deberás continuar dejando tu huella, para que, cuando tu muerte nos vuelva a dar la misma voz, cuando nuestro próximo abrazo nos incorpore ya sin ruptura a la Única Creación, muchos puedan decir de nosotros; si no nos hubieran amado, el mundo estaría más triste.


Meditación breve


Según la vida va pasando, los seres que amamos van partiendo…. algún día sabemos que nos tocará a nosotros. Como los árboles que en el otoño dejan caer sus hojas, así de los troncos familiares y sus ramas las personas se van. Ya no están con nosotros, los abuelos, los tíos, los padres, el esposo o la esposa; a veces a algún retoño fresco y nuevo también le toca irse… tal vez es entonces cuando más duele, cuando más difícil es la disponibilidad para la aceptación, pero es más fácil con la fe.
Dios conoce el corazón del ser humano, sabe de ese sufrir originado por "esa partida", a veces sorpresiva y si tomando ese dolor se lo entregamos, Él ha de poner en nuestro corazón el consuelo sobrenatural, pues de no ser así, hay separaciones tan dolorosas que humanamente no serían soportables.
No es que se han muerto, se fueron antes… Déjalos siquiera que restañen en el regazo del Padre las heridas de los pies andariegos. Déjalos siquiera que apacienten sus ojos en las verdes praderas de la paz…
Pasiri


Pedidos de oración


Pedimos oración por Manny, que vive en California, USA, que está pasando por un momento delicado de su salud y necesita de toda la fuerza de nuestras plegarias, para que la Virgen de Lourdes, patrona de los enfermos, interceda por él para lograr su recuperación más plena en lo físico y en lo espiritual.


Pedimos oración por Emelda ("Esmeralda" para los amigos), que es de Ezeiza, Buenos Aires, Argentina, y está luchando con un cáncer de mamas, siendo una mujer joven y con una hija de cinco años. Que el Buen Jesús, por la intercesión de Todos los Santos, le conceda la hermosa gracia de la curación.


Pedimos oración por Agustín T. que vive en San Rafael, Mendoza, Argentina, y tiene una rara enfermedad metabólica por la que su cuerpo produce excesiva cantidad de insulina. Rogamos a Dios Todopoderoso que obre en él para que se normalice y pueda vivir una vida normal junto a su familia.


Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.


Reflexión Mariana


Si tenemos la desgracia de vivir en el pecado y todos nos desprecian y odian, sepamos que hay alguien que nos ama con todo su corazón, y ese alguien es María Santísima, pues ve sobre nosotros la sangre de su Divino Hijo y quiere volvernos al buen camino para que ya no ofendamos más el Corazón de Jesús y su Corazón Inmaculado. Recordemos siempre esta verdad: que María siempre, siempre, siempre, tendrá misericordia de nosotros y nos volverá al buen camino si se lo pedimos sinceramente. Porque ahora tal vez vivimos en gracia de Dios y nos va todo bien. Pero puede suceder que una tempestad de Satanás se desencadene en nuestra vida y así perdamos la gracia de Dios y nos volvamos pecadores. Ojalá no suceda nunca, pero puede suceder. Entonces, si así sucediere, no olvidemos nunca que María siempre está dispuesta a perdonarnos y que nos sigue amando estemos como estemos, pues Ella es nuestra Madre y nunca nos abandona. Confiemos siempre en Ella, y estaremos salvados.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-


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domingo, 1 de noviembre de 2009

Pequeñas Semillitas 0889

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0889 ~ Domingo 1º de Noviembre de 2009
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)


Hola !!!
Celebramos hoy el amor de Dios, que ya ha acogido en casa a los santos que nos han precedido y nos espera con los brazos abiertos a los que todavía estamos en camino. Es una fiesta universal. Hoy celebramos a todos, no sólo a los que constan en las listas oficiales, sino a los que están en la lista de Dios, que son muchísimos más. Entre ellos están nuestros familiares y amigos.
La Santidad es nuestro camino y nuestra meta.


La Palabra de Dios :
Evangelio del día


En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».
(Mateo 5, 1-12a)

Comentario
Hoy celebramos la realidad de un misterio salvador expresado en el “credo” y que resulta muy consolador: «Creo en la comunión de los santos». Todos los santos, desde la Virgen María, que han pasado ya a la vida eterna, forman una unidad: son la Iglesia de los bienaventurados, a quienes Jesús felicita: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Al mismo tiempo, también están en comunión con nosotros. La fe y la esperanza no pueden unirnos porque ellos ya gozan de la eterna visión de Dios; pero nos une, en cambio el amor «que no pasa nunca» (1Cor 13,13); ese amor que nos une con ellos al mismo Padre, al mismo Cristo Redentor y al mismo Espíritu Santo. El amor que les hace solidarios y solícitos para con nosotros. Por tanto, no veneramos a los santos solamente por su ejemplaridad, sino sobre todo por la unidad en el Espíritu de toda la Iglesia, que se fortalece con la práctica del amor fraterno.
Por esta profunda unidad, hemos de sentirnos cerca de todos los santos que, anteriormente a nosotros, han creído y esperado lo mismo que nosotros creemos y esperamos y, sobre todo, han amado al Padre Dios y a sus hermanos los hombres, procurando imitar el amor de Cristo.
Los santos apóstoles, los santos mártires, los santos confesores que han existido a lo largo de la historia son, por tanto, nuestros hermanos e intercesores; en ellos se han cumplido estas palabras proféticas de Jesús: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5,11-12). Los tesoros de su santidad son bienes de familia, con los que podemos contar. Éstos son los tesoros del cielo que Jesús invita a reunir (cf. Mt 6,20). Como afirma el Concilio Vaticano II, «su fraterna solicitud ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad» (Lumen gentium, 49). Esta solemnidad nos aporta una noticia reconfortante que nos invita a la alegría y a la fiesta.
Mons. F. Xavier CIURANETA i Aymí Obispo de Lleida (Lleida, España)


Santoral Católico

Solemnidad de Todos los Santos

La Iglesia Católica ha llamado "santos" a aquellos que se han dedicado a que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor.

Hay unos que han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos por el Sumo Pontífice, por lo que por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico.

Para ser declarado "santo" por la Iglesia Católica se necesita toda una serie de trámites rigurosos. Primero una exhaustiva averiguación con personas que lo conocieron, para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa. Si se logra comprobar por el testimonio de muchos que su comportamiento fue ejemplar, se le declara "Siervo de Dios". Si por detalladas averiguaciones se llega a la conclusión de que sus virtudes, fueron heroicas, es declarado "Venerable". Más tarde, si por su intercesión se consigue algún milagro totalmente inexplicable por medios humanos, es declarado "Beato". Finalmente si se consigue un nuevo y maravillosos milagro por haber pedido su intercesión, el Papa lo declara "Santo".

En el caso de algunos santos el procedimiento de canonización ha sido rápido, como por ejemplo para San Francisco de Asís y San Antonio, que sólo duró 2 años.

Poquísimos otros han sido declarados santos seis años después de su muerte, o a los 15 o 20 años. Para la inmensa mayoría, los trámites para su beatificación y canonización duran 30, 40, 50 y hasta cien años o más. Después de 20 o 30 años de averiguaciones, la mayor o menor rapidez para la beatificación o canonización, depende de quien obtenga más o menos pronto los milagros requeridos.

Los santos "canonizados" oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada esta fiesta de hoy.


Pensamiento


"La santidad no consiste en tal o cual práctica, sino en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestra nada y confiados hasta la audacia en la bondad del Padre"
Santa Teresa de Lisieux


Tema del día :
Los Padres de la Iglesia nos iluminan


¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.

El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores, con el coro de las vírgenes; para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.

Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos los bienes de arriba, pongamos nuestro corazón en los bienes del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión. Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordarnos que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con él. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuando transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.

Deseemos, pues, esta gloria con esfuerzo seguro y total. Pero, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también, en gran manera, la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas.

P. Max Alexander


Biografías :
Juan Zorrilla de San Martín


Juan Zorrilla de San Martín fue un escritor, periodista, docente y diplomático uruguayo, nacido en Montevideo el 28 de diciembre de 1855.

En 1865 fue llevado por su padre a cursar sus estudios en el Colegio Jesuita de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, República Argentina. Se recibió de bachiller en 1872. Entre 1874 y 1877 estudió en el Colegio de los Hermanos Jesuitas de Santiago de Chile hasta completar sus estudios como Licenciado en Letras y Ciencias Políticas. En ese período colaboró en la redacción de “La estrella de Chile” y publicó “Notas de un Himno”. En Chile recibió la influencia de las lecturas románticas de José Zorrilla, José de Espronceda y sobre todo, Gustavo Adolfo Bécquer.

En 1880 consiguió una cátedra de Literatura en la universidad, de la que, sin embargo, sería destituido; tuvo que sufrir además la persecución del Gobierno, encabezado por el general Máximo Santos, a causa de sus ideas políticas y de sus campañas periodísticas, por lo que emigró a Buenos Aires, ciudad en la que participó en los preparativos de la revolución del Quebracho de 1886, muy bien descrita en su crónica por el escritor Javier de Viana.

Antes, había contraído matrimonio con Elvira Blanco, que moriría en el año 1887, y había fundado y dirigido el periódico católico “El Bien Público” (1878), en cuyas páginas se criticaba la política de Latorre. Entre 1887 y 1890 desempeñó el cargo de diputado; un año después sería nombrado Ministro Plenipotenciario ante España y Portugal; más tarde, en 1894, pasó a París y en 1897 a la Santa Sede.

Destituido en ese mismo año, se trasladó a Montevideo, donde volvió a hacerse cargo de la dirección de “El Bien Público” y donde ocuparía una cátedra de Derecho Internacional. Desde 1905 fue Delegado del Gobierno en el Departamento de Emisión del Banco de la República. En el 1907 enviudó de su segunda esposa; tenía entonces trece hijos, cinco de ellos fruto de su primer matrimonio.

Su obra, iniciada entre los años de 1874 y 1877 con la publicación de algunos versos y leyendas en la revista La Estrella de Chile y con su primer libro poético “Notas de un himno” (1877), tiene un hito en el extenso poema titulado “Tabaré”, cuya composición le llevó casi diez años. Éste fue publicado en París en el año 1888. Antes, con “La Leyenda Patria” (1879), escrita para un concurso literario de exaltación patriótica, del que, sin embargo, fue excluida por su excesiva extensión, había obtenido ya el reconocimiento como uno de los poetas contemporáneos más destacados.

En “Tabaré”, poema impregnado de un intenso lirismo y de un tono elegíaco, recrea en la figura de su protagonista, el mestizo Tabaré (hijo de un cacique charrúa, raza que supuestamente habría poblado Uruguay en el pasado lejano, y de la cautiva española Magdalena), en el que la soledad, el sentimentalismo, la desdicha y la nobleza son sus rasgos predominantes.

La influencia de Gustavo Adolfo Bécquer se deja sentir en la versificación del poema, compuesto en su mayor parte por cuartetos de versos endecasílabos y heptasílabos. La naturaleza, recreada en el exotismo de sus elementos paisajísticos y en su fauna, es otro de los componentes que realzan el contenido del texto, en el que el tema indígena, las luchas entre indios y españoles, le aportan además ese carácter de epopeya nacional.

Completan la producción literaria de Zorrilla de San Martín, que ya, a partir de “Tabaré”, sólo escribirá en prosa, las obras: “Resonancias del camino” (1894), “Huerto cerrado” (1910), “El sermón de la paz” (1924) y “El libro de Ruth” (1928), además de “La epopeya de Artigas” que, escrita por encargo del Gobierno, salió publicada en el año 1910. Este escrito es una auténtica narración de los tiempos heroicos de Uruguay, en el que la figura de José Gervasio Artigas, fundador de la nacionalidad uruguaya, adquiere el máximo valor y admiración por parte de Zorrilla de San Martín.

Murió en Montevideo el 3 de noviembre de 1931.


Meditación breve


Una mujer llamada Nancy puso el siguiente anuncio en su periódico local: "Si se siente solo o tienen algún problema, llámeme. Yo estoy en una silla de ruedas y raras veces salgo. Podemos compartir nuestros problemas mutuamente. Sólo tiene que llamarme. Me encantaría conversar"
La respuesta a ese anuncio fue sorprendente: 30 llamadas o más por semana.
¿Qué motivó a esta mujer a querer llegar a los demás desde su silla de ruedas para ayudar a los necesitados?
Nancy explicó que antes de su parálisis había disfrutado de perfecta salud, pero se encontraba muy desesperada. Trató de suicidarse saltando desde la ventana de su apartamento, pero la caída la dejó paralítica de la cintura para abajo.
En el hospital, totalmente frustrada, percibió que Jesús le decía: "Nancy, has tenido un cuerpo sano, pero el alma lisiada"
Como resultado de esa experiencia entregó su vida a Cristo. Cuando finalmente le permitieron volver a la casa oró para encontrar una manera de compartir la gracias de Dios con los demás. Por limitados que estemos por una enfermedad, ancianidad o incapacidad, aún podemos orar, llamar o escribir. Cualquiera que sea nuestra condición podemos ser testigos eficaces de Cristo.


Nunca nos olvidemos de agradecer


Alguna vez leí que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan a todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.


Elevamos una oración de acción de gracias al Señor y a nuestra amada Madre la Santísima Virgen María, pues ayer cumplió 50 años de vida religiosa la Hermana Dolores Cunillera Sala ("Cuni"), en Tarragona, España. Gracias Jesús por estas bodas de oro de servicio a ti y a todos los necesitados. Y te pedimos muchos años más para que esta hermana siga renovando la gracia de su vocación y llenando de flores los caminos que conducen hacia Ti. Amén.


Nuestro lector y amigo de Bogotá, Colombia, Carlos C. O., quiere elevar un especial agradecimiento a la intecesión de Nuestra Madre querida, Madre de la Esperanza, y a la acción directa de Su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como así también al Santo Padre Pío y a todos los lectores que rezaron para que se lograra una solución favorable en una acción judicial injustamente promovida en su contra y que ahora ha tenido un fallo de la Justicia de su país que lo ha liberado de toda culpa. ¡Gracias Señor de los Milagros!


Agradecemos las oraciones por la recuperación del Padre Omar Friedrich OMI, que ya salió de terapia intensiva en el Hospital de Urgencias de Córdoba, Argentina, a la vez pedimos que las continúen rezando por su pronto regreso a su actividad de misionero de Cristo. Damos gracias a Dios, porque Dios es grande!!!


Melissa, la abuela joven, moderadora del grupo y colaboradora imprescindible de "Pequeñas Semillitas" agradece a todas las personas que enviaron felicitaciones por el primer cumpleaños de Martina, su primera nieta. Y todos damos gracias a Dios por tener a Melissa con nosotros y a Martina como Princesita de "Pequeñas Semillitas"


Palabras de Juan Pablo II


"La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte"


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-


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