domingo, 1 de marzo de 2026

Pequeñas Semillitas 6248

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6248 ~ Domingo 1 de Marzo de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
La Cuaresma nos invita cada año a emprender un camino interior que no es sencillo: se trata de dejar atrás seguridades, revisar lo que nos ata, escuchar de nuevo la voz de Dios que nos llama por nuestro nombre. El Evangelio de la Transfiguración, que siempre se proclama en este Segundo Domingo del ciclo A, aparece como un alto en el camino, un respiro luminoso que Dios concede a los discípulos para sostenerlos en el camino hacia Jerusalén. No es un espectáculo para admirar, sino una revelación que les transforma la vida.
La Transfiguración nos revela quién es Cristo, pero también quiénes somos nosotros: hijos amados, llamados a dejarnos iluminar y transformar por su presencia. La Cuaresma es ese tiempo en el que Dios nos toca, como a los discípulos, para levantarnos del miedo y ayudarnos a descubrir qué sombras impiden que su luz brille en nuestra vida. Subimos al monte para ver su gloria; bajamos para dejar que esa gloria transforme nuestra historia, y la de aquellos que nos rodean.
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 2 DE CUARESMA -
Primera Lectura: Génesis 12, 1-4a
 
Salmo: Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22
 
Segunda Lectura: 2 Timoteo 1, 8b-10
 
Santo Evangelio: Mt 17,1-9
En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».
 
Comentario:
Hoy, iniciada la Cuaresma, la liturgia de la Palabra nos invita a contemplar el misterio de la Transfiguración del Señor: «Jesús (…) los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos» (Mt 17,1-2), una experiencia que ellos no olvidarán (cf., por ejemplo, 2Pe 1,16-19). Que Cristo nos transforma la vida, es una experiencia de la que, poco o mucho, todos podemos dar testimonio. Tantas veces el Señor nos da vida haciendo que pequeños gestos de nuestra existencia ordinaria se transformen en hechos extraordinarios.
Tantas veces nuestras oraciones y peticiones se hacen realidad y nos sorprenden, como la presencia resplandeciente de Jesús, que hoy deja boquiabiertos a Pedro, Santiago y Juan. Porque Jesús es la revelación del amor del Padre en nosotros. Y, entonces, podemos hacer nuestras las palabras de Simón Pedro: «Señor, bueno es estarnos aquí» (Mt 17,4).
Pero, acto seguido, el Padre nos invita a tomar una actitud que tanto nos cuesta poner en práctica: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (Mt 17,5). En varias ocasiones el Papa León XIV nos ha hecho la reflexión de que «Cristo transforma la vida y nos llama a escucharlo». Esta es la clave de la Transfiguración: escuchar al Hijo de Dios. Escuchar a la Palabra… significa también prestar atención a nuestros pastores, escuchar al hijo o la hija con inquietudes, o a aquella persona que vive en soledad o desesperación, o al enfermo… y, sobre todo, escuchar a nuestro corazón en oración, desde donde el Señor nos habla.
«Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17,7), les dice Jesucristo inmediatamente. La Transfiguración es también un anticipo de la Resurrección. Nos recuerda que, tras la cruz, está la Gloria. En los momentos de oscuridad, enfermedad o sufrimiento, esta escena nos da esperanza: la última palabra no la tiene el dolor, sino la luz. Ojalá que esta actitud de sorpresa, esperanza y escucha nos acompañe especialmente en esta segunda semana de Cuaresma.
* Diácono D. Josep MONTOYA Viñas (Valldoreix, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: Biblia de Navarra.
 
Pensamiento del día
«En aquella transfiguración se trataba, sobre todo, de alejar de los corazones de los discípulos el escándalo de la cruz, y evitar así que la humillación de la pasión voluntaria conturbara su fe»
(San León Magno)
 
Predicación del Evangelio:
“¡Escuchadle!”
Llegamos al segundo domingo de la Cuaresma. Cada año, en este día, escuchamos en el evangelio el relato de la Transfiguración de Jesús en la montaña. Hay tres versiones de este acontecimiento: una en Mateo, otra en Marcos y otra en Lucas, pero no difieren mucho entre sí. Hoy oímos la versión según san Mateo. Se distingue por no decir que Pedro no sabe lo que dice cuando sugiere que se construyan tres tiendas para Jesús, Moisés y Elías.
 
Quizás nos preguntamos: «¿Por qué los evangelistas incluyen este relato tan peculiar en sus escritos?» Usualmente se dan tres motivos. Primero, la historia confirma la declaración de Pedro de que Jesús es «el Cristo, el Hijo del Dios vivo». Segundo, ayudará a los discípulos a soportar la angustia de ver a Jesús crucificado. Finalmente, da una pista a los creyentes sobre su destino. Como Cristo, ellos también brillarán en la gloria. Vamos a enfocarnos hoy en este tercer motivo: la transformación paralela del cristiano como Cristo glorificado.
 
Comencemos con la primera lectura. Muestra a Abram siendo instruido por el Señor a dejar su país, su parentela y la casa de su padre para ir a una tierra extranjera. 
Solo mediante estos sacrificios costosos puede llegar a brillar como el padre de muchas naciones. Es cierto que la gracia del Espíritu Santo, que hace brillar en la gloria a los cristianos, es un don. Sin embargo, requiere sacrificios para recibirla y conservarla, como en el caso de Abram.

En la segunda lectura, Pablo pide a su discípulo Timoteo que se una a él en el sufrimiento por el evangelio. Quiere su ayuda en la obra exigente de llevar el evangelio al mundo. Los primeros cristianos recibieron la gracia gratuitamente, pero anunciarla costó mucho a los apóstoles. Si los seguidores del evangelio brillarán como el rostro de Jesús en la montaña, aquellos que lo anuncian resplandecerán aún más. No es por nada que los santos aparecen con aureolas en el arte. Nuestras caras también tendrán el brillo de los santos si conversamos con los demás acerca de la Buena Nueva.
 
El evangelio con la historia de la Transfiguración nos deja una profunda lección sobre la vida espiritual. Hacia el final del relato, los tres discípulos experimentan una teofanía: Dios Padre les habla desde una nube. Su mensaje es casi igual al del Bautismo de Jesús, pero esta vez añade la exhortación de que escuchen a Jesús. Como es de esperar en una teofanía, los discípulos caen rostro en tierra llenos de temor. Entonces el toque de Jesús los calma.
 
La vida espiritual exige que sintamos temor en la presencia de Dios. Él es tremendo y asombroso, más poderoso que un volcán o que una estrella en su nacimiento. Sin embargo, por la seguridad que nos da Jesús, sabemos que Dios es nuestro Padre. Una vez que nos damos cuenta de esta verdad y sometemos nuestra voluntad a la suya, nuestro temor se transforma en el deseo de no perder nunca su amor.
 
Hemos cumplido una cuarta parte de esta temporada de Cuaresma. Deberíamos haber establecido ya un patrón de ayuno, oración y caridad, de modo que no sintamos aprensión ante estas prácticas. Sigamos adelante ahora con la esperanza de ser más fuertes por nuestros sacrificios, más entregados a anunciar el evangelio a los demás y más enamorados de Dios, nuestro Padre.
(Fray Carmelo Mele OP - Imagen de Biblia de Navarra)
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕 Nos llega un agradecimiento a Dios, a la Virgen de Lourdes y a todas las personas que rezaron por la salud y exámenes de Magaly Caridad Diaz, cubana residente en Lima, Perú, que fue operada y le fue extraído un tumor que resultó ser benigno. Ya se encuentra totalmente recuperada y haciendo vida normal.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Meditaciones de Cuaresma
Día 12º. Domingo 1 de marzo de 2026
Tendremos una eternidad para descansar. "Cualquier persona -ha dicho Joaquín Navarro Valls, portavoz oficial de la Santa Sede hablando de Juan Pablo II- con mucha menos responsabilidad que la que él soporta, tiene su sistema de descanso, su fin de semana intocable, su deporte, cosas todas ellas que probablemente son necesarias. En el caso del Papa, nada de eso existe. Su único descanso es la posibilidad de caminar por una terraza que hay encima de su apartamento. En diez años de pontificado, en total serán cuatro las veces que ha podido salir un día a la montaña. Cuando alguna vez le han dicho: "Santo Padre, está cansado ... ", la respuesta que ha dado en tono humorístico ha sido: "Tendremos una eternidad para descansar".
Como ha dicho, también con humor, André Frossard, "hasta ahora, el único medio que se ha descubierto para obligarle a dejar el trabajo es la anestesia total".
Y decía en Uruguay: “Jesucristo, nuestro Señor, es también nuestro guía y modelo”.
"Todo lo hizo bien" decían de Él las gentes. Cada uno de nosotros -asumida por la fe nuestra condición de hijos de Dios en Cristo- hemos de esforzarnos por seguir sus huellas en el trabajo de cada día. Como leemos en el Antiguo Testamento, no se le deben hacer a Dios ofrendas defectuosas. Los cristianos serán verdaderamente "sal de la tierra" y "luz del mundo", si saben dar a su trabajo la calidad humana de una obra bien hecha, con amor de Dios y con espíritu de servicio al prójimo".
Señor, quiero trabajar en serio. Y cuando esté cansado, también. A partir de ahora, cuando empiece a trabajar te lo ofreceré, te lo regalaré. Por eso intentaré que no sea defectuoso, sino algo bien hecho. Y ya, sólo porque es mi regalo para Ti, mi trabajo es importante. Este es mi propósito: en Cuaresma trabajar bien por Ti. Y cansarme trabajando.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Marzo: Cuaresma y Pascua
Día 1
Francisco, con una devoción alegre, amaba estar en oración. Completamente anonadado permanecía durante mucho tiempo meditando sobre las llagas del Salvador. Por eso, frecuentemente elegía lugares solitarios para dirigir su alma totalmente a Dios.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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