miércoles, 3 de diciembre de 2008

Pequeñas Semillitas 0573

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0573 ~ Miércoles 3 de Diciembre de 2008
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)




Hola !!!
En el día de San Francisco Javier vamos a iniciar la edición de hoy de Pequeñas Semillitas con estas reflexiones de Don Fernando Sebastián, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela:
"El ejemplo y la intercesión de San Francisco de Javier pueden ser una gran ayuda para acercarnos más a Jesús y amarle más intensamente. Con la decisión y la pasión con que le amó Francisco de Javier.
Todos podemos ser mejores. Todos podemos ser santos. Nadie debería conformarse con ser un cristiano a medias. Con Dios no hay componendas. Jesús merece todo nuestro amor y toda nuestra vida".



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?». Díceles Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos». El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.
(Mateo 15, 29-37)

Comentario
Hoy contemplamos en el Evangelio la multiplicación de los panes y peces. Mucha gente —comenta el evangelista Mateo— «se le acercó» (Mt 15,30) al Señor. Hombres y mujeres que necesitan de Cristo, ciegos, cojos y enfermos de todo tipo, así como otros que los acompañan. Todos nosotros también tenemos necesidad de Cristo, de su ternura, de su perdón, de su luz, de su misericordia... En Él se encuentra la plenitud de lo humano.
El Evangelio de hoy nos hace caer en la cuenta, a la vez, de la necesidad de hombres que conduzcan a otros hacia Jesucristo. Los que llevan a los enfermos a Jesús para que los cure son imagen de todos aquellos que saben que el acto más grande de caridad para con el prójimo es acercarlo a Cristo, fuente de toda Vida. La vida de fe exige, pues, la santidad y el apostolado.
San Pablo exhorta a tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús (cf. Fl 2,5). Nuestro relato muestra cómo es el corazón: «Siento compasión de la gente» (Mt 15,32). No puede dejarlos porque están hambrientos y fatigados. Cristo busca al hombre en toda necesidad y se hace el encontradizo. ¡Cuán bueno es el Señor con nosotros!; y ¡cuán importantes somos las personas a sus ojos! Sólo con pensarlo se dilata el corazón humano lleno de agradecimiento, admiración y deseo sincero de conversión.
Este Dios hecho hombre, que todo lo puede y que nos ama apasionadamente, y a quien necesitamos en todo y para todo —«sin mi no podéis nada» (Jn 15,5)— necesita, paradójicamente, también de nosotros: éste es el significado de los siete panes y los pocos peces que usará para alimentar a una multitud del pueblo. Si nos diéramos cuenta de cómo Jesús se apoya en nosotros, y del valor que tiene todo lo que hacemos para Él, por pequeño que sea, nos esforzaríamos más y más en corresponderle con todo nuestro ser.
Rev. D. Joan Costa i Bou (Barcelona, España)



Santoral Católico



San Francisco Javier, Misionero




El Papa Pío X nombró a San Francisco Javier como Patrono de todos los misioneros porque fue si duda uno de los misioneros más grandes que han existido. Ha sido llamado: "El gigante de la historia de las misiones". La oración del día de su fiesta dice así: "Señor, tú has querido que varias naciones llegaran al conocimiento de la verdadera religión por medio de la predicación de San Francisco Javier...". Esto es un gran elogio.

Empezó a ser misionero a los 35 años y murió de sólo 46. En once años recorrió la India (país inmenso), el Japón y varios países más. Su deseo de ir a Japón era tan grande que exclamaba: "si no consigo barco, iré nadando". Fue un verdadero héroe misional.

Francisco nació cerca de Pamplona (España) en el castillo de Javier, en el año 1506. Era de familia que había sido rica, pero que a causa de las guerras había venido a menos. Desde muy joven tenía grandes deseos de sobresalir y de triunfar en la vida, y era despierto y de excelentes cualidades para los estudios. Dios lo hará sobresalir pero en santidad.

Fue enviado a estudiar a la Universidad de París, y allá se encontró con San Ignacio de Loyola, el cual se le hizo muy amigo y empezó a repetirle la famosa frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?" Este pensamiento lo fue liberando de sus ambiciones mundanas y de sus deseos de orgullo y vanidad, y lo fue encaminando hacia la vida espiritual. Aquí se cumplió a la letra la frase del Libro del Eclesiástico: "Encontrar un buen amigo es como encontrarse un gran tesoro". La amistad con San Ignacio transformó por completo a Javier.

Francisco fue uno de los siete primeros religiosos con los cuales San Ignacio fundó la Compañía de Jesús o Comunidad de Padres Jesuitas. Ordenado Sacerdote colaboró con San Ignacio y sus compañeros en enseñar catecismo y predicar en Roma y otras ciudades.

El Sumo Pontífice pidió a San Ignacio que enviara algunos jesuitas a misionar en la India. Fueron destinados otros dos, pero la enfermedad les impidió marchar, y entonces el santo le pidió a Javier que se quisiera embarcar para tan remotas tierras. Él obedeció inmediatamente y emprendió el larguísimo viaje por el mar. En el barco aprovechó esas interminables semanas, para catequizar lo más posible a los marineros y viajeros. Con San Javier empezaron las misiones de los jesuitas.

Son impresionantes las distancias que Francisco Javier recorrió en la India, Indostán, Japón y otras naciones. A pie, solamente con el libro de oraciones, como único equipaje, enseñando, atendiendo enfermos, obrando curaciones admirables, bautizando gentes por centenares y millares, aprendiendo idiomas extraños, parecía no sentir cansancio. Por las noches, después de pasar todo el día evangelizando y atendiendo a cuanta persona le pedía su ayuda, llegaba junto al altar y de rodillas encomendaba a Dios la salvación de esas almas que le había encomendado. Si el sueño lo rendía, se acostaba un rato en el suelo junto al sagrario, y después de dormir unas horas, seguía su oración. De vez en cuando exclamaba: "Basta Señor: si me mandas tantos consuelos me vas a hacer morir de amor". Con razón su palabra tenía efectos fulminantes para convertir. Era que llegaba precedida de muchas oraciones y acompañada de costosos sacrificios. Algunas noches no era capaz de levantar su mano derecha. Tan cansada estaba de tanto bautizar a los que se habían convertido con sus predicaciones.

La gente lo consideraba un verdadero santo y le llevaban sus enfermos para que los bendijera. Cuando se conseguían curaciones milagrosas, él consideraba que esto se debía a otras causas y no a su santidad, o a su poder de intercesión,

Desde 1510 Goa era una ciudad portuguesa en la India. Y allá puso su centro de evangelización nuestro santo (en esa ciudad se conservan ahora sus restos). A los portugueses se les había olvidado que eran cristianos y lo único que les interesaba era enriquecerse y divertirse. Así que tuvo el misionero que dedicarse con todas sus fuerzas y su gran ascendiente a volver fervorosos otra vez a aquellos comerciantes sin conciencia y sin escrúpulos (él decía en una de sus cartas: "estoy aterrado de la variedad tan monstruosa de acciones que tienen estos hombres para poder robar").

Empezó a ganarse la buena voluntad de las gentes con su gran amabilidad (a uno de sus compañeros le escribía: "hágase amar y así logrará influir en ellos. Si emplea la amabilidad y el buen trato verá que consigue efectos admirables"). Estableció clases de catecismo para niños y adultos. Popularizó la costumbre de confesarse y comulgar. Enseñaba la religión por medio de hermosos cantos que los fieles repetían con verdadero gusto.

Por 13 veces consecutivas hizo larguísimos viajes por la nación enseñando la religión cristiana a esos paganos que nunca habían oído hablar de ella. Los de las clases altas (los brahamanes) no le hicieron caso, pero los de las clases populares se convertían por montones. En cada región dejaba catequistas para que siguieran instruyendo a la gente, y de vez en cuando les enviaba a algún jesuita para enfervorizarlos. Esas gentes nunca habían oído hablar de Jesucristo ni de sus maravillosas enseñanzas.

Francisco se esmeraba por asemejarse lo más posible a la vida pobre de las gentes que le escuchaban. Comía como ellos, simplemente arroz. En vez de bebidas finas sólo tomaba agua. Dormía en una pobre choza, en el suelo. Se ganaba la simpatía de los niños y a ellos les enseñaba las bellas historias de la S. Biblia, recomendándoles que cada uno las contara en su propia casa, y así el mensaje de nuestra religión llegaba a muchos sitios.

Visitó muchas islas y en cada una de ellas enseñó la religión cristiana. Sus viajes eran penosos y sumamente duros, pero escribía: "En medio de todas estas penalidades e incomodidades, siento una alegría tan grande y un gozo tan intenso que los consuelos recibidos no me dejan sentir el efecto de las duras condiciones materiales y de la guerra que me hacen los enemigos de la religión". Podría repetir la frase de San Pablo: "Sobreabundo en gozo en medio de mis tribulaciones".

Dispuso irse a misionar al Japón pero resultó que allá lo despreciaban porque vestía muy pobremente (y en cambio en la India lo veneraban por vestir como los pobres del pueblo). Entonces se dio cuenta de que en Japón era necesario vestir con cierta elegancia. Se vistió de embajador (y en realidad el rey de Portugal le había conferido el título de embajador) y así con toda la pompa y elegancia, acompañado de un buen grupo de servidores muy elegantes y con hermosos regalos se presentó ante el primer mandatario. Al verlo así, lo recibieron muy bien y le dieron permiso para evangelizar. Logró convertir bastantes japoneses, y se quedó maravillado de la buena voluntad de esas gentes.

Su gran anhelo era poder misionar y convertir a la gran nación china. Pero allá estaba prohibida la entrada a los blancos de Europa. Al fin consiguió que el capitán de un barco lo llevara a la isla desierta de San Cian, a 100 kilómetros de Hong – Kong, pero allí lo dejaron abandonado, y se enfermó y consumido por la fiebre, en un rancho tan maltrecho, que el viento entraba por todas partes, murió el tres de diciembre de 1552, pronunciando el nombre de Jesús. Tenía sólo 46 años. A su entierro no asistieron sino un catequista que lo asistía, un portugués y dos negros.

Cuando más tarde quisieron llevar sus restos a Goa, encontraron su cuerpo incorrupto (y así se conserva). Francisco Javier fue declarado santo por el Sumo Pontífice en 1622 (junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Felipe y San Isidro).



Pensamiento



"No dé la menor importancia a lo que los otros dicen de usted. Nadie mejor que usted mismo para saber sus propias cualidades y limitaciones"
P. Coelho



Tema del día : Hacerle un sitio



Una de las escenas más tiernas del Evangelio es la de María embarazada, montada en un burrito, y a su lado José, en silencio, golpeando las puertas del pueblito de Belén, buscando un sitio digno para que nazca el Niño. Tierna y dramática. Dios, hecho carne, buscando sitio entre los hombres. Y no lo encuentra. Pensar que un niño, ocupa tan poquito lugar, y para él no lo hubo, sino en una cueva de animales, en suma pobreza.

Esto que imaginamos del relato histórico, también se repite, espiritualmente hoy, en esta Navidad, en mi propio corazón. Adviento es este tiempo en que Dios anda pasando, buscando sitio para nacer, para manifestarse, y esta vez, así como entonces lo buscaba en la posada y en las casas de Belén, lo anda buscando en mi propio corazón. Yo tengo que hacerle sitio en mi alma, en mi vida, en este momento de mi historia, sea el mejor o el peor, con mis gracias y mis pecados. ¿Por qué nos resistimos?, ¿por qué esta sordera cada vez que nos tocan la puerta?, ¿por qué este hacernos los zonzos para que pase de largo?

Y es que "hacerle sitio" al Niño, significa que tengo que disponer la "casa", y tirar todo el cachivacherío que le está robando el sitio al Niño. El cachivacherío de mi orgullo, mi soberbia, mi sensualidad, mi pereza, mi falta de caridad, mi apego desmedido a las seguridades o a la angustia por falta de ella, mis frivolidades, mis ansiedades y urgencias que han conseguido que haga ya mucho tiempo que no recemos como debemos, o simplemente no recemos.

Pero tampoco podemos pretender de mi corazón el Pesebre ideal. Ni Dios lo pretende. Lo que pretende es un "lugarcito", es la buena intención, es el anhelo de que su presencia nos cure, es el deseo renovado de ser buenos. Nosotros quitaremos algunas cosas, y el resto lo va a hacer Él. Si justamente para eso viene, para eso se encarna, para eso anda buscando mi corazón, porque sabe que no podemos con todo, porque sabe que somos débiles y perezosos.

No pide una casa donde todo esté perfectamente en orden y prolijo. Pide un rinconcito para nacer y así ayudarnos con nuestros desórdenes e improlijidades: viene a devolvernos, con su mirada, ese brillo en los ojos que el tiempo opacó, o que nos hemos dejado robar. Viene con sus manitas, a poner calor en las zonas del alma que se nos han entumecido de frío y que necesitan ser abrazadas. Viene a abrir espacios empecinadamente cerrados por nosotros a tantos hermanos nuestros a los que le seguimos diciendo: "sigan adelante, no hay sitio en esta posada", para quedarnos encastillados y estancados en la ciudadela de nuestras mezquinas seguridades.

¡Viene! ¡Está viniendo! Eso significa "Adviento". "estoy a la puerta y llamo -dice el Apocalipsis-. Si me abres, entraré en tu casa y cenaremos juntos".

Extraído del Libro: Tres desafíos para esta Navidad, del Padre Angel Rossi s.j.




Meditación breve




Al encontrarse ante el espejo con las arrugas acentuándose en el rostro, no es que la vejez esté diciendo que está por llegar.
Algo sublime, bello y paradójicamente nuevo le dice que es hora de cambiar, crecer y madurar.
El tiempo es nuestro mejor aliado en la culminación de experiencias.
La vivencia viene de nuestros aciertos y, principalmente, de nuestros errores del pasado.
La experiencia, aliada a los errores del pasado, servirá para orientarlo en el camino de la sabiduría, que encauza la vejez como oportunidad de perfeccionamiento y purificación espiritual.
Irán Ibrahim Jacob



Pedidos de oración



Pedimos oración por el eterno descanso del alma del joven Eloy Matías B. que falleció en Avellaneda, Santa Fe, Argentina, luego de varios días de haber sufrido un grave accidente de tránsito. Que haya paz y consuelo también en su familia.



Nuestra lectora Daisy Benitez, de Asunción, Paraguay, nos pide oraciones por su compañera Noelia O. que está pasando por una etapa muy difícil de su vida pues está con una úlcera sangrante; y también por su pequeña hija Valeria. Que la Santísima Virgen cubra a ambas con su manto protector.



Desde República Dominicana, Ana Miguelina Breton Checo nos pide oraciones por el matrimonio que forman Grisedilis B. y Persio V. que están atravesando por un momento de crisis. Que el Señor los bendiga y los una en el amor.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



Reina de los Apóstoles, Reina de los misioneros, Estrella de la evangelización: así llama la Iglesia a la Virgen, nuestra Señora.
En ella encontraron los apóstoles la luz, el consejo y la fuerza para lanzarse a la ardua empresa de la cristianización del mundo pagano. En ella encontraron consuelo y apoyo los misioneros de Cristo que, a través de los siglos, continuarían la misión de la Iglesia evangelizando los cinco continentes.

María, sé tú la estrella de nuestra espiritualidad msionera en un mundo necesitado de Dios.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-

pequesemillitas@gmail.com

martes, 2 de diciembre de 2008

Pequeñas Semillitas 0572

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0572 ~ Martes 2 de Diciembre de 2008
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)



Hola !!!
Acéptate tal cual eres y trabaja por ser mejor, pero sin recriminarte.Valora tu cuerpo y atiende por tu salud. Reconócete el mérito de poseer los dones que tienes. ¡Bendícete y felicítate por tus aciertos! Declárate el mejor amigo de ti mismo. Dale gracias a Dios por todos los beneficios que has recibido y agradécele las oportunidades de superarte y crecer como persona y en tu profesión. Incluso aquellas que no entiendes o que te parecen dolorosas o difíciles.



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
(Lucas 10, 21-24)

Comentario
Hoy leemos un extracto del capítulo 10 del Evangelio según san Lucas. El Señor ha enviado a setenta y dos discípulos a los lugares adonde Él mismo ha de ir. Y regresan exultantes. Oyéndoles contar sus hechos y gestas, «Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra’» (Lc 10,21).
La gratitud es una de las facetas de la humildad. El arrogante considera que no debe nada a nadie. Pero para estar agradecido, primero, hay que ser capaz de descubrir nuestra pequeñez. “Gracias” es una de las primeras palabras que enseñamos a los niños. «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños» (Lc 10,21).
Benedicto XVI, al hablar de la actitud de adoración, afirma que ella presupone un «reconocimiento de la presencia de Dios, Creador y Señor del universo. Es un reconocimiento lleno de gratitud, que brota desde lo más hondo del corazón y abarca todo el ser, porque el hombre sólo puede realizarse plenamente a sí mismo adorando y amando a Dios por encima de todas las cosas».
Un alma sensible experimenta la necesidad de manifestar su reconocimiento. Es lo único que los hombres podemos hacer para responder a los favores divinos. «¿Qué tienes que no hayas recibido?» (1Cor 4,7). Desde luego, nos hace falta «dar gracias a Dios Padre, a través de su Hijo, en el Espíritu Santo; con la gran misericordia con la que nos ha amado, ha sentido lástima por nosotros, y cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos ha hecho revivir con Cristo para que seamos en Él una nueva creación» (San León Magno).
Abbé Jean Gottigny (Bruselas, Bélgica)




Santoral Católico



Santa Bárbara, mártir



Una antigua tradición escrita en griego en el siglo VII cuenta lo siguiente acerca de Santa Bárbara:

Era hija de un tipo de tremendo mal genio llamado Dióscoro. Como ella no quería creer en los ídolos paganos de su padre, éste la encerró en un castillo, al cual le había mandado colocar dos ventanas. La santa mandó a los obreros a que añadieran una tercera ventana para acordarse de las Tres Divinas personas de la Santísima Trinidad. Pero esto enfureció más a su incrédulo papá.

El furioso Dióscoro, como su hija no aceptaba casarse con ningún pagano o no creyente, permitió que la martirizaran cortándole la cabeza con una espada, los enemigos de la religión. Por eso la pintan con una espada, y con una palma (señal de que obtuvo la palma del martirio) y con una corona porque se ganó el reino de los cielos.

Y dice la antigua tradición que cuando Dióscoro bajaba del monte donde habían matado a su hija, le cayó un rayo y lo mató. Por eso a santa Bárbara le reza la gente para verse libre de los rayos de las tormentas.

Dicen que junto a ella fue martirizada su amiga Juliana, y que en su sepulcro se obraron muchos milagros.

También añade la antigua tradición que lo último que santa Bárbara pidió a Dios fue que bendijera y ayudara a todos los que recordaran su martirio.



Pensamiento



"Quien ha llorado mucho tienes ojos más claros para escrutar las estrellas y ojos más profundos para las cosas de todos los días"
Louis Veuillot



Tema del día : Cuesta ser justos



Cuesta ser justos. Cuesta mantener una conducta recta y ejemplar.

Dos hermanos llevaban bastante tiempo discutiendo acerca de cómo dividir la propiedad que habían heredado de su padre. La heredad era en general valiosa y tenía la dificultad de ser poco clara en los límites y había que incorporar algunas zonas de aguas y terrenos inservibles, por lo que era muy difícil que los dos hermanos se pusieran de acuerdo por dónde pasaría la línea divisoria y cuál parte le tocaría a cada uno.

Muy angustiados acudieron a un juez local quien los escuchó con atención. Les pidió que trajeran un plano del predio, cosa que estudió con calma y finalmente los llamó para interrogarlos de este modo:

- ¿Cuál es exactamente el problema?

Ambos se acusaron el uno al otro de dificultar la partición. Entonces el juez dijo:

- A ustedes les interesa que la tierra se divida equitativamente, ¿verdad? Bien. Entonces haremos lo siguiente: tomaremos una moneda y la arrojaremos al aire. Ustedes pedirán cara o sello y al caer al suelo la moneda veremos quién ganó. Entonces el ganador dividirá el terreno.

- ¡Pero eso no es justo! - Dijeron ambos hermanos - pues el ganador dividirá de manera parcial.

- No he terminado, dijo el juez. El ganador dividirá el terreno, pero el perdedor escogerá primero.

Y fue un juicio justo para ambos.

Desconozco su autor



Meditación breve



La vida misma de Dios palpita en mí, purificando, renovando y reconstruyendo mi ser.
Mi cuerpo es un templo de Dios, pues la presencia y el poder de Dios moran en él. Como guardiana de ese templo, ingiero alimentos nutritivos, descanso lo necesario y repongo los líquidos que mantienen el flujo de la vida durante todas las actividades.
Alabo la adaptabilidad y sensibilidad con las de mi cuerpo que se adapta rápidamente a las circunstancias cambiantes, los distintos climas y los husos horarios. La vida de Dios ilumina y vivifica mi cuerpo.
Agradezco la habilidad y agilidad de mi cuerpo. Tengo una reserva de fuerza para cuando sea necesario un esfuerzo adicional. Por ser una de las bienamadas creaciones de Dios, expreso salud, integridad, alegría y vitalidad.
Graciela Baquerizo



Pedidos de oración



Pedimos oración por Anabella M. que vive en Guatemala y padece de depresión. Solicitado por Yvonne Medina.



Nuestra lectora Eneida Torres, de Puerto Rico, nos pide oraciones por su hijo Julio, que está atravesando una difícil situación económica y por causa de ello se encuentra depresivo. Oremos por él para que pueda superar sus dificultades.



Nuestra lectora Mery Bravo, de la ciudad de Ferreñafe, Perú, nos pide oraciones por su papá enfermo. Oramos por él.



Nuestra lectora María del Carmen Solís nos pide oraciones por el matrimonio que conforman Luis y Araceli. Para que San José y la Santísima Virgen los asistan para una buena convivencia. Ellos son de la ciudad de México.




Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



Con su amparo maternal la Madre celestial nos ayuda a vivir como cristianos auténticos: que nuestras obras respondan a nuestras palabras y nuestras palabras estén acordes con nuestros sentimientos y que nuestros sentimientos sean productos de nuestros pensmientos.
Que en todo nos asemejemos a la dulce Madre, toda pura, toda santa, toda inmaculada, toda luz.

María, poema que resuena en toda la creación, bendícenos para que seamos mejores cristianos.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-

pequesemillitas@gmail.com

lunes, 1 de diciembre de 2008

Pequeñas Semillitas 0571

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0571 ~ Lunes 1º de Diciembre de 2008
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)




Hola !!!
Comenzamos a transitar el último mes del año, y es bueno hacerlo pensando en el sentimiento más bello que puede vivir en el corazón de los humanos: el amor.
El amor, ya sea que se presente como pasión, amistad o entrega universal, es el motor que nos impulsa a ser mejores, a luchar por nuestros sueños. Y es sin duda lo que da sentido a nuestra búsqueda y a nuestro camino...
Que podamos vivir este mes con mucho amor !!!



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Dícele Jesús: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace».
Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos».
(Mateo 8, 5-11)

Comentario
Hoy, Cafarnaún es nuestra ciudad y nuestro pueblo, donde hay personas enfermas, conocidas unas, anónimas otras, frecuentemente olvidadas a causa del ritmo frenético que caracteriza a la vida actual: cargados de trabajo, vamos corriendo sin parar y sin pensar en aquellos que, por razón de su enfermedad o de otra circunstancia, quedan al margen y no pueden seguir este ritmo. Sin embargo, Jesús nos dirá un día: «Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). El gran pensador Blaise Pascal recoge esta idea cuando afirma que «Jesucristo, en sus fieles, se encuentra en la agonía de Getsemaní hasta el final de los tiempos».
El centurión de Cafarnaún no se olvida de su criado postrado en el lecho, porque lo ama. A pesar de ser más poderoso y de tener más autoridad que su siervo, el centurión agradece todos sus años de servicio y le tiene un gran aprecio. Por esto, movido por el amor, se dirige a Jesús, y en la presencia del Salvador hace una extraordinaria confesión de fe, recogida por la liturgia Eucarística: «Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa: di una sola palabra y mi criado quedará curado» (Mt 8,8). Esta confesión se fundamenta en la esperanza; brota de la confianza puesta en Jesucristo, y a la vez también de su sentimiento de indignidad personal, que le ayuda a reconocer su propia pobreza.
Sólo nos podemos acercar a Jesucristo con una actitud humilde, como la del centurión. Así podremos vivir la esperanza del Adviento: esperanza de salvación y de vida, de reconciliación y de paz. Solamente puede esperar aquel que reconoce su pobreza y es capaz de darse cuenta de que el sentido de su vida no está en él mismo, sino en Dios, poniéndose en las manos del Señor. Acerquémonos con confianza a Cristo y, a la vez, hagamos nuestra la oración del centurión.
Rev. D. Joaquim Meseguer i García (Sant Quirze del Vallès-Barcelona, España)




Santoral Católico




San Eloy, orfebre


Eloy (o Eligio, que es lo mismo) significa: "el elegido, el preferido".

San Eloy fue el más famoso orfebre de Francia en el siglo VII (orfebre es el que labra objetos de plata u oro).

Dios le concedió desde muy pequeño unas grandes cualidades para trabajar con mucho arte el oro y la plata. Nació en el año 588 en Limoges (Francia). Su padre, que era también un artista en trabajar metales, se dio cuenta de que el niño tenía capacidades excepcionales para el arte y lo puso a aprenderlo bajo la dirección de Abon, que era el encargado de fabricar las monedas en Limoges.

Cuando ya aprendió bien el arte de la orfebrería se fue a París y se hizo amigo del tesorero del rey. Clotario II le encomendó a Eloy que le fabricara un trono adornado con oro y piedras preciosas. Pero con el material recibido el joven artista hizo dos hermosos tronos. El rey quedó admirado de la honradez, de la inteligencia, la habilidad y las otras cualidades de Eloy y lo nombró jefe de la casa de moneda (todavía se conservan monedas de ese tiempo que llevan su nombre).

Nuestro santo fabricó también los preciosos relicarios en los cuales se guardaron las reliquias de San Martín, San Dionisio, San Quintín, Santa Genoveva y San Germán. La habilidad del artista y su amistad con el monarca hicieron de él un personaje muy conocido en su siglo.

Eloy se propuso no dejarse llevar por las costumbres materialistas y mundanas de la corte. Y así, aunque vestía muy bien, como alto empleado, sin embargo era muy mortificado en el mirar, comer y hablar. Y era tan generoso con los necesitados que cuando alguien preguntaba: "¿Dónde vive Eloy?", le respondían: "siga por esta calle, y donde vea una casa rodeada por una muchedumbre de pobres, ahí vive Eloy".

Un día Clotario le pidió a nuestro santo que como todos los demás empleados jurara fidelidad al rey. Él se negaba porque había leído que Cristo recomendaba: "No juren por nada". Y además tenía miedo de que de pronto al monarca se le antojara mandarle cosas que fueran contra su conciencia. Al principio el rey se disgustó, pero luego se dio cuenta de que un hombre que tenía una conciencia tan delicada no necesitaba hacer juramentos para portarse bien.

Eloy se propuso ayudar a cuanto esclavo pudiera. Y con el dinero que conseguía pagaba para que les concedieran libertad. Varios de ellos permanecieron ayudándole a él durante toda su vida porque los trataba como un bondadoso padre.

Al santo le llamaba mucho la atención alejarse del gentío a dedicarse a rezar y meditar. Y entonces el nuevo rey Dagoberto le regaló un terreno en Limousin, donde fundó un monasterio de hombres. Luego el rey le regaló un terreno en París y allá fundó un monasterio para mujeres. Y a sus religiosos les enseñaba el arte de la orfebrería y varios de ellos llegaron a ser muy buenos artistas. Al cercar el terreno que el rey le había regalado en París, se apropió de unos metros más de los concedidos, y al darse cuenta fue donde el monarca a pedirle perdón por ello. El rey exclamó: "Otros me roban kilómetros de terreno y no se les da nada. En cambio este bueno hombre viene a pedirme perdón por unos pocos metros que se le fueron de más". Con esto adquirió tan grande aprecio por él que lo nombró embajador para tratar de obtener la paz ante un gobierno vecino que le quería hacer la guerra.

Por sus grandes virtudes fue elegido obispo de Rouen, y se dedicó con todas sus energías a obtener que las gentes de su región se convirtieran al cristianismo, porque en su mayoría eran paganas. Predicaba constantemente donde quiera que podía. Al principio aquellos bárbaros se burlaban de él, pero su bondad y su santidad los fueron ganando y se fueron convirtiendo. Cada año el día de Pascua bautizaba centenares de ellos. Se conservan 15 sermones suyos, y en ellos ataca fuertemente a la superstición, a la creencia en maleficios, sales, lectura de naipes o de las manos, y recomienda fuertemente dedicar bastante tiempo a la oración, asistir a la Santa Misa y comulgar; hacer cada día la señal de la cruz, rezar frecuentemente el Credo y el Padrenuestro y tener mucha devoción a los santos. Insistía muchísimo en la santificación de las fiestas, en asistir a misa cada domingo y en descansar siempre en el día del Señor. Prohibía trabajar más de dos horas los domingos.

Cuando ya llevaba 19 años gobernando a su diócesis, supo por revelación que se le acercaba la hora de su muerte y comunicó la noticia a su clero. Poco después le llegó una gran fiebre. Convocó a todo el personal que trabajaba en su casa de obispo y se despidió de ellos dándoles las gracias y prometiéndoles orar por cada uno. Todos lloraban fuertemente y esto lo conmovió a él también. Y el 1º de diciembre del año 660 murió con la tranquilidad de quien ha dedicado su vida a hacer el bien y a amar a Dios.



Pensamiento



"No hay aceite de olivo sin exprimir las aceitunas, ni vino sin prensar las uvas. No hay fragancia sin machacar las flores y no existe gozo verdadero sin dolor"
Bárbara Johnson




Tema del día : El servicio es el sello del cristiano




Hace unos días se cumplió el vigésimo aniversario de la carta sobre los fieles laicos en la Iglesia. Con ese motivo, el Papa Benedicto XVI pronunció un discurso en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos. Ahí recordó el papel y la misión que han de tener los fieles laicos: su dignidad y su vocación a la santidad en medio del mundo.

La misión del laico es insustituible, pues sólo él puede llegar e influir en su propio entorno. Por eso importa que en cualquier lugar en que se desarrolle, haga bien su labor y con ello le de la gloria debida a Dios: en la fábrica, campo, hogar, oficina o escuela. Haciendo bien su tarea recibirá, por añadidura, su recompensa.

Hay un relato que nos ejemplifica los beneficios que nos reportan esa actitud de servicio a los demás.

Sucedió una noche de tormenta, hace ya bastantes años, en que un matrimonio mayor entró en la recepción de un pequeño hotel en Filadelfia. Se aproximaron al mostrador y preguntaron: "¿Puede darnos una habitación?"

El empleado, un hombre atento, les dijo: "Lo siento de verdad, pero hoy se celebran tres convenciones simultáneas en la ciudad. Todas nuestras habitaciones y las de los demás hoteles cercanos están ocupadas”. El matrimonio manifestó discretamente su agobio, pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo tan horroroso encontrar otro lugar. El empleado entonces les dijo: "Miren..., no puedo dejarles marchar con este aguacero. Si aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación. Yo me arreglaré con el sillón de la oficina, pues pasaré toda la noche pendiente del hotel.”

Al matrimonio les parecía abusar de la cortesía de aquel hombre, pero el empleado insistió tanto con cordialidad que finalmente accedieron. A la mañana siguiente, al pagar la estancia, aquel hombre dijo al empleado: "Usted es el tipo de gerente que yo tendría en mi propio hotel. Quizás algún día construya uno para devolverle el favor que hoy nos ha hecho". Él lo tomó como un cumplido y se despidieron amistosamente.

Pasados dos años, recibió una carta de aquel hombre, donde le pedía que fuera a New York y le enviaba los boletos de avión. Aceptó el ofrecimiento. Al llegar, el hombre mayor le condujo hasta la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34, señaló un imponente edificio y le dijo: "Este es el hotel que estoy construyendo para usted".

El empleado le miró con asombro: "¿Es una broma, verdad?".

"Puedo asegurarle que no", le contestó. Así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente, de nombre George C. Boldt.

Boldt nunca se imaginó que al atender cortésmente a aquel matrimonio años atrás, su vida se vería tan beneficiada.

Impregnar de sentido cristiano todas las actividades es la misión de los laicos. Y el servicio es la actitud esencial que el cristiano ha de saber vivir. Además, servir desinteresadamente a los demás suele tener un buen retorno.

Por ello importa que nuestras actividades cotidianas estén impregnadas de amistad, generosidad, paciencia y amor. En pocas palabras, es la enseñanza del Señor: poner en todo el amor a Dios y al prójimo.

Pbro. José Martínez Colín



Meditación breve



Empieza este día con tu corazón rebosante de amor, alegría y agradecimiento, gozoso de estar vivo, haciendo lo que estás haciendo, estando donde estás, y viendo emerger la perfección de este día.
Benditos sean aquellos que pueden ver la belleza, la alegría y la armonía que está a su alrededor, y apreciarla plenamente, y aquellos seres que reconocen en todo y en todos y dan gracias por todo. La alegría es como un guijarro arrojado en el medio de un lago.
Las ondas que se generan van más y más hacia los lugares más lejanos de la orilla, y luego retornan al centro, llevando alegría a todo lo que tocan en el camino.
El amor es como un bálsamo curativo, cura todas las heridas, todos los daños, todas las penas. De modo que ama con amor divino, ama lo que es digno de amar y lo que aparentemente no lo es. Ama a aquellos seres que no conocen el significado del amor, ama aún a los que por error llamas tus enemigos. Cuando tu corazón esté colmado de amor, no conocerás enemigos, porque el amor es el cimiento de la vida.



Pedidos de oración



Pedimos oración por María Rosa E. de Buenos Aires, Argentina, que hace diez meses fue operada de un tumor cerebral y ahora, el día jueves próximo, será sometida a una cirugía en el maxilar. Que el Buen Jesús y su Madre y Madre nuestra la acompañen en ese día y permitan su más pronta recuperación.



Desde Colombia, Edgardo R. nos pide oraciones por su esposa Vicky T. que lleva un año y medio enferma por haber sufrido una isquemia cerebral que la ha dejado severamente inválida. Que el Señor le ayude a Vicky a recuperar la salud y poder seguir de la mejor forma junto a su esposo y sus niños.



Pedimos oración por Gabriela D. de Buenos Aires, Argentina, que luego de haber sido mamá ha debido pasar por tres operaciones importantes por una grave afección intestinal. Que Dios Nuestro Señor mire con bondad a Gaby y le devuelva su salud...



Sonia, lectora de Cuba de nuestra página, nos pide oraciones por su esposo Jorge, que hizo una hipotensión muy severa y se está recuperando, y también por ella misma que padece dolores de columna. Oramos por ambos.



Pedimos oración por el alma de Gastón F., de Argentina, quien el día 31 de octubre pasado tomó la decisión de quitarse la vida. Que el Señor en su infinita misericordia reciba su alma y le de paz.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



Podríamos preguntarnos quién fue para la Virgen su prójimo.
Si recordamos que nuestro prójimo es simplemente todo aquel que tiene necesidad de nosotros, hemos de deducir que todos los hombres son para María "el prójimo", porque todos necesitamos de ella y de hecho ella nos socorre a todos; así cumple ella el precepto de amar a Dios y al prójimo.

Nuestra Señora de la caridad, ayúdanos a descubrir el rostro de tu Hijo Jesús en el rostro de nuestros hermanos necesitados.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-

pequesemillitas@gmail.com