domingo, 13 de septiembre de 2026

Pequeñas Semillitas 6438

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6438 ~ Domingo 13 de Setiembre de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Ayudar y servir son dos expresiones concretas de un amor que se brinda generosamente a los demás. De este olvido de ti mismo, surgirá como por magia, tu propia felicidad y alegría, tu auténtica realización. “Dormí y soñé que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Y, en el servicio, encontré la alegría” (Tagore). Pide a Dios el don de la alegría.
Defiende, pues, y cultiva la alegría. La risa y el buen humor te liberarán de aquella lúgubre seriedad que vuelve los problemas pesados como el plomo, te protegerán además de la triste inquietud cotidiana. La risa y el buen humor crean espacios nuevos para alegrías desconocidas. Es un precepto de Dios estar alegres: “Estén siempre alegres” (1 Tes. 5,16).
(PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: Eclesiástico 27, 33–28, 9
 
Salmo: Sal 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12
 
Segunda Lectura: Romanos 14, 7-9
 
Santo Evangelio: Mt 18,21-35
En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.
»Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.
»Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».
 
Comentario:
Hoy, en el Evangelio, Pedro consulta a Jesús sobre un tema muy concreto que sigue albergado en el corazón de muchas personas: pregunta por el límite del perdón. La respuesta es que no existe dicho límite: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18,22). Para explicar esta realidad, Jesús emplea una parábola. La pregunta del rey centra el tema de la parábola: «¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti» (Mt 18,33).
El perdón es un don, una gracia que procede del amor y la misericordia de Dios. Para Jesús, el perdón no tiene límites, siempre y cuando el arrepentimiento sea sincero y veraz. Pero exige abrir el corazón a la conversión, es decir, obrar con los demás según los criterios de Dios.
El pecado grave nos aparta de Dios (cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 1470). El vehículo ordinario para recibir el perdón de ese pecado grave por parte de Dios es el sacramento de la Penitencia, y el acto del penitente que la corona es la satisfacción. Las obras propias que manifiestan la satisfacción son el signo del compromiso personal —que el cristiano ha asumido ante Dios— de comenzar una existencia nueva, reparando en lo posible los daños causados al prójimo.
No puede haber perdón del pecado sin algún genero de satisfacción, cuyo fin es: 1. Evitar deslizarse a otros pecados más graves; 2. Rechazar el pecado (pues las penas satisfactorias son como un freno y hacen al penitente más cauto y vigilante); 3. Quitar con los actos virtuosos los malos hábitos contraídos con el mal vivir; 4. Asemejarnos a Cristo.
Como explicó santo Tomás de Aquino, el hombre es deudor con Dios por los beneficios recibidos, y por sus pecados cometidos. Por los primeros debe tributarle adoración y acción de gracias; y, por los segundos, satisfacción. El hombre de la parábola no estuvo dispuesto a realizar lo segundo, por lo tanto se hizo incapaz de recibir el perdón.
* Rev. P. Anastasio URQUIZA Fernández MCIU (Monterrey, México) © Textos de Evangeli.net
 
Palabras del Santo Padre Pío
«Como las abejas que sin titubear atraviesan una y otra vez las amplias extensiones de los campos para alcanzar el huerto preferido y después, fatigadas pero satisfechas y cargadas de polen vuelven al panal para llevar a cabo allí en una acción fecunda y silenciosa la sabia transformación del néctar de las flores en néctar de vida; así vosotros, después de haberla acogido, guardad bien cerrada en vuestro corazón la palabra de Dios»
 
Predicación del Evangelio:
¿Perdonar? ¡Sí!... Pero ¿cuánto?
El domingo pasado nos quedábamos en una comunidad de hermanos que se aman, se necesitan y se perdonan. Y, como siempre, todo tiene un límite; la paciencia cuando se resquebraja, las personas cuando nos desbordamos, el vaso que rebosa de agua, el río que se sale de madre, el sol cuando calienta abundantemente y… el perdón cuando nos parece demasiado.
 
Todos hemos tenido la experiencia de haber ofrecido el perdón y, a la vez, quedarnos con una sensación de fracaso. Parece como si, aquel que perdona y olvida, es el que da su brazo a torcer. Pero Jesús, aun siendo Dios, nos enseña que la grandeza del hombre está en su capacidad perdonadora. El truco, o mejor dicho, el secreto está en cerrar en más de una ocasión los ojos y, abrir con todas las consecuencias, el corazón. El amar sin límites de San Pablo, se complementa con el perdonar sin límites del evangelio de este domingo.
 
Muchas veces solemos decir aquello de “perdono pero no olvido”. El perdón se hace más real y más puro cuando se desea para el otro todo lo mejor. El perdón, además de desatarnos de nuestros propios dioses, nos hace comprender, vivir, gustar y entender el gran amor que Dios siente por cada uno de nosotros. ¿Perdonas? Estás cerca de Dios. ¿No perdonas? Tu corazón no está totalmente ocupado por Dios.
 
El “sin límites” puede suponer en nuestra vida cristiana un imposible y un buscar justificaciones. A veces corremos el riesgo de creer, que Dios, entra en ese juego que nosotros mismos nos montamos. Como si se tratara de un partido de fútbol donde, los hinchas de uno o de otro, pretenden que Dios les ayude frente al contrario.
 
En este domingo, Jesús, nos propone a las claras que nos dejemos de evasivas y que practiquemos aquello que emana del corazón de Dios por los cuatro costados: yo os perdono… haced también vosotros lo mismo.
 
Si muchas heridas permanecen abiertas y sangrando (en nuestras familias, sociedad, iglesia, comunidades, parroquias, política, etc.,) es en parte por la pobreza de nuestra fe. Por la falta de comunión con Dios. Por mirarnos demasiado a nosotros mismos.
 
Cuando se vive íntimamente unido a Él, no hay obstáculo insalvable ni ofensa gigantesca. Es como aquel peregrino que, deseando llegar hasta el final de su trayecto, se dedicaba constantemente a mirar a su izquierda y a su derecha perdiendo ritmo, fuerzas e ilusión. Un compañero se le acercó y le dijo: si miras al horizonte te irá mucho mejor y llegarás antes.
 
Con el perdón ocurre algo parecido. Mirando a Dios, vemos a los que nos rodean con ojos de hermanos. Olvidando a Dios, como decía Benedicto XVI, surge un cierto aire de insatisfacción de todo y de todos.
(P. Javier Leoz - Imagen de Berith)
 
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
 
Contiene más de 450 artículos que han sido publicados
en algo más de veinte años de esta página,
y que podrás leer o bajar a tu dispositivo.
Para entrar en la Biblioteca hacer clic acá:
 
Meditación dominical
Cristo dice que debemos perdonar setenta veces siete, es decir, siempre.
Esto no impide que podamos exigir la reparación de los daños injustos que nos hayan hecho. Pero nuestro espíritu no debe guardar rencor. No debemos abrigar deseos de venganza.
Lo que es imposible es evitar el dolor de la ofensa. Si me dan un pisotón me hacen daño. No lo puedo evitar. Lo que sí puedo evitar es no responder con otro pisotón. Incluso se dan casos de personas virtuosas que devuelven bien por mal.
La parábola del Evangelio de hoy es muy instructiva: el señor perdona a su siervo una gran deuda, y después este siervo no perdona a su compañero una pequeñez. Por eso el señor se arrepiente de su benevolencia con él y le exige su deuda.
Es un ejemplo para nosotros. Después de lo que Dios nos ha perdonado, ¿Cómo vamos nosotros a no perdonar a nuestro prójimo?
Y no perdonamos porque él se lo merezca, que quizás no se lo merezca; perdonamos porque Dios nos lo pide.
Quien no perdona, rezando el Padrenuestro se sentencia.
(P. Jorge Loring S.J.)
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕  Desde Bahía Blanca, Argentina, llega un agradecimiento por la mejoría que está experimentando con los tratamientos el señor Héctor R., afectado de mielodisplasia. Quedan por resolver otros temas como neumonía y candidiasis esofágica, para lo cual recibe medicación y nuestras oraciones.
 
💕 Desde Santa Fe, Argentina, la familia de Mario D. agradece a Dios, a la Virgen de Guadalupe y a todos los que rezan por él, que se sigue recuperando luego de la cirugía de corazón y está en su casa mejorando día a día.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Setiembre: Las criaturas
Día 13
Alabado seas, mi Señor por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual, ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueren en pecado mortal! Felices aquellos a quienes encontrarás en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal. Alaben u bendigan a mi Señor denle gracias y sírvanlo con gran humildad.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
BLOG de ”PEQUEÑAS SEMILLITAS”
FACEBOOK de “FELIPE DE URCA”
FACEBOOK de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
Canal de WHATSAPP de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
”X” (ex TWITTER) de “PEQUEÑAS SEMILLITAS”
INSTAGRAM: FELIPE DE URCA

2 comentarios:

  1. Hermoso mensaje el de hoy, llena el alma. Muchas gracias querido Hermano en Cristo, Claudio Alejandro Ortega, Ezeiza, Buenos Aires, Argentina.

    ResponderEliminar
  2. Te envío un gran abrazo querido Claudio. Con oraciones por los que partieron antes que nosotros. Felipe

    ResponderEliminar

¡Gracias por participar comentando! Por favor, no te olvides de incluir tu nombre y ciudad de residencia al finalizar tu comentario dentro del cuadro donde escribes.