miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pequeñas Semillitas 0566

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0566 ~ Miércoles 26 de Noviembre de 2008
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)



Hola !!!
Nos vamos acercando al Tiempo de Adviento y gozosamente preparamos nuestro corazón para recibir a Jesús, que nacerá en la humildad del pesebre de Belén, pero también debemos hacerlo nacer en nosotros junto con la esperanza en la segunda Venida de Cristo Jesús, al final de los tiempos .
Durante el Adviento, se prepara en cada hogar (no sólo en la Iglesia) una corona de flores, llamada "Corona de Adviento" con cuatro velas, una por cada domingo de Adviento. Y hay una pequeña tradición propia de Adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.
Hagamos el esfuerzo de hacerlo a partir del comienzo del Tiempo de Adviento, que será el próximo domingo.


La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».
(Lucas 21, 12-19)

Comentario
Hoy ponemos atención en esta sentencia breve e incisiva de nuestro Señor, que se clava en el alma, y al herirla nos hace pensar: ¿por qué es tan importante la perseverancia?; ¿por qué Jesús hace depender la salvación del ejercicio de esta virtud?
Porque no es el discípulo más que el Maestro —«seréis odiados de todos por causa de mi nombre» (Lc 21,17)—, y si el Señor fue signo de contradicción, necesariamente lo seremos sus discípulos. El Reino de Dios lo arrebatarán los que se hacen violencia, los que luchan contra los enemigos del alma, los que pelean con bravura esa “bellísima guerra de paz y de amor”, como le gustaba decir a san Josemaría Escrivá, en que consiste la vida cristiana. No hay rosas sin espinas, y no es el camino hacia el Cielo un sendero sin dificultades. De ahí que sin la virtud cardinal de la fortaleza nuestras buenas intenciones terminarían siendo estériles. Y la perseverancia forma parte de la fortaleza. Nos empuja, en concreto, a tener las fuerzas suficientes para sobrellevar con alegría las contradicciones.
La perseverancia en grado sumo se da en la cruz. Por eso la perseverancia confiere libertad al otorgar la posesión de sí mismo mediante el amor. La promesa de Cristo es indefectible: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (Lc 21,19), y esto es así porque lo que nos salva es la Cruz. Es la fuerza del amor lo que nos da a cada uno la paciente y gozosa aceptación de la Voluntad de Dios, cuando ésta —como sucede en la Cruz— contraría en un primer momento a nuestra pobre voluntad humana.
Sólo en un primer momento, porque después se libera la desbordante energía de la perseverancia que nos lleva a comprender la difícil ciencia de la cruz. Por eso, la perseverancia engendra paciencia, que va mucho más allá de la simple resignación. Más aún, nada tiene que ver con actitudes estoicas. La paciencia contribuye decisivamente a entender que la Cruz, mucho antes que dolor, es esencialmente amor.
Quien entendió mejor que nadie esta verdad salvadora, nuestra Madre del Cielo, nos ayudará también a nosotros a comprenderla.
Rev. D. Manuel Cociña Abella (Madrid, España)



Santoral Católico



San Juan Berchmans, Jesuita




San Juan Berchmans nació en Diest, pequeña villa de Flandes, Bélgica, el 1599. Nació el 13 de marzo y murió otro 13, el de agosto. No importa. La superstición no tenía cabida en su vida. Todos los días son regalo de Dios.

Su padre Juan, curtidor de pieles, y su madre Isabel, eran buenos cristianos. Tuvieron cinco hijos, de los que tres se consagraron al Señor. Murió pronto la madre, y al final el padre se ordenó sacerdote.

Nuestro santo fue el ángel del hogar, fiel ayudante de su madre. Inició sus estudios en el Seminario de Malinas, luego entró en el Noviciado de los jesuitas de la misma ciudad. Más tarde pasó a Roma. En el Seminario y en el Noviciado se distinguió por su candor, estudio y piedad.

Su devoción a la Virgen era proverbial. Sentía hacia ella un cariño tierno, profundo, confiado y filial. «Si amo a María, decía, tengo segura mi salvación, perseveraré en la vocación, alcanzaré cuanto quisiere, en una palabra, seré todopoderoso». A ella dedicó su Coronita de las doce estrellas.

Pululaban por entonces los errores de Bayo, catedrático de Escritura en Lovaina, quien afirmaba que María había sido concebida en pecado. Los teólogos Belarmino y Francisco de Toledo intervienen para esclarecer la verdad. Es curioso notar que el gran teólogo español Juan de Lugo atribuye el movimiento a favor de la Inmaculada a las oraciones de Berchmans.

El mismo Lugo insiste en que el decreto de 24 de mayo de 1622 se ha conseguido por la influencia sobrenatural de Juan Berchmans. En él se confirman las constituciones de Sixto VI, Alejandro VI, San Pío V y Pablo V. Se manda severamente que nadie, ni de palabra ni por escrito, se atreva a afirmar que la Santísima Virgen María fue concebida en pecado, y se solemniza la fiesta de la Inmaculada.

En el último año de su vida Juan se había comprometido, firmando con su propia sangre, a «afirmar y defender dondequiera que se encontrase el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María».

Los santos han practicado en grado heroico todas las virtudes. Pero suelen distinguirse en alguna de ellas. ¿Cuál es la virtud característica de Berchmans? Él deseaba practicarlas todas por igual. Su obsesión, su locura de santo, era la fidelidad en observar perfectamente sus obligaciones, sin excusas ni escapismos. «La virtud más eminente, es hacer sencillamente, lo que tenemos que hacer», decía Pemán en El Divino Impaciente.

Aparentemente no había hecho nada, nada llamativo. Pero vivió «apasionado por la gloria de Dios». «Quiere trabajar sin perder la más pequeña parte de su tiempo». Aprovecha las cruces de la vida diaria: «Mi mayor penitencia, la vida común». «Quiero ser santo sin espera alguna».

Hacía cada cosa en su momento, y sobrenaturalizando la intención. Cuando hay que orar, decía, ora con todo amor. Cuando hay que estudiar, estudia con toda ilusión. Cuando hay que practicar deporte, practícalo con todo entusiasmo. Y siempre con más amor, en cada instante del programa diario, bajo la dulce mirada maternal de la Virgen María. Estudiaba con la mirada puesta en el futuro apostolado, en las almas que se le encomendarían.

Mi mayor consuelo, decía al morir joven, es no haber quebrantado nunca, en mi vida religiosa, regla alguna ni orden de mis superiores, a sabiendas, y advertidamente, y el no haber cometido nunca un pecado venial. Alto y recio mensaje. Es patrono de los que se preparan para el sacerdocio. Murió el 13 de agosto de 1621. Sus últimas palabras fueron: Jesús, María.



Pensamiento



"Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te detengas... "
Teresa de Calcuta



Tema del día : Tiempo de Adviento



En el tiempo de Adviento, con el que se inicia el ciclo litúrgico de Navidad, con el cual comienza un nuevo año litúrgico, el pueblo de Dios que peregrina en el tiempo redescubre la atención entre la primera venida histórica de Jesucristo y la segunda que acontecerá, de modo glorioso, al fin de los tiempos.

La espiritualidad del Adviento encamina a los cristianos a profundizar la perspectiva escatológica de la vida, a la vez que prepara a la Iglesia para conmemorar la venida histórica del Redentor, celebrada en cada Navidad.

El primer aspecto señalado, con su carácter de fuerte llamada a vivir vigilantes y a prepararse siempre, se destaca mas claramente en los primeros días del tiempo de Adviento, mientras que la consideración de los acontecimientos históricos que rodearon el nacimiento de Jesús quedan reservados para los últimos días, las llamadas “ferias fuertes” de Adviento.

El trasfondo de este tiempo es el de la esperanza y la alegría cristianas. Éstas se apoyan en la certeza de que “el que ha de venir” ya llega, y con él, el advenimiento del cielo nuevo y de la tierra nueva. Las dos expresiones mas habituales de la esperanza escatológica cristiana son la petición ‘venga a nosotros tu Reino’ del Padre Nuestro, y la aclamación ‘ven, Señor Jesús’ inmediata a la consagración en la Plegaria eucarística.

El Adviento comienza el próximo domingo 30 de noviembre, y se extiende durante cuatro semanas; la cuarta semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad que tiene por fecha fija el 25 de diciembre.



Meditación breve



El verdadero triunfo, es lograr la familia que anhelas, es mostrar la bondad que recibes y tener verdaderos amigos.
La verdadera sabiduría, es aprender a escuchar y saber cuándo opinar, es comprender los problemas y saberlos resolver, y poder brindar al mundo lo que realmente sabes.
La verdadera fe, es pedir y saber que Dios nos escucha, es saborear los momentos que comparto con Él, es poder cerrar los ojos y sentirlo junto a mí.
La verdadera amistad, es sentir la hermandad que une a personas de sangres diversas, es saber que su mano siempre estará contigo, es saber brindarle tu ayuda en todo momento, es sentirte más valiente en los momentos que con ellos compartes, es saber compartir ideas y mejorar tu carácter, es tener ese apoyo en los momentos importantes.
El verdadero amor, es poder oler el aire que respira tu pareja, es encontrar la otra mitad de tu alma, es sentir necesaria su presencia, y más que nada, saber esperar a su llegada.
Disfruta cada día como si fuera el último ya que uno nunca sabe cuando llegará el último día de nuestras vidas, y recuerda que la satisfacción de llegar a la meta no es llegar a la meta sino todo lo que se vive en el camino para poder llegar a ésta.



Pedidos de oración



Pedimos oración por Arturo D. que vive en Posadas, Misiones, Argentina, para que el Señor lo ayude a recuperar sus mejores condiciones de salud. Solicitado por Rosa Peralta.



Pedimos oración por Eloy Matías B., de 22 años, que vive en Avellaneda, Santa Fe, Argentina, que ha sufrido un accidente muy grave y se encuentra en manos de Dios. Solicitado por su mamá Olga.



Pedimos oración por Omar Z., de Rosario, Argentina, para que el Señor le conceda estabilidad laboral en estos tiempos tan difíciles de crisis por los que estamos atravesando prácticamente en todo el mundo. Solicitado por Silvia, su esposa.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.




Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



María en su adolescencia seguramente había trazado para sí un hermoso proyecto de vida, similar al de tantas jovencitas de su pueblo.
Pero Dios modificó ese proyecto y, conservando milagrosamente su virginidad, hizo que su vida y su misión personal se centraran en su maternidad divina.
María aceptó la voluntad de Dios que cambiaba sus planes personales, y se entregó plenamente a lo que Dios quería de ella.

Nuestra Señora de los que siguen a tu Hijo Jesús, que estemos dispuestos a ceder nuestros planes, para aceptar los planes de Dios.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-

pequesemillitas@gmail.com




martes, 25 de noviembre de 2008

Pequeñas Semillitas 0565

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0565 ~ Martes 25 de Noviembre de 2008
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)




Hola !!!
Es increíble cuánto podemos aprender de nuestros errores y equivocaciones. Si aprendemos a mirar positivamente, un error cometido es una lección, un aprendizaje y una experiencia. Ese error nos está indicando que algo nos falta por aprender y mejorar. Miremos y analicemos todo positivamente; en muchas ocasiones se aprende más y mejor de los propios errores.



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».
Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato». Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo».
(Lucas 21, 5-11)

Comentario
Hoy escuchamos asombrados la severa advertencia del Señor: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» (Lc 21,6). Estas palabras de Jesús se sitúan en las antípodas de una así denominada “cultura del progreso indefinido de la humanidad” o, si se prefiere, de unos cuantos cabecillas tecnocientíficos y políticomilitares de la especie humana, en imparable evolución.
¿Desde dónde? ¿Hasta dónde? Esto nadie lo sabe ni lo puede saber, a excepción, en último término, de una supuesta materia eterna que niega a Dios usurpándole los atributos. ¡Cómo intentan hacernos comulgar con ruedas de molino los que rechazan comulgar con la finitud y precariedad que son propias de la condición humana!
Nosotros, discípulos del Hijo de Dios hecho hombre, de Jesús, escuchamos sus palabras y, haciéndolas muy nuestras, las meditamos. He aquí que nos dice: «Estad alerta, no os dejéis engañar» (Lc 21,8). Nos lo dice Aquel que ha venido a dar testimonio de la verdad, afirmando que aquellos que son de la verdad escuchan su voz.
Y he aquí también que nos asevera: «El fin no es inmediato» (Lc 21,9). Lo cual quiere decir, por un lado, que disponemos de un tiempo de salvación y que nos conviene aprovecharlo; y, por otro, que, en cualquier caso, vendrá el fin. Sí, Jesús, vendrá «a juzgar a los vivos y a los muertos», tal como profesamos en el Credo.
Lectores de Contemplar el Evangelio de hoy, queridos hermanos y amigos: unos versículos más adelante del fragmento que ahora comento, Jesús nos estimula y consuela con estas otras palabras que, en su nombre, os repito: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida» (Lc 21,19).
Nosotros, dándole cordial resonancia, con la energía de un himno cristiano de Cataluña, nos exhortamos los unos a los otros: «¡Perseveremos, que con la mano ya tocamos la cima!».
Rev. D. Antoni M. Oriol i Tataret (Vic-Barcelona, España)



Santoral Católico



San Dionisio, obispo



Entre los muchos santos que han llevado el nombre de Dionisio, el santo de hoy fue llamado "El Grande", o Dionisio Magno. San Atanasio lo llamó "Maestro de la Iglesia Católica", por su gran sabiduría y el notable ascendiente que tuvo entre los católicos de su tiempo.

Nació y vivió en Alejandría, Egipto. Al principio era pagano, pero después de haber tenido una visión, y al dedicarse a estudiar la S. Biblia se dio cuenta de que la verdadera religión es la católica y se convirtió.

En aquellos tiempos la escuela de teología más famosa que tenía nuestra Santa Iglesia era la de Alejandría. Allá iban a enseñar o a aprender los más destacados intelectuales del clero y Dionisio brilló allí como un alumno especialmente dotado de gran inteligencia y de prodigiosa memoria, y poco después de graduarse fue nombrado como director de tan famosa escuela, cargo que ejerció durante 15 años con aplauso de todos.

En el año 247 Dionisio fue elegido obispo de Alejandría, pero luego empezaron las persecuciones. Al principio eran los sacerdotes paganos que incitaban al populacho contra los seguidores de Cristo. Luego estalló la terrible persecución de Decio, y lo primero que hizo el gobernador de Alejandría fue mandar llevar preso a Dionisio. Los perseguidores lo buscaron por todas partes, menos en su casa, pues se imaginaban que había salido huyendo. Pero él no se había movido de su habitación.

A los cuatro días Dionisio dispuso huir con todos sus ayudantes pero la policía los atrapó y se los llevó presos a todos, menos a uno de los empleados que logró huir a contar la noticia. El fugitivo se encontró con un enorme grupo de personas que se dirigían a celebrar unas bodas y les narró lo sucedido. Aquellas gentes se llenaron de indignación y con palos y piedras atacaron a la policía y les quitaron a los prisioneros. Dionisio se oponía a esto, y se entristecía que ya no podía ser mártir. Pero aquellos hombres no le hicieron caso a sus ruegos sino que lo subieron sobre una mula y lo mandaron al desierto, para que allá quedara libre de los perseguidores. En el desierto estuvo varios años hasta que terminó la persecución.

Al volver a Alejandría se encontró con que algunos teólogos se oponían al Pontífice de Roma y le pedían a él que los apoyara en esta oposición. Dionisio escribió a Novaciano, que era jefe de los rebeldes: "Es necesario estar resuelto a sufrir cualquier otro daño, antes que destruir la unidad de la Iglesia. Hay que estar tan dispuesto a morir a favor de la unidad de la Iglesia, como estaría uno dispuesto a morir por defender la fe". Y siguió siendo fiel al Papa de Roma.

El hereje Novaciano decía que a los que cometen faltas muy graves no se les debe perdonar nunca. San Dionisio, apoyando lo que enseñaba el Papa San Cornelio, escribió varias cartas recomendando tener una gran misericordia con los pecadores, y narraba cómo cuando un pobre que había sido muy pecador en la vida, estando moribundo pedía el perdón y la comunión, no teniendo más con quién enviarle la eucaristía, le mandaron la comunión con un niñito, y el pobre pecador al comulgar exclamó: "Ya he quedado libre de mis pecados. Puedo partir tranquilo para la eternidad". Y cuenta el santo que aquel hombre pecador Dios le conservó milagrosamente la vida hasta que llegó el que llevaba la Sagrada Eucaristía.

Dionisio que había estudiado y enseñado por 15 años lo referente a la S. Biblia, empleó con gran maestría una serie de frases muy especiales de la Sagrada Escritura para combatir a los herejes. Estas respuestas de tan notable sabio sirvieron mucho en los siglos siguientes para enfrentarse a los que negaban verdades de nuestra santa religión.

En el año 257 estalló la persecución de Valeriano. El gobernador de Egipto llamó a Dionisio y a sus sacerdotes y les exigió que adoraran a los ídolos del imperio. El santo obispo respondió: "Nosotros los seguidores de Cristo no adoramos sino al único Dios que existe, que es el Creador de cielos y tierra. Rezamos por Valeriano y los demás gobernantes, pero en cuanto a la religión sólo obedecemos a nuestra Santa Iglesia. Ofrecemos oraciones y sacrificios por la paz, el bienestar y la prosperidad de la patria, pero en cuestiones religiosas dependemos solamente de Nuestro Señor Jesucristo". Por más que el gobernador trató de convencerlos para que adoraran a sus ídolos, ellos no aceptaron, y fueron desterrados al terrible desierto de Libia.

Pero a los dos años el emperador perseguidor fue hecho prisionero y esclavo por sus enemigos, y Dionisio y sus sacerdotes pudieron volver a Alejandría. Mas allá se encontraron que por falta de enseñanzas religiosas las gentes se habían vuelto violentísimas y peleaban y se mataban por cualquier cosa (la mayor parte de esas gentes eran paganas). No se podía ya ni salir a la calle sin peligro de ser asesinados. El santo obispo escribía: "Es más peligroso andar tres cuadras por esta ciudad, que viajar 300 kilómetros por el resto de la nación". Les faltaba el espíritu cristiano, que es caridad, perdón y paz con todos.

Y para colmo de penas llegaron la peste de tifo negro y la disentería. Las gentes morían por centenares, pero entonces brilló la caridad cristiana. Mientras los paganos echaban los cadáveres a las calles y desterraban de sus casas a los enfermos, los cristianos dirigidos por su obispo, sepultaban caritativamente a los muertos y asistían con gran caridad a los infectados. Esto les atrajo muchas simpatías en la gran ciudad.

Después de haber sido obispo de Alejandría por 17 años dando muestra de gran prudencia y santidad y ganándose la simpatía y la admiración de creyentes e incrédulos, San Dionisio murió en el año 265.

San Epifanio cuenta que por muchos años las gentes lo recordaban como un verdadero padre y maestro, y dedicaron un templo en su honor. Sus virtudes y sus sabios escritos le dieron fama universal.



Pensamiento



"La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades"
Emanuel Kant



Tema del día : La pareja en la familia



Hace algunos años, cuando todavía era soltero, tuve una clase muy especial. Fui a ella con una chica llamada Norma, que en ese entonces era mi novia, y puedo asegurar que la lección que aprendimos ese día impacto muchísimo mi vida.

No recuerdo mucho del tema de la clase, pero lo que si recuerdo con mucha frecuencia es la dinámica que se realizó en ella. Para empezar, nos sentamos todos en círculo, y entre bromas, nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos. La persona que daba la clase dijo entonces 'Supongamos que Juan Pablo y Norma se acaban de casar'. Ambos nos miramos con los ojos muy abiertos y tragamos saliva. La instructora continúa sin prestar mucha atención a nuestro desconcierto: 'Ellos han construido su hogar, establecido sus normas, y comienzan a ser muy felices. Con el tiempo viene el primer hijo'. Llamaron a uno de los jóvenes y le pidieron que se sentara entre nosotros. 'Norma y Juan Pablo le dan la bienvenida a su hogar y le tratan con mucha ternura y cariño. Pero, como suelen ser las cosas, tienen entonces a otro hijo'. Pidieron a otro de los jóvenes que se sentara al lado de su 'hermano', entre nosotros. 'La familia va creciendo, y tienen buenas normas. Los chicos se tratan con mucho cariño y los papás vigilan que no haya riñas entre ellos. Son muy buenos padres y literalmente dedican su vida a ellos'. En cada ocasión pidieron a alguno de los jóvenes o jovencitas que se sentaran en medio de nosotros para darles la bienvenida. 'El tiempo pasa', continúa la instructora, ' y llega el día en que los hijos hacen su propia vida. Primero, Julio se casa y forma su propio hogar. 'Dejará el hombre a su padre y a su madre'. Julio, nuestro primer 'hijo', se levanta y ocupa su nuevo lugar.'También Martita y Linda encuentran buenos partidos y se casan'. Las chicas se levantaron y dejaron su lugar. Así cada uno de nuestros hijos se fue 'casando' y dejando sus sillas vacías.

Cuando todos hubieron terminado de irse, la instructora hizo una pausa y luego dijo: 'Ahora miren la distancia que existe entre ellos'. Y callé nuevamente. Efectivamente, había entre nosotros una distancia enorme de sillas vacías. A mi me pareció kilométrica. Me hice muchas preguntas entonces. ¿Que pudo haber causado ese hueco enorme? Como si leyera mi mente, la instructora respondió entonces algunas de las preguntas que me hacía. 'Juan Pablo y Norma han cometido un gran error, porque han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos; y ahora que están de nuevo solos, si acaso, tendrán que empezar desde el principio'.

¿Que habíamos hecho mal? ¿Acaso no nos habíamos dedicado con fervor a nuestros hijos? ¿O era ese el centro mismo de la construcción de una familia?

La instructora nos explicó el error de darlo todo por nuestros hijos. Explicó que la base del fundamento del hogar no son los hijos, sino la pareja y que esta debe permanecer unida contra viento y marea. De hecho, el mejor regalo que se puede dar a nuestros hijos es el hecho de saber que sus padres se aman y que permanecen unidos y ellos aprenden a amar en función de cómo aprenden que se aman sus padres.

Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando con frecuencia, no se hablan con 'tiernos acentos' y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables y, cuando ellos partan de casa, nos encontraremos incomunicados y encontraremos a nuestra pareja a una enorme distancia, sin saber del todo como recuperar lo que nuestro propio descuido ha dejado que se pierda con los años.

Y no es egoísmo; por el contrario, es un seguro de vida para ellos y para nosotros mismos; para garantizar la vida eterna. Primero la pareja. Son los hijos los que deberán acomodarse. La vida familiar tendrá que girar no en torno a ellos, sino en torno de los padres.

Los padres deben recordar que una relación de verdadero amor con su pareja es el mejor regalo que puede darles, y su principal prioridad, y su mayor herencia, y la forma de enseñarles a sus hijos a amar y de garantizar así su verdadera felicidad, temporal y eterna.

Estoy aplicando esto con mi novia actual. Mi única novia, gloriosa, infinita y eterna. Mis hijos saben que tendrán una plática conmigo si faltan el respeto a su madre. Y mi esposa, mi novia, les recuerda que necesitamos espacios para platicar y estar juntos en ocasiones.

Encuentro que es mas fácil darlo todo por los hijos de esta forma, si uno sabe que el amor por la pareja está creciendo. Es la fuente de donde uno puede extraer todas las fuerzas.

A los frutos no se los alimenta, se alimenta el árbol… Un árbol fuerte y sano dará frutos buenos y sanos.

Enviado por Vicky Dorado



Meditación breve



A consecuencia de la violencia política imperante, una madre observó sola y aterrorizada la ejecución de su hijo de 15 años.
Antes de fundirse en el último abrazo, el joven pidió: "Perdónalos, mamita, de lo contrario ellos serán los triunfadores". Pero ella no pudo perdonar. Juró vengarse. Y durante 10 años, cargó con el peso del odio, desarrollando planes de venganza.
Sin embargo, al verse debilitada por tanto odio, y ver truncado todo lo positivo que planeaba hacer en torno a su familia, decidió liberarse de la prisión en que ella había encerrado su vida. Y al fin pudo comprender las últimas palabras de su hijo, es decir, que cuando devolvemos el odio, caemos en el juego de nuestros enemigos y les concedemos el gran favor de perjudicarnos.
El perdonar nos libera. Todo aquel que perdona, inevitablemente siente esa paz, sosiego, tranquilidad de espíritu... se ha liberado del peso de la venganza.
Doris Donnelly



Pedidos de oración



Pedimos oración por María Cristina De La Vega, de Buenos Aires, Argentina, que padece de diabetes con inestabilidad metabólica y por su esposo que es cardíaco y lo despidieron de su trabajo. Que el buen Jesús acompañe siempre a esta familia y la asista en todas sus necesidades. Solicitado por María Cristina De La Vega.



Pedimos oración por Luis B., de Lima Perú, a quien le han realizado una biopsia de hígado. Que el Señor lo ayude a encontrar la salud que tanto necesita. Solicitado por su yerno Manuel.



Pedimos oración por Nicolasa M. que tiene 90 años y está internada en terapia intensiva en la ciudad de Lambaré, Paraguay. Solicitado por Rosa Ortigoza.



Pedimos oración por Fausta Dolores B., de República Dominicana, que vive una situación conflictiva con toda su familia, para que la Santísima Virgen lleve mucha paz a su corazón. Solicitado por su hermana Ana Miguelina.



Pedimos oración por Oscar M. de Guadalajara, Jalisco, México, que tiene una hemorragia intra torácica que deberá ser drenada para que el pulmón pueda respirar. Solicitado por Irene Lancaster-Jones.



Pedimos oración por Mélody, que vive en Lima, Perú y que se encuentra delicada de salud. Solicitado por su mamá Olga.



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.




Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro



La Virgen se dio a sí misma y nos dio lo que amaba más que su propia vida —su Hijo Jesús— porque nos amaba entrañablemente; ese amor fue el que la invitó a sufrir por nosotros y a entregar a su Hijo para que nosotros fuéramos salvados.
Su amor fue un amor sincero y por lo tanto oblativo; el que ama se da; María nos amó como hijos y se nos dio como Madre.

Nuestra Señora de la entrega, concédeme darme sin medida a los que me rodean.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-

pequesemillitas@gmail.com



lunes, 24 de noviembre de 2008

Pequeñas Semillitas 0564

PEQUEÑAS SEMILLITAS


Número 0564 ~ Lunes 24 de Noviembre de 2008
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)



Hola !!!
Iniciamos hoy la edición de "Pequeñas Semillitas" con esta hermosa reflexión de Carlos Torres Pastorino:
"Cada persona cosecha lo que siembra. Si siembras desamor e indiferencia, los recibirás en pago. Si sembraste atención y amor, tendrás en abundancia afectos amorosos. Nadie se acerca a los espinos, porque pinchan; ni al lodo, porque ensucia. Pero a todos les gusta estar cerca de las flores, por su belleza y su perfume. Cada persona cosecha lo que siembra"



La Palabra de Dios : Evangelio del día



En aquel tiempo, alzando la mirada, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir».
(Lucas 21, 1-4)

Comentario
Hoy, como casi siempre, las cosas pequeñas pasan desapercibidas: limosnas pequeñas, sacrificios pequeños, oraciones pequeñas (jaculatorias); pero lo que aparece como pequeño y sin importancia muchas veces constituye la urdimbre y también el acabado de las obras maestras: tanto de las grandes obras de arte como de la obra máxima de la santidad personal.
Por el hecho de pasar desapercibidas esas cosas pequeñas, su rectitud de intención está garantizada: no buscamos con ellas el reconocimiento de los demás ni la gloria humana. Sólo Dios las descubrirá en nuestro corazón, como sólo Jesús se percató de la generosidad de la viuda. Es más que seguro que la pobre mujer no hizo anunciar su gesto con un toque de trompetas, y hasta es posible que pasara bastante vergüenza y se sintiera ridícula ante la mirada de los ricos, que echaban grandes donativos en el cepillo del templo y hacían alarde de ello. Sin embargo, su generosidad, que le llevó a sacar fuerzas de flaqueza en medio de su indigencia, mereció el elogio del Señor, que ve el corazón de las personas: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir» (Lc 21,3-4).
La generosidad de la viuda pobre es una buena lección para nosotros, los discípulos de Cristo. Podemos dar muchas cosas, como los ricos «que echaban sus donativos en el arca del Tesoro» (Lc 21,1), pero nada de eso tendrá valor si solamente damos “de lo que nos sobra”, sin amor y sin espíritu de generosidad, sin ofrecernos a nosotros mismos. Dice san Agustín: «Ellos ponían sus miradas en las grandes ofrendas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la viuda, ¿cuántos vieron aquellas dos monedas?... Ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca». Bien cierto: si somos generosos con Dios, Él lo será más con nosotros.
Rev. D. Àngel Eugeni Pérez i Sánchez (Barcelona, España)



Santoral Católico



San José Pignatelli, Restaurador de los Jesuitas



El mérito especial de este santo fue el de conservar lo que quedaba de la Compañía de Jesús (que es la Comunidad religiosa más numerosa en la Iglesia Católica) y tratar de que los religiosos de esa comunidad pudieran sobrevivir, a pesar de una terrible persecución.

De familia italiana, nació en Zaragoza (España) en 1737. Se hizo jesuita y empezó a trabajar en los apostolados de su Comunidad, especialmente en enseñar catecismo a los niños y a los presos.

En 1767 la masonería mundial se puso de acuerdo para pedir a todos los gobernantes que expulsaran de sus países a los Padres Jesuitas. El rey Carlos III de España obedeció las órdenes masónicas y declaró que de España y de todos los territorios de América que dependían de ese país quedaban expulsados los jesuitas. Con este decreto injusto le hizo un inmenso mal a muchas naciones y a la Santa Iglesia Católica.

El Padre José Pignatelli y su hermano, que eran de familia de la alta clase social, recibieron la oferta de poder quedarse en España pero con la condición de que se salieran de la Compañía de Jesús. Ellos no aceptaron esto y prefirieron irse al destierro. Se fueron a la Isla de Córcega, pero luego los franceses invadieron esa isla y de allá también los expulsaron.

En 1774 Clemente XIV por petición de los reyes de ese tiempo dio un decreto suprimiendo la Compañía de Jesús. Como efecto de ese Decreto 23.000 jesuitas quedaron fuera de sus casas religiosas.

El Padre Pignatelli y sus demás compañeros, cuando oyeron leer el terrible decreto exclamaron: "Tenemos voto de obediencia al Papa. Obedecemos sin más, y de todo corazón".

Durante los 20 años siguientes la vida del Padre José y la de los demás jesuitas será de tremendos sufrimientos. Pasando por situaciones económicas sumamente difíciles (como los demás jesuitas dejados sin su comunidad), pero siempre sereno, prudente, espiritual, amable, fiel.

Se fue a la ciudad de Bolonia y allí estuvo dedicado a ayudar a otros sacerdotes en sus labores sacerdotales, y a coleccionar libros y manuscritos relacionados con la Compañía de Jesús y a suministrar ayuda a sus compañeros de religión. Muchos de ellos estaban en la miseria y si eran españoles no les dejaban ni siquiera ejercer el sacerdocio. Un día al pasar por frente a una obra del gobierno, alguien le dijo que aquello lo habían construido con lo que les habían quitado a los jesuitas, y Pignatelli respondió: "Entonces deberían ponerle por nombre "Haceldama", porque así se llamó el campo que compraron con el dinero que Judas consiguió al vender a Jesús.

Cuando los gobiernos de Europa se declaraban en contra de los jesuitas, la emperatriz de Rusia, Catalina, prohibió publicar en su país el decreto que mandaba acabar con la Compañía de Jesús, y recibió allá a varios religiosos de esa comunidad. El Padre Pignatelli con permiso del Papa Pío VI se afilió a los jesuitas que estaban en Rusia y con la ayuda de ellos empezó a organizar otra vez a los jesuitas en Italia. Conseguía vocaciones y mandaba los novicios a Rusia y allá eran recibidos en la comunidad. El jefe de los jesuitas de Rusia lo nombró provincial de la comunidad en Italia, y el Papa Pío VII aprobó ese nombramiento. Así la comunidad empezaba a renacer otra vez, aunque fuera bajo cuerda y en gran secreto.

El Padre Pignatelli oraba y trabajaba sin descanso por conseguir que su Comunidad volviera a renacer. En 1804 logró con gran alegría que en el reino de Nápoles fuera restablecida la Compañía de Jesús. Fue nombrado Provincial. Con las generosas ayudas que le enviaban sus familiares logró restablecer casas de Jesuitas en Roma, en Palermo, en Orvieto y en Cerdeña.

Ya estaba para conseguir que el Sumo Pontífice restableciera otra vez la Compañía de Jesús, cuando Napoleón se llevó preso a Pío VII al destierro.

El Padre Pignatelli murió en 1811 sin haber logrado que su amada Comunidad religiosa lograra volver a renacer plenamente, pero tres años después de su muerte, al quedar libre de su destierro el Papa Pío VII y volver libre a Roma, decretó que la Compañía de Jesús volvía a quedar instituida en todo el mundo, con razón Pío XI llamaba a San José Pignatelli "el anillo que unió la Compañía de Jesús que había existido antes, con la que empezó a existir nuevamente". Los Jesuitas lo recuerdan con inmensa gratitud, y nosotros le suplicamos a Dios que a esta comunidad y a todas las demás comunidades religiosas de la Iglesia Católica las conserve llenas de un gran fervor y de grandísima santidad.



Pensamiento



"Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia"
Aristóteles




Tema del día : El precio de un milagro




Recibí un relato que nos muestra lo lejos que puede llegar la fe de una niña al no ponerse límites.

Sucedió que un día, esta pequeña niña, llamada Teresita, fue a su habitación y sacó un frasco que estaba escondido en su closet. Esparció su contenido en el suelo y contó con cuidado varias monedas. Tres veces, lo hizo. Con cuidado, regresó las monedas al frasco y lo llevó consigo saliendo sigilosamente por la puerta trasera. Caminó 6 cuadras hasta la Farmacia. Ella esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención, pues estaba muy ocupado hablando con alguien.

La niña movió sus pies para que rechinaran sus zapatos. Nada. Se aclaró la garganta lo más fuerte que pudo, pero tampoco sirvió de nada. Finalmente tomó una moneda de 25 centavos del frasco y con ella tocó en el mostrador de cristal. Con eso fue suficiente.

“¿Y qué es lo que quieres?” le preguntó el farmacéutico con tono de disgusto, “mira que estoy hablando con mi hermano que vino de Chicago y que no he visto en años”.

Eso no la inquietó y le contestó con un tono parecido: “Bueno, quiero hablarte sobre mi hermano, que está realmente muy, muy enfermo... y quiero comprar un milagro”.

“¿Perdón?”, preguntó sorprendido el farmacéutico.

Teresita siguió: “Sí, mi hermano se llama Andrés y algo malo ha estado creciendo en su cabeza y mi papi dice que solo un milagro puede salvarlo. Ahora dime, cuanto cuesta un milagro”.

“Nosotros no vendemos milagros aquí, chiquita. Lo siento pero no puedo ayudarte”, dijo el farmacéutico ya con una voz suave.

“Oye, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré más, solo dime cuanto cuesta”.

El hermano del farmacéutico, que era un hombre muy bien vestido, intervino y le preguntó a la niñita: “¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?”

Teresita replicó: “No sé. Solo se que está muy enfermo y mami dice que necesita una operación. Pero mi papi no puede pagarla, por eso quiero usar mi dinero”.

“Pues, ¿cuánto tienes?”, le preguntó el hombre de Chicago.

“Un dólar con once centavos”, contestó la niña. “Y ese es todo el dinero que tengo, pero puedo conseguir más si es necesario'”

“Bueno, que coincidencia”, sonrió el hombre. “Un dólar y once centavos: es el precio exacto de un milagro para los hermanitos”. Él tomó el dinero y le dijo: “Llévame a donde vives. Quiero ver a Andrés y conocer a tus padres. Veamos si tengo el milagro que necesitas”

Ese hombre bien vestido era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especializado en neurocirugía.
La operación fue completamente gratis, así como su estancia en el hospital, hasta que Andrés regresó sano a casa.

Sus padres estaban felices: “Esa cirugía”, decía su madre, “fue un milagro real. ¡Ya me imagino cuanto podría costar!”

Teresita sonrió. Ella sabía exactamente cuánto cuesta un milagro: un dólar con once centavos... más la fe de una chiquilla.




En la vida existen los milagros.
Pero un milagro no es necesariamente la suspensión de una ley natural o algo espectacular, sino puede ser vivir una ley superior: la ley del amor.
Si estamos atentos a las necesidades de los demás, podremos obrar milagros que les ayuden a mantenerse en la fe y en la esperanza, sin dejarse abatir por las dificultades.
Implantemos, pues, la ley del amor y el Señor obrará milagros a través de nosotros.

Pbro. José Martínez Colín



Meditación breve



La soledad, muchas veces, es el camino por el cual el destino quiere conducir al hombre hacia sí mismo. Por eso, ama tu soledad cuando tengas que enfrentarla y convivir con ella. Es en esa situación cuando a veces se encuentran todos los caminos.
Siempre hay algo por lo cual estar feliz. Mantén tu corazón y tus ojos bien abiertos; de manera que puedas disfrutar las pequeñas alegrías a tu alrededor; estas crecen rápidamente hasta que todo se transforma en regocijo y tu corazón siente que estallará de alegría. Cuando irradias alegría y con ella pensamientos positivos, contagias a los demás y la esparces como un regalo.
Si en una relación de dos, hay uno que no progresa, quiere decir que no ama. Amor debe ser fuerza, poder de respaldo, confianza, estímulo, iniciativa y respeto. Si así se da el amor, innegablemente el progreso vendrá.
Amado Nervo



Pedidos de oración




Pedimos oración por Salvador, que es un bebé de escasos dos meses, mellizo de una nena, pero él nació con tumores que plantean una difícil situación a los médicos que lo tratan. El bebé es de Salliqueló, Buenos Aires, Argentina. Solicitado por María Manza



Pedimos oración por José Emilio F. de 28 años de edad, que se encuentra internado en Santa Fe, Argentina, en coma farmacológico, luego de haber sido operado, todo ello por haber sido agredido y golpeado por un grupo de vándalos. Solicitado por Marta Borda



Ivonne, de Santiago de Chile, nos pide que elevemos oraciones por ella que está buscando un trabajo estable y digno.



Mary de Baldovino, lectora del sur de la provincia de Córdoba, Argentina, nos pide oraciones por su hermana Cathy, que vive en Florida, USA, para que se pueda sanar de una afección que hace meses la tiene bastante mal; y por Martín V. que vive en Canals, Córdoba, Argentina, que sufrió un accidente automovilístico y está sin poder mover sus piernas.



Pedimos oración por Edgar Betulio A.M. que vive en Bachaquero, estado de Zulia, Venezuela, y que está afectado de un tumor en la vejiga con hemorragias y anemia; y por Germán P. que vive en Maracaibo, estado de Zulia, Venezuela, y que está afectado de cáncer en la próstata. Solicitado por Ana Violeta Oroño de Osorio



Pedimos oración por la recuperación de Juan T. que está muy delicado de salud en un Hospital de Lima, Perú. Solicitado por César Ruiz Garrido



Pedimos oración por Leandro, un joven argentino de tan solo 21 años, que va a ser intervenido neuroquirúrgicamente por cuarta vez. Solicitado por su mamá Rita Corrado



Pedimos oración por la terrible persecución que están sufriendo los cristianos en la India. Transcribo parte de un mail recibido de Laura Razetti:
"Los cristianos están siendo torturados, quemados, mutilados, las mujeres violadas en presencia de sus familiares para tratar de obligarlos a reconvertirse al hinduismo, están quemando orfanatos, escuelas, iglesias, hay alrededor de 150.000 personas viviendo en el bosque tratando de salvar sus vidas.(...) Esto se a convertido en un genocidio similar al que se vivió en Rwanda hace unos años (...) Sin embargo a lo que esto esta llevando al pueblo de Dios en India es a fortalecerse y a crecer en medio de esta tribulación. Por el contrario en algunos de los lugares más afectados el porcentaje de cristianos se ha multiplicado en medio de esta persecución tan severa. Nos dicen que lo único que puede cambiar esta situación tan crítica es LA ORACIÓN".



Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.



Los cinco minutos de María - por Alfonso Milagro


Vivir en gracia de Dios es vivir ya en el cielo, pues es vivir en Dios, que es la causa eterna de la felicidad.
A María Santísima la invocamos como "Madre de la divina gracia"; de ella esperamos conseguir la santidad de vida y la pureza de costumbres que nos hagan merecedores de la gracia divina, don sobrenatural otorgado por la infinita bondad del Señor del que la celestial Señora puede disponer y capacitar nuestra alma para recibir tan privilegiado regalo.

Nuestra Señora, que esperaste con toda la Iglesia la plenitud del Espíritu Santo, que apreciemos y hagamos crecer sus dones en nosotros.


Felipe de Urca
-Jardinero de Dios-

pequesemillitas@gmail.com