PEQUEÑAS
SEMILLITAS
Año
21 - Número 6332 ~ Sábado 30 de Mayo de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Sufrir tentaciones es una situación normal del hombre. Surgen de nuestra
naturaleza inclinada al mal, o también del enemigo de Dios o de ese mundo que
vive al margen de la ley divina. La tentación es una incitación a pecar.
También los santos pasaron por tentaciones. Pero lucharon y triunfaron, porque
recurrieron a Dios.
Jesús nos aclara que para vencer las tentaciones necesitamos estar
atentos y orar pidiendo fortaleza para no caer en las seducciones del mal. Está
claro también que no debes buscarte las ocasiones de fallar porque “el que
busca el peligro en él perecerá”. Que Dios te proteja y bendiga.
(PADRE NATALIO)
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- SÁBADO 8 DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: Judas 17. 20-25
♡ Salmo: Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
♡ Santo Evangelio: Mc 11,27-33
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras
paseaba por el Templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los
ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién te ha dado tal
autoridad para hacerlo?». Jesús les dijo: «Os voy a preguntar una cosa.
Respondedme y os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿era
del cielo o de los hombres? Respondedme».
Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: ‘Del cielo’, dirá: ‘Entonces, ¿por
qué no le creísteis?’. Pero, ¿vamos a decir: ‘De los hombres’?». Tenían miedo a
la gente; pues todos tenían a Juan por un verdadero profeta. Responden, pues, a
Jesús: «No sabemos». Jesús entonces les dice: «Tampoco yo os digo con qué
autoridad hago esto».
♡ Comentario:
Hoy, el Evangelio nos pide
que pensemos con qué intención vamos a ver a Jesús. Hay quien va sin fe, sin
reconocer su autoridad: por eso, «se le acercan los sumos sacerdotes, los
escribas y los ancianos, y le decían: ‘¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién
te ha dado tal autoridad para hacerlo?’» (Mc 11,27-28).
Si no tratamos a Dios en la oración, no tendremos fe. Pero, como dice san
Gregorio Magno, «cuando insistimos en la oración con toda vehemencia, Dios se
detiene en nuestro corazón y recobramos la vista perdida». Si tenemos buena
disposición, aunque estemos en un error, viendo que la otra persona tiene
razón, acogeremos sus palabras. Si tenemos buena intención, aunque arrastremos
el peso del pecado, cuando hagamos oración Dios nos hará comprender nuestra
miseria, para que nos reconciliemos con Él, pidiendo perdón de todo corazón y
por medio del sacramento de la penitencia.
La fe y la oración van juntas. Nos dice san Agustín que, «si la fe falta,
la oración es inútil. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte
la fe. La fe produce la oración, y la oración produce a su vez la firmeza de la
fe». Si tenemos buena intención, y acudimos a Jesús, descubriremos quién es y
entenderemos su palabra, cuando nos pregunte: «El bautismo de Juan, ¿era del
cielo o de los hombres?» (Mc 11,30). Por la fe, sabemos que era del cielo, y
que su autoridad le viene de su Padre, que es Dios, y de Él mismo porque es la
segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Porque sabemos que Jesús es el único salvador del mundo, acudimos a su
Madre que también es Madre nuestra, para que deseando acoger la palabra y la
vida de Jesús, con buena intención y buena voluntad, tengamos la paz y la
alegría de los hijos de Dios.
* Rev. D. Antoni BALLESTER i Díaz (Camarasa, Lleida, España) © Textos de
Evangeli.net – Imagen: Misioneros Digitales Católicos.
Santoral Católico:
Patrona de Francia y
Doncella de Orleans
Nació en Domrémy
(Lorena, Francia) el año 1412 en el seno de una familia campesina. Era el
tiempo de la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra. A los trece
años empezó Juana a tener experiencias extraordinarias y visiones de santos que
le decían que su misión era librar a Francia. Aunque era analfabeta, se abrió
camino para hablar con el rey Carlos VII. Consiguió que, vestida de guerrero,
la pusieran en cabeza del ejército que conquistó Orleans y otras plazas. Pero
el rey cambió luego de actitud y Juana fue arrestada y entregada a los
ingleses, quienes la sometieron a un juicio que la condenó como hereje, por lo
que fue quemada viva en Rouen (Normandía) el año 1431. La Iglesia la rehabilitó
en 1456, y la canonizó en 1920.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – ACI Prensa – Catholic.net)
Pensamiento del día
nadie
piensa en realidad. Sólo imitan.
Enseñemos
a pensar, pero en serio, no en serie»
Tema del día:
Los cinco
primeros minutos
No es fácil tomar el
tren en marcha ni entender el hilo de una conversación ya iniciada, ni situarse
en el proceso de un discurso del que no se ha oído el comienzo.
Si soy invitado a casa
de unos amigos, me las arreglo para no llegar después del aperitivo.
Si asisto al teatro, me
gusta estar acomodado antes de que suba el telón, ambientarme en mi butaca, en
la sala, con el resto del público que está a mi alrededor.
Si voy al cine, echo
pestes contra los que pasan por delante de la pantalla y me impiden ver la
primeras imágenes de la película.
Si voy a un concierto,
me gusta oír cómo el primer violín da el "la", cómo todo se organiza
y cómo se pasa de la cacofonía al silencio y del silencio a la música.
Si conecto la televisión
para escuchar el telediario, me molesta perderme el anuncio inicial de las
noticias más importantes del día (los titulares). O que, mientras las intento
escuchar, otros hablen y me impidan enterarme.
En todas partes,
siempre, cuando hay diversas personas que se reúnen para formar asamblea y para
llevar a cabo algo que aprecian, es muy importante el primer momento, los
primeros cinco minutos.
A todos los aficionados
les gusta llegar al estadio de fútbol con antelación al inicio del partido y
vivir el ambiente.
¿Y en nuestras iglesias?
En nuestras iglesias suele suceder todo lo contrario. La gente llega tarde, se
empieza sin silencio, como si no importara lo que se hace y se dice.
¡Bienaventurada la
iglesia en la que todos los bancos están ocupados unos minutos antes del inicio
de la Misa!
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
Contiene 400 artículos
que han sido publicados
en algo más de veinte
años de esta página,
y que podrás leer o
bajar a tu dispositivo.
Para entrar en la
Biblioteca hacer clic acá:
Humor de sábados
Hacer amigos
En este momento de mi vida estoy probando hacer amigos fuera de Facebook
aplicando los mismos principios.
Así, todos los días salgo a la calle y explico a los que pasan lo que he
comido, cómo me siento, lo que hice ayer, lo que estoy haciendo, lo que voy a
hacer inmediatamente. Les doy fotos de mi mujer, de mi hija, de mi perro, mías
en el jardín, en la pileta. Escucho las conversaciones de la gente y les digo
"me gusta" y hasta incluso las comento; es más, las comparto.
¡Y funciona...! Ya tengo 3 personas que me siguen: ¡Dos policías y un
psiquiatra!
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Consideremos ahora lo que el alma debe practicar
para que el Espíritu Santo pueda de verdad vivir en ella. Todo se reduce a la
mortificación de la carne con los vicios y con las concupiscencias y al
cuidarse del propio espíritu.
Por lo que se refiere a la mortificación de la
carne, san Pablo nos advierte que «los que son de Cristo Jesús, han crucificado
la carne con sus pasiones y sus apetencias». De la enseñanza de este santo
Apóstol se deduce que quien quiere ser verdadero cristiano, es decir, quien
vive con el espíritu de Jesucristo, debe mortificar su carne, no por otra
finalidad, sino por devoción a Jesús, quien por amor a nosotros quiso
mortificar todos sus miembros en la cruz. Esa mortificación debe ser estable,
firme, y no sólo a ratos, y que debe durar toda la vida. Más aún, el perfecto
cristiano no debe contentarse con la mortificación rígida sólo en apariencia,
sino que debe ser dolorosa.
Así debe llevarse a cabo la mortificación de la
carne, ya que el Apóstol, no sin motivo, la llama crucifixión. Pero alguien
podría contradecirnos: ¿por qué tanto rigor contra la carne? ¡Insensato!, si tú
reflexionaras atentamente en lo que dices, te darías cuenta de que todos los
males que padece tu alma provienen de no haber sabido y de no haber querido
mortificar, como se debía, tu carne. Si quieres curarte en lo hondo, en la
raíz, es necesario dominar, crucificar la carne, porque ella es la raíz de todos
los males. (Santo Padre Pío de Pietrelcina)
🌸
A nadie le gusta que le engañen -decía Platón-, y eso es una
prueba más de que existen la verdad y la falsedad.
Luchar por encontrar la verdad es un instinto connatural a todo
ser humano. La grandeza del hombre radica en que podemos decidirnos por la
verdad y por el bien, y así construir nuestra vida a la luz de la sabiduría y
la libertad.
El cristianismo irrumpió en la historia hace veinte siglos. La
fe cristiana establecía una sólida conexión entre la verdad y el bien, que se
reclamaban y apoyaban mutuamente. Además, defendía al débil frente al poderoso,
pues proclamaba que todos los hombres tienen el mismo derecho a la verdad, que
tienen igual libertad y dignidad. Mostraba al corazón humano sus esperanzas y
posibilidades de bondad. Impulsaba a cada hombre a esclarecer la verdad, que no
es propiedad de nadie, sino que es superior a todos e ilumina la vida de todos.
Animaba a no tener miedo a la razón, ni a la verdad, provenga de donde
provenga. Es cierto que el misterio que rodea a la fe desborda la capacidad del
hombre. Pero eso no significa que no podamos reconocerlo, ni que todos los acercamientos
a ese misterio sean igualmente válidos, ni que no haya en la historia signos
claros de su presencia, ni que las acciones del hombre sean todas igualmente
buenas o malas. (Alfonso Aguiló)
Los cinco minutos de San Francisco
Mayo: Las mujeres santas
Día 30
Un rey piadoso y poderoso envió dos mensajeros
sucesivamente a la reina. Volvió el primero y refirió solamente las palabras de
la reina, sin decir nada sobre ella, ya que había tenido los ojos sabiamente
recogidos. Volvió el otro y, apenas empezó a hablar comenzó a describir
largamente la belleza de la reina, diciendo: “¡Señor, he visto en verdad a una
mujer muy hermosa! ¡Dichoso el que pueda contemplarla!”
El rey le dijo: “Siervo malo, miraste sin discreción
a mi esposa; está claro que has querido poseer lo que mirabas”. Luego mandó
llamar al primero y le dijo: “¿Qué te ha perecido la reina?” “Muy buena; me escuchó con atención y paciencia”, respondió con perspicacia. El
rey, le vuelve a preguntar: “¿Es hermosa?”, a lo que el servidor respondió:
“Señor, a ti te corresponde verlo y juzgarlo; yo tuve por misión hablarle”.
El rey, entonces dio la sentencia: “Tú miras con
ojos puros; quédate en mi palacio y disfruta de mis beneficios. El otro, que
salga de mi palacio, no sea que deshonre mi casa”.
Por eso, hermanos, ¿quién no debería temer poner sus
ojos en una esposa de Cristo?
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
FELIPE
-Jardinero de Dios-
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