Año
21 - Número 6473 ~ Domingo 18 de Octubre de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo! La oración humilde y confiada es el poder que Dios pone en tus manos para
que, como un niño muy sencillo, le pidas todo lo que necesitas. Pero no debes
suplicarle con desesperanza, ni con una oración agitada, como si quisieras
exigirle el cumplimiento de tus deseos. A Dios hay que dejarle ser Dios y
actuar con plena libertad. Él te ama, y sabe lo que más te conviene. Comienza por saber escuchar. El Cielo emite noche y día. No ores para que
Dios realice tus planes, sino para que tú interpretes los planes de Dios. Pero
no olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración. Cristo dijo: «Pedid y
recibiréis». El pedir tiene su técnica. Hazlo con atención, humildad,
confianza, insistencia y unido a Cristo. ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale
de tus intereses. Muchas veces. Y a solas. ¿Y las distracciones involuntarias?
Descuida. Dios, y el sol, broncean con solo ponerse delante. No hables nunca de
«ratos de oración»; ten «vida de oración». Para disponerte a escuchar, puedes presentar al Señor alguna pregunta que
centre tu atención e impida cualquier divagación. Por ejemplo, puedes decirle:
Señor, ¿qué quieres de mí en esta situación? O bien, ¿qué deseas insinuarme con
esta página del Evangelio? Si al orar buscas con decisión la voluntad de Dios,
tu vida cristiana crecerá sólidamente. (PADRE NATALIO)
ni
puede obligar a abrazar la fe religiosa que no gusta,
ni
puede impedir abrazar y profesar una fe que gusta»
(BEATO JUAN PABLO I)
Predicación del Evangelio:
A Dios lo que es de Dios
La trampa que tienden a Jesús está bien pensada: «¿Es lícito pagar
tributos al César o no?». Si responde negativamente, lo podrán acusar de
rebelión contra Roma. Si acepta la tributación, quedará desacreditado ante aquellas gentes que
viven exprimidas por los impuestos, y a las que él tanto quiere y defiende. Jesús les pide que le enseñen «la moneda del impuesto». Él no la tiene,
pues vive como un vagabundo itinerante, sin tierras ni trabajo fijo; no tiene
problemas con los recaudadores. Después les pregunta por la imagen que aparece
en aquel denario de plata. Representa a Tiberio, y la leyenda decía: «Tiberius
Caesar, Divi Augusti Filius Augustus». En el reverso se podía leer: «Pontifex
Maximus». El gesto de Jesús es ya clarificador. Sus adversarios viven esclavos del
sistema, pues, al utilizar aquella moneda acuñada con símbolos políticos y
religiosos, están reconociendo la soberanía del emperador. No es el caso de
Jesús, que vive de manera pobre pero libre, dedicado a los más pobres y
excluidos del Imperio. Jesús añade entonces algo que nadie le ha planteado. Le preguntan por los
derechos del César y él les responde recordando los derechos de Dios: «Pagadle
al César lo que es del César, pero dad a Dios lo que es de Dios». La moneda
lleva la imagen del emperador, pero el ser humano, como recuerda el viejo libro
del Génesis, es «imagen de Dios». Por eso nunca ha de ser sometido a ningún
emperador. Jesús lo había recordado muchas veces. Los pobres son de Dios; los
pequeños son sus hijos predilectos; el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de
abusar de ellos. Jesús no dice que una mitad de la vida, la material y económica,
pertenece a la esfera del César, y la otra mitad, la espiritual y religiosa, a
la esfera de Dios. Su mensaje es otro: si entramos en el reino, no hemos de
consentir que ningún César sacrifique lo que solo le pertenece a Dios: los
hambrientos del mundo, los subsaharianos abandonados que llegan en las pateras,
los «sin papeles» de nuestras ciudades. Que ningún César cuente con nosotros. (P. José Antonio
Pagola - Imagen de Parroquia web)
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
Contiene más de 400
artículos que han sido publicados
Hay evangelios que parecen responder a una pregunta
concreta y, sin embargo, terminan planteándonos otra mucho más profunda. El de
este domingo es uno de ellos. A Jesús le preguntan si es lícito pagar el
impuesto al César. La intención no es aprender, sino tenderle una trampa. Si
responde que sí, perderá el favor del pueblo; si responde que no, podrá ser
acusado ante la autoridad romana. Pero Jesús no acepta quedar encerrado en esa
lógica. Como tantas veces, cambia el plano de la discusión y lleva a sus interlocutores
al verdadero centro de la cuestión. También nosotros vivimos rodeados de preguntas que
nos obligan a tomar partido: ideologías, polarizaciones, enfrentamientos,
intereses… Con frecuencia acabamos creyendo que todo consiste en elegir un
bando. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que existe una libertad mucho más
profunda. La de quien sabe distinguir lo importante de lo accesorio, lo
pasajero de lo definitivo, y reconoce que solo Dios merece ocupar el lugar
central del corazón. Desde ahí cobran sentido también la vida social, la
política, el trabajo, la economía y todas las responsabilidades humanas. (Fray Vicente Niño Orti OP)
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para
tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra: Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí
los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la
cantidad de peticiones que llegan en todo momento. La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las
gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque
prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para
dar gracias... Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas"
pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la
segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como
respuesta a nuestros pedidos de oración. 💕Damos gracias a Dios y a la Santísima Virgen por la recuperación
que ha tenido elPapa Leónluego de la cirugía en la que extirparon un
cáncer de pulmón, y que ya está de regreso en su residencia del Vaticano.
Seguimos rezando para que los estudios biopsia del material extraído no arrojen
señales de diseminación del proceso tumoral a otras partes del cuerpo, de tal
manera que la salud del Papa León quede completamente restablecida. Oremos:Bendito seas,
Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e
infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que
se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes
y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
Los cinco minutos de San Francisco
Octubre: La hermana muerte Día 18 Todo el que viva estas cosas, que reciba en el cielo
la bendición del altísimo Padre, y reciba en la tierra la bendición de su amado
Hijo, con el santísimo Espíritu Paráclito y con todas las virtudes de los
cielos y con todos los santos. Y yo, el hermano Francisco, su pequeño servidor,
les confirmo, interior y exteriormente, esta santísima bendición. (Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
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