domingo, 11 de octubre de 2026

Pequeñas Semillitas 6466

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6466 ~ Domingo 11 de Octubre de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Todos necesitamos ordenar nuestras “urgencias”. Poner un poco de orden en nuestra vida. Preguntarnos qué lugar ocupa la oración en nuestro día, en nuestra semana…En concreto, ¿cuánto tiempo nuestra mente y corazón están ocupados con Jesús? Recuérdalo: la vida tiene cientos de urgencias, pero hay “una sola cosa necesaria”, Dios.
El Santo Cura de Ars decía: “¡Cuán consoladores y suaves son los minutos pasados con Jesús Eucarístico! ¿Te domina la tristeza? Ven a sentarte a sus pies, y quedarás pacificado. ¿Eres despreciado por el mundo? Ven aquí, y encontrarás un amigo que jamás te fallará. ¿Te sientes tentado? Aquí hallarás armas terribles para vencer a tu enemigo”.  (PADRE NATALIO)
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- DOMINGO 28 DEL TIEMPO ORDINARIO -
♡ Primera Lectura: Isaías 25, 6-10
 
♡ Salmo: Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
 
♡ Segunda Lectura: Filipenses 4, 12-14. 19-20
 
♡ Santo Evangelio: Mt 22,1-14
En aquel tiempo, tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: ‘Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’.
»Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.
»Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.
»Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».
 
♡ Comentario:
Hoy, Jesús nos muestra al rey (el Padre), invitando —por medio de sus “siervos” (los profetas)— al banquete de la alianza de su Hijo con la humanidad (la salvación). Primero lo hizo con Israel, «pero no quisieron venir» (Mt 22,3). Ante la negativa, el Padre no deja de insistir: «Mirad mi banquete está preparado, (...) y todo está a punto; venid a la boda» (Mt 22,4). Pero ese desaire, de escarnio y muerte de los siervos, suscita el envío de tropas, la muerte de aquellos homicidas y la quema de “su” ciudad (cf. Mt 22,6-7): Jerusalén.
Así es que, otros “siervos” (los apóstoles) —fueron enviados a ir por «los cruces de los caminos» (Mt 22,9): «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas...», dirá más tarde el Señor Jesús en Mt 28,19— y así fuimos invitados nosotros, el resto de la humanidad, es decir, «todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales» (Mt 22,10): la Iglesia.
Aun así, la cuestión no es sólo estar en la sala de bodas por la invitación, sino que tiene mucho que ver también con la dignidad con la que se está (el «traje de boda», cf. Mt 22,12). San Jerónimo comentó al respecto: «Los vestidos de fiesta son los preceptos del Señor y las obras cumplidas según la Ley y el Evangelio que son las vestiduras del hombre nuevo». Es decir, las obras de la caridad con las que se debe acompañar a la fe.
Conocemos que la Madre Teresa de Calcuta, salía todas las noches a las calles de Calcuta a recoger moribundos para darles, con amor, un buen morir: limpios, bien arropados y, si era posible, bautizados. Cierta vez comentó: «No tengo miedo de morir, porque cuando esté delante del Padre, habrá tantos pobres que le entregué con el traje de bodas que sabrán defenderme». ¡Bienaventurada ella! —Aprendamos la lección nosotros.
* P. Julio César RAMOS González SDB (Mendoza, Argentina) © Textos de Evangeli.net
 
Palabras de San Juan Pablo II
«La comunión de vida con Dios y con los hermanos, que por obra del Espíritu Santo se actúa en la existencia de los creyentes, tiene su centro en el banquete eucarístico, fuente y cumbre de toda la experiencia cristiana. Nos lo recuerda la liturgia cada vez que nos disponemos a recibir el cuerpo de Cristo. Antes de la comunión, el sacerdote se dirige a los fieles con estas palabras: "Dichosos los invitados a la cena del Señor". Sí, somos verdaderamente dichosos, porque hemos sido invitados al banquete eterno de la salvación, preparado por Dios para todo el mundo»
 
Predicación del Evangelio:
Ir a los cruces de los caminos
 
Todos estamos invitados al banquete eucarístico

Jesús conocía muy bien la vida dura y monótona de los campesinos. Sabía cómo esperaban la llegada del sábado para «liberarse» del trabajo. Los veía disfrutar en las fiestas y en las bodas. ¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a un banquete y poder sentarse a la mesa con los vecinos a compartir una fiesta de bodas? 
 
Movido por su experiencia de Dios, Jesús comenzó a hablarles de una manera sorprendente. La vida no es solo esta vida de trabajos y preocupaciones, penas y sinsabores. Dios está preparando una fiesta final para todos sus hijos e hijas. A todos nos quiere ver sentados junto a él, en torno a una misma mesa, disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.
 
No se contentaba solo con hablar así de Dios. Él mismo invitaba a todos a su mesa y comía incluso con pecadores e indeseables. Quería ser para todos la gran invitación de Dios a la fiesta final. Los quería ver recibiendo con gozo su llamada, y creando entre todos un clima más amistoso y fraterno que los preparara adecuadamente para la fiesta final.
 
¿Qué ha sido de esta invitación? ¿Quién la anuncia? ¿Quién la escucha? ¿Dónde se pueden tener noticias de esta fiesta? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a todo lo que no sea nuestro propio interés, no creemos necesitar de Dios. ¿No nos estamos acostumbrando poco a poco a vivir sin necesidad de una esperanza última?
 
En la parábola de Mateo, cuando los que tienen tierras y negocios rechazan la invitación, el rey dice a sus criados: «Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda». La orden es inaudita, pero refleja lo que siente Jesús. A pesar de tanto rechazo y menosprecio habrá fiesta. Dios no ha cambiado. Hay que seguir convidando.
 
Pero ahora lo mejor es ir a «los cruces de los caminos» por donde transitan tantas gentes errantes, sin tierras ni negocios, a los que nadie ha invitado nunca a una fiesta. Ellos pueden entender mejor que nadie la invitación. Ellos pueden recordarnos la necesidad última que tenemos de Dios. Pueden enseñarnos la esperanza.
(P. José Antonio Pagola – Imagen: Religión Digital)
 
Biblioteca de “Pequeñas Semillitas”
 
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Meditación dominical
El Evangelio de este domingo nos habla de una fiesta a la que convoca un Señor para celebrar las bodas de su hijo y a la que muchos de los invitados no quisieron asistir porque prefirieron seguir ocupados en sus ocios y en sus negocios.
Es un relato que nos dice que hoy también hay una fiesta a la que nos convoca el Señor: el banquete eucarístico. Si aceptamos la invitación, debemos dejar a un lado cualquier otra ocupación y disponernos a participar en la fiesta siguiendo las instrucciones que nos da el Señor que nos convoca. Con el traje del alma limpio y siempre recién estrenado; con el corazón chorreando amor a Dios y al prójimo y con las manos tendidas hacia todos los hermanos.
Al parecer, hoy día siguen siendo también muchos los que no quieren aceptar la invitación del Señor a celebrar la fiesta eucarística, para conmemorar la vida, pasión y muerte de su Hijo. Por supuesto que aceptar o no aceptar la invitación es siempre una responsabilidad personal, pero no estaría mal que, de vez en cuando, nos preguntáramos nosotros, los cristianos de cada día: ¿No tendremos en esto alguna culpa también nosotros, que somos los criados a los que el Señor sigue mandando para que vayamos en busca de los convidados? ¿Celebramos la eucaristía realmente como una fiesta en la que conmemoramos la vida, pasión y muerte de Cristo, mientras comulgamos con Dios y con los hermanos?
Termina la parábola con un toque de atención, porque son más los llamados que los escogidos. Vivamos nuestra vida cristiana con sentido ilusionado y encontraremos el gozo y la paz ahora y con Cristo en la eternidad.
 
Agradecimientos
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra:
Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la cantidad de peticiones que llegan en todo momento.
La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para dar gracias...
Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas" pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como respuesta a nuestros pedidos de oración.
 
💕  Desde Salamanca, España, José Luis Sevillano, lector y amigo de esta página, agradece a Dios, a la Virgen Santísima, y a todos quienes han rezado por su cirugía de tumor de colon, pues ya está de alta en su casa y los oncólogos le han dicho que no será necesario hacer quimioterapia. Nos sumamos a la plegaria de acción de gracias.
 
💕 Desde Argentina, la familia de Emilia Troncoso (Emi), originarios de Mendoza pero ahora temporalmente en Buenos Aires, agradece al Señor, a la Santísima Virgen y a tanta gente que ha rezado por esta niña de 12 años, que fue trasplantada de corazón y ahora en plena recuperación ha recibido el alta de la internación, debiendo permanecer bajo controles por algún tiempo para asegurar que todo siga bien. Damos gracias a Dios.
 
Oremos: Bendito seas, Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Octubre: La hermana muerte
Día 11
Después de haber descansado unos pocos días en un lugar para él muy querido, sabiendo que la muerte se acercaba, llamó a dos hermanos e hijos suyos preferidos y les pidió que, con alegría espiritual, cantaran en voz alta las alabanzas del Señor por la muerte que se acercaba, o más bien, por la vida tan inminente. Y él, entonó, con la fuerza que pudo, aquel salmo de David: “Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda; escucha mi voz cuanto te llamo” (Salmo141).
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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