martes, 16 de junio de 2026

Pequeñas Semillitas 6349

PEQUEÑAS SEMILLITAS
 
Año 21 - Número 6349 ~ Martes 16 de Junio de 2026
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo!
Jesús sacude todo inmovilismo. Nos invita a ponernos en marcha, a embarcarnos, a soltar amarras, a no quedarnos en tierra y a emprender la travesía con Él a bordo. Hay que “ir a la otra orilla”, la fe no es inmovilismo. La cercanía de Jesús, la certeza de que navega con nosotros y de que lleva la barca de nuestra vida a buen puerto, no supone la ausencia de dificultades y tormentas en nuestra vida. Jesús no nos dice que estamos libres de ellas. Pero nos asegura que en las tempestades no estamos solos. Pase lo que pase Él recorre con nosotros nuestra travesía.
La fe consiste en fiarse de Jesús. La cuestión está en confiar, dejarle actuar a Él. Contra toda lógica y toda ley de la naturaleza Jesús calma el viento y llena el espacio de calma y de paz. Él es nuestra paz.
Ojalá que, como Jesús, nos preocupemos por proporcionar lo que necesitan tantas personas que viven "con el agua hasta el cuello".
 
La Palabra de Dios
Lecturas del día
- MARTES 11 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Primera Lectura: 1 Reyes 21, 17-29
 
Salmo: Sal 50, 3-4. 5-6a.11 y 16
 
Santo Evangelio: Mt 5,43-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».
 
Comentario:
Hoy, Cristo nos invita a amar. Amar sin medida, que es la medida del Amor verdadero. Dios es Amor, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). Y el hombre, chispa de Dios, ha de luchar para asemejarse a Él cada día, «para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5,45). ¿Dónde encontramos el rostro de Cristo? En los otros, en el prójimo más cercano. Es muy fácil compadecerse de los niños hambrientos de Etiopía cuando los vemos por la TV, o de los inmigrantes que llegan cada día a nuestras playas. Pero, ¿y los de casa? ¿y nuestros compañeros de trabajo? ¿y aquella parienta lejana que está sola y que podríamos ir a hacerle un rato de compañía? Los otros, ¿cómo los tratamos? ¿cómo los amamos? ¿qué actos de servicio concretos tenemos con ellos cada día?
Es muy fácil amar a quien nos ama. Pero el Señor nos invita a ir más allá, porque «si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?» (Mt 5,46). ¡Amar a nuestros enemigos! Amar aquellas personas que sabemos —con certeza— que nunca nos devolverán ni el afecto, ni la sonrisa, ni aquel favor. Sencillamente porque nos ignoran. El cristiano, todo cristiano, no puede amar de manera “interesada”; no ha de dar un trozo de pan, una limosna al del semáforo. Se ha de dar él mismo. El Señor, muriéndose en la Cruz, perdona a quienes le crucifican. Ni un reproche, ni una queja, ni un mal gesto...
Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. La perfección la tenemos en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias. Haciendo lo que toca en cada momento, no lo que nos viene de gusto. La Madre de Dios, en las bodas de Caná de Galilea, se da cuenta de que los invitados no tienen vino. Y se avanza. Y le pide al Señor que haga el milagro. Pidámosle hoy el milagro de saberlo descubrir en las necesidades de los otros.
* Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Terrassa, Barcelona, España) © Textos de Evangeli.net – Imagen: El Informador.
 
Santoral Católico:
Virgen
Nació en Tongres (Bélgica) el año 1182. A los 17 años profesó en el monasterio benedictino de Santa Catalina de Saint-Trond y, entregada a la vida de oración, comenzó a tener experiencias místicas. Siete años después fue elegida priora, y poco más tarde se pasó a una nueva comunidad que se había propuesto seguir la observancia cisterciense y que se llamó de Nuestra Señora de Aywières. Intensificó su vida de oración y penitencia, por los pecadores y los herejes. El Señor le concedió experiencias espirituales, entre las que destacan las que se aproximan a lo que hoy llamamos devoción al Corazón de Jesús. Murió el año 1246.
Para más información hacer clic acá.
(Directorio Franciscano – Santo del día – Catholic.net)
 
Pensamiento del día
«No se trata de que no haya tormentas, sino de aprender a permanecer en paz mientras pasan. Jesús duerme en la barca porque confía plenamente en el Padre. Tú también puedes descansar cuando sabes que Él tiene el timón. Señor, enséñame a confiar en Ti cuando el viento sopla fuerte. Que mi corazón no tema, aunque el mundo se agite. Dame tu paz, esa que calma toda tempestad interior. Amén.»
 
Historias:
Sembrar semillas
Un hombre iba cada día al trabajo en el autobús. Una parada después que él, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.
 
- ¡Son semillas! - le dijo la anciana.
 
- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?
 
- De flores, es que miro afuera y está todo vacío... Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito?
 
- Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros... ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?
 
- Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.
 
- Pero... Tardarán en crecer, necesitan agua...
 
- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!
 
La anciana siguió con su trabajo...
 
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.
 
Unos meses después... yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores... ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje! Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto.  Preguntó al conductor:
 
- ¿Qué hay de la anciana de las semillas?
 
- Pues, ya hace un mes que murió.
 
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
 
- "Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo? No ha podido ver su obra".
 
De repente, oyó la risa de una niña pequeña que señalaba entusiasmada las flores...
 
- "¡Mira papá! ¡Mira cuántas flores!"
 
¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia?
 
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices.
 
Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas.
 
Está reflexión está dedicada a todos aquellos maestros, educadores, profesionales de la enseñanza, que, hoy, más que nunca, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas sembradas en el corazón, sobre todo, de los adolescentes que llenan sus clases.
 
Y como los padres son, o deberían ser, los grandes educadores, también está dedicada a ellos. Porque... Educar es enseñar caminos.
 
Mes del Sagrado Corazón de Jesús
16.- RESPETO A LA IGLESIA
El celo más santo tiene sus manifestaciones más sublimes; no puedo admitir todos los obstáculos que se interponen a la gloria de Dios. He aquí al Corazón de Jesús encendido del celo más ardiente por la gloria del Padre; por Él obra, por Él sufre, a Él da gracias.
¿Estás verdaderamente persuadido de que la Iglesia es en verdad la casa de Dios, el lugar donde están los ángeles para hacer la guardia a Jesús eucaristía, el lugar donde se manifiesta más claramente a las almas. Y si estás plenamente convencido... ¿Con qué intención te acercas a la iglesia? Déjate guiar por el amor que Dios te tiene.
(Web Católico de Javier)
 
Meditaciones de “Pequeñas Semillitas”
Compartir la vida, dar la vida, donarse sin enmascarar ni disfrazar egoísmo alguno es el significado último y genuino del amor matrimonial.
Los esposos se reconocen necesitados perpetuos de apoyo, de cariño, de compañía y por eso, se eligen y se comprometen a darse y recibirse recíprocamente. La capacidad de dar y recibir esta en nuestra naturaleza y condición humana, y a su vez, necesita adiestrarse y acrecentarse.
De otra manera vamos siendo víctimas de espejismos e ilusiones, puesto que definimos con el nombre de amor a todas las caricaturas egoístas que lo degradan. Darse en abundancia, olvidarse de uno mismo, entregarse gustosamente, son los rasgos comunes al amor verdadero.
Poetas, místicos y enamorados de todas las épocas y culturas lo han expresado de forma bella. Quien lea el Cantar de los Cantares lo podrá corroborar. (Tomado de "La verdad católica")
🌸
En 1572, el erudito napolitano (Italia) Cesare Baronius, miembro del Oratorio, cayó gravemente enfermo. Recibió los últimos sacramentos y se esperaba que muriera de un momento a otro; pero su superior y amigo era san Felipe Neri, gran devoto de la Santísima Virgen.
Felipe se puso a orar por la vida de su querido discípulo. Baronius pronto se durmió. Entrando en un sueño muy dulce, vio a su superior a los pies del Salvador y de su Santísima Madre, que les preguntaba sobre su salud en estos términos: “¡Señor, dame a Baronius! ¡Devuélvemelo, cómo lo deseo y lo quiero!”. Como Jesús se negara, se volvió entonces a María y, cuando Ella intercedió por él, supo de inmediato que había sido escuchado.
En ese mismo momento, Baronius se despertó, convencido de que no moriría de esta enfermedad. De hecho, se recuperó el mismo día y, en sus Anales, no dejó de informar a su amado padre, sobre su doctrina y su vida.
 
Los cinco minutos de San Francisco
Junio: El amor de Dios
Día 16
“Tú eres el amor, la caridad, tú eres la sabiduría, tú eres la humildad, tú eres la paciencia, tú eres la belleza, tú eres la mansedumbre, tú eres la seguridad, tú eres la quietud, tú eres el gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría, tú eres la justicia, tú eres la templanza, tú eres toda nuestra inconmensurable riqueza”.
(Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
 
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)
 
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