Año
21 - Número 6291 ~ Domingo 19 de Abril de 2026
Desde
la ciudad de Córdoba (Argentina)
¡Alabado sea Jesucristo! Recuerda que un hijo (como también un alumno) es un regalo de Dios. La más
rica de las bendiciones. No trates de amoldarle a imagen tuya o de un vecino.
Cada niño es individual, y tiene que permitírsele ser él mismo. No aplastes el
espíritu de tu hijo o alumno cuando falla, y nunca lo compares con otros que lo
hayan sobrepasado. Enséñales a tus alumnos (o bien a tu hijo) que hay dignidad en el trabajo
duro. Aunque se desempeñe con unas manos callosas paleando carbón, o unos dedos
hábiles manipulando instrumentos quirúrgicos. Déjale saber que una vida útil es
bendecida, y una vida fácil y en busca de placeres, es vacía e insignificante.
El Maestro Divino te inspire y asista. Oración:Señor Jesús, tú que eres
el único y verdadero maestro, concédeme la gracia de ser, a ejemplo tuyo,
maestro/a, para mis alumnos. Haz que yo sea modelo de: amor, confianza y
comprensión. Haz que yo sepa, con mi vida, educarlos en la libertad y con mi
sabiduría capacitarlos para un auténtico compromiso hacia los demás. Haz que yo
sea capaz de hablarles de ti y de enseñarles cómo hablar contigo. Haz que ellos
se den cuenta que son amados y que yo sólo busco su verdadero bien. Haz que mi
amistad contigo sea fuente de mi amistad con ellos. Jesús Maestro, gracias por
haberme llamado a tu misma misión. Amén. (PADRE NATALIO BÉRTOLO)
«Este drama de los discípulos de Emaús es como un
espejo de la situación de muchos cristianos de nuestro tiempo. Al parecer, la
esperanza de la fe ha fracasado. La fe misma entra en crisis a causa de
experiencias negativas que nos llevan a sentirnos abandonados por el Señor.
Pero este camino hacia Emaús, por el que avanzamos, puede llegar a ser el
camino de una purificación y maduración de nuestra fe en Dios»
Predicación del Evangelio:
Recordar más a Jesús
El relato de los discípulos de Emaús nos describe la experiencia vivida
por dos seguidores de Jesús mientras caminan desde Jerusalén hacia la pequeña
aldea de Emaús, a ocho kilómetros de distancia de la capital. El narrador lo
hace con tal maestría que nos ayuda a reavivar también hoy nuestra fe en Cristo
resucitado. Dos discípulos de Jesús se alejan de Jerusalén abandonando el grupo de
seguidores que se ha ido formando en torno a él. Muerto Jesús, el grupo se va
deshaciendo. Sin él no tiene sentido seguir reunidos. El sueño se ha
desvanecido. Al morir Jesús muere también la esperanza que había despertado en
sus corazones. ¿No está sucediendo algo de esto en nuestras comunidades? ¿No
estamos dejando morir la fe en Jesús? Sin embargo, estos discípulos siguen hablando de Jesús. No lo pueden
olvidar. Comentan lo sucedido. Tratan de buscar algún sentido a lo que han
vivido junto a él. «Mientras conversan, Jesús se acerca y se pone a caminar con
ellos». Es el primer gesto del Resucitado. Los discípulos no son capaces de
reconocerlo, pero Jesús ya está presente caminando junto a ellos. ¿No camina
hoy Jesús veladamente junto a tantos creyentes que abandonan la Iglesia, pero
lo siguen recordando? La intención del narrador es clara: Jesús se acerca cuando los discípulos
lo recuerdan y hablan de él. Se hace presente allí donde se comenta su
Evangelio, donde hay interés por su mensaje, donde se conversa sobre su estilo
de vida y su proyecto. ¿No está Jesús tan ausente entre nosotros porque
hablamos poco de él? Jesús está interesado en conversar con ellos: «¿Qué conversación es esa
que traéis mientras vais de camino?». No se impone revelándoles su identidad.
Les pide que sigan contando su experiencia. Conversando con él irán
descubriendo su ceguera. Se les abrirán los ojos cuando, guiados por su
palabra, hagan un recorrido interior. Es así. Si en la Iglesia hablamos más de
Jesús y conversamos más con él, nuestra fe revivirá. Los discípulos le hablan de sus expectativas y decepciones; Jesús les
ayuda a ahondar en la identidad del Mesías crucificado. El corazón de los
discípulos comienza a arder; sienten necesidad de que aquel «desconocido» se
quede con ellos. Al celebrar la cena eucarística se les abren los ojos y lo
reconocen: ¡Jesús está con ellos alimentando su fe! Los cristianos hemos de recordar más a Jesús: citar sus palabras, comentar
su estilo de vida, ahondar en su proyecto. Hemos de abrir más los ojos de
nuestra fe y descubrirlo lleno de vida en nuestras eucaristías. Jesús no está
ausente. Camina junto a nosotros. (P. José Antonio Pagola - Imagen: Misioneros Digitales Católicoa)
Imaginemos que en el cielo hay dos oficinas diferentes para
tratar lo relativo a las oraciones de las personas en la tierra: Una es para receptar pedidos de diversas gracias, y allí
los muchos ángeles que atienden trabajan intensamente y sin descanso por la
cantidad de peticiones que llegan en todo momento. La otra oficina es para recibir los agradecimientos por las
gracias concedidas y en ella hay un par de ángeles aburridos porque
prácticamente no les llega ningún mensaje de los hombres desde la tierra para
dar gracias... Desde esta sección de "Pequeñas Semillitas"
pretendemos juntar una vez por semana (los domingos) todos los mensajes para la
segunda oficina: agradecimientos por favores y gracias concedidas como
respuesta a nuestros pedidos de oración. 💕Desde Colombia nos
llega una oración de agradecimiento por la cirugía deHerman Cardona Ortiz,
que fue operado de próstata con todo éxito. Tanto él como su familia agradecen
a quienes rezaron por esta intervención. 💕 Desde Canadá, nuestra lectoraElenaescribe y dice: «Comparto
con inmenso agradecimiento, gran alegría y loas a Dios por los resultados del
PSA de mi hijo Boris Enriquemarcan un "cero", es decir limpio
de células negativas.(próximo chequeo en Abril 2027). Su gran amor y poder siga a su lado e
igualmente envuelva a mi querida hija Katia. Padre, Jesús y Divino
Espíritu del Padre, ¡En vos confiamos!» Oremos:Bendito seas,
Dios mío, porque a pesar de ser yo indigno de toda ayuda, tu generosidad e
infinita bondad nunca dejan de otorgar el bien aún a los ingratos y a los que
se han apartado de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes
y piadosos, pues Tú eres nuestra salud, nuestra fortaleza y nuestra salvación.
Meditación dominical
Cada año, en este tercer domingo de Pascua,
escuchamos el relato de una aparición de Jesús resucitado. Hoy se nos narra su
aparición a los discípulos en el camino a Emaús. Este estupendo texto evangélico contiene ya la
estructura de la santa misa: en la primera parte, la escucha de la Palabra a
través de las sagradas Escrituras; en la segunda, la liturgia eucarística y la
comunión con Cristo presente en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. La Iglesia, alimentándose en esta doble mesa, se
edifica incesantemente y se renueva día tras día en la fe, en la esperanza y en
la caridad. Por intercesión de María santísima, oremos para que todo cristiano
y toda comunidad, reviviendo la experiencia de los discípulos de Emaús,
redescubra la gracia del encuentro transformador con el Señor resucitado. Que
el camino de Emaús se convierta así en símbolo de nuestro camino de fe: las
Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro
con el Señor.
Los cinco minutos de San Francisco
Abril: Ser peregrinos Día 19 Que los hermanos no se apropien de nada para sí, ni
casa, ni lugar, ni cosas. Como peregrinos y extranjeros en este mundo, que
sirven al Señor en pobreza y humildad, vayan a pedir limosnas confiadamente. No
sientan vergüenza por esto, porque el Señor se hizo pobre por nosotros en este
mundo. Esta es la excelencia de la altísima pobreza, la que a ustedes, mis
hermanos muy queridos, los ha convertido en herederos y reyes del Reino de los
cielos; los ha hecho pobres de cosas materiales, pero ricos espiritualmente. (Textos seleccionados por Murray Bodo ofm)
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